Uno, y otro, y… van muchos.

No se rompan la cabeza buscando qué céntrica calle salmantina es esta. La imagen procede del twitter oficial del Ayuntamiento de París, es la Rue de Rivoli entre el Ayuntamiento y el Museo del Louvre. Intentan resolver el problema y la ciudadanía colabora.

Ha tenido bastante eco el último informe de Ecologistas en Acción “cuestionando” datos oficiales sobre contaminación. Una de sus conclusiones es “Existe una clara correlación entre los niveles de contaminación por NO2 y las zonas de más tráfico de las ciudades analizadas, pudiendo por lo tanto atribuir en ellas el origen principal de este contaminante a la emisión de gases de combustión de vehículos a motor, de manera coherentes con los estudios realizados sobre tráfico y calidad del aire”. En otras palabras, el uso inadecuado del vehículo privado. Agudizado en estos tiempos por el miedo a posibles contagios en el transporte público, sin mostrar mucha inquietud las autoridades competentes, aunque luego cumplir las medidas establecidas en general ya tal en demasiados casos.

Mientras en Salamanca se hacen grandilocuentes declaraciones ambientalistas, la presentación del informe afirma “Las estaciones urbanas oficiales no se ubican en los emplazamientos donde se registra más contaminación. En los casos de Salamanca y Segovia, están donde ésta resulta más baja”. La estrategia es ocultar el problema, como no “existe” se alardea de buena calidad del aire y así no hay nada que hacer. Junto a la drástica reducción de estaciones medidoras a dos actuales. Además de contribuir al Cambio Climático y la pérdida de Biodiversidad, la contaminación mata siendo la cuarta causa en el mundo, el 12% del total. Pero como ocurre con la actual pandemia, los datos a menudo no parecen ser determinantes para tomar las medidas más adecuadas.


Las circunstancias hacen coincidir ese informe con un trabajo sobre 48 ciudades de Estados Unidos, basado en un sistema llamado 'Vulcan Information System” diseñado para hacer estimaciones de emisiones con parámetros más exactos a los utilizados por las propias ciudades. El investigador concluye “Las diferencias son muy amplias y varían enormemente de una a otra ciudad. Una vez hecha la media, se descubrió que las emisiones que declaraban las ciudades eran un 20% menores". La práctica parece confirmarse universalmente, y así difícilmente se enfrentan los problemas. A pesar de maquillarse datos, la población europea expuesta a concentraciones medias anuales de PM₂,₅ y ozono por encima de lo recomendado en 2018 fue del 74% y del 96%, respectivamente.

Arriba el proyecto de la Calle de Alvaro Gil. Abajo el de la Avenida del Padre Ignacio Ellacuría.

El ejemplo salmantino no puede ser más claro. Se anuncian asiduamente tramos de carriles bici, aparte de no seguir en su mayoría itinerarios lógicos ni llegar al centro, nunca como alternativa y quitar realmente espacio al coche (salvo aparcamiento en algunos casos) y sí al peatón molestándolo con frecuencia. Las reformas de calles con tráfico no reducen el espacio para coches. La infumable Calle de Álvaro Gil lavará su cara, pero su calzada unidireccional con dos carriles mantendrá su actual ancho de 6’75 metros. Junto al rio pretenden prolongar la Avenida del Padre Ignacio Ellacuría por la Calle Camino de las Huertas con un innecesario vial de cuatro carriles, aunque en este caso cada dirección con dos carriles tendrá 6 metros de ancho. Y de los carriles bus de la Avenida de Mirat o la Gran Vía nada.