Advertisement Advertisement Advertisement
Domingo, 7 de marzo de 2021
Ledesma al día

El museo de Gejo de los Reyes, una preciosa historia de las costumbres de nuestros pueblos

La enseñanza, las comunicaciones, los utilitarios de la guardia civil, los bomberos, la cultura de los pastores o el sereno, etc., forman parte de sus colecciones antiguas

Una amplia colección rescata las costumbres de nuestros ancestros en el museo de Gejo de los Reyes, cerca de Salamanca

Gejo de los Reyes alberga un singular museo a 58 km de Salamanca que nos explica la vida en los pueblos de nuestros padres y abuelos en el siglo pasado. Antonio Galindo de la Vara, propietario y gran artífice de esta preciosa muestra y su riqueza cultural, ha conseguido llenar numerosas salas con cientos de ejemplares que actualizan las costumbres de nuestros ancestros y nos cuenta durante más de dos horas emotivas historias que quedan para siempre.

Visitar este espacio artístico después de haber contemplado un solar en ruinas hace tiempo da buena cuenta del trabajo ímprobo de este profesor de instituto jubilado y de su dedicación durante más de una década: “El museo fotográfico ”La Huella del Tiempo y el Arte de Candar” es lo primero que hice, hace unos 12 años y seis años después el proyecto de las aulas temáticas”, nos explica. El resultado ha sido distintas colecciones y la creación de un museo de obligada visita en esta pedanía de la comarca de Tierra de Ledesma.  

Una original placa a la entrada da nombre a la asociación creada por Galindo para la difusión del museo, que puede presumir de su proyección nacional e internacional: El Abadengo de los Florencio, con gente del pueblo, y también de haber recibido esta colección artística desde sus orígenes “cerca de cinco mil visitantes”. Estudiantes de Burdeos de intercambio con el IES Venancio Blanco han disfrutado de las diversas colecciones y distintos talleres, o los que llegaron de Hamburgo, igual que los centros salmantinos Lucía de Medrano, García Bernal, Mateo Hernández, Quercus (El Encinar), IES Peñaranda de Bracamonte, la Asociación del 600 y su caravana, la Fundación AVIVA, o un grupo de catedráticos de Valladolid y turistas llegados desde muchos lugares de la geografía nacional. El proyecto también fue presentado en la Universidad de Salamanca. Nuestro entrevistado quiere recalcar que “desde el Archivo Histórico de Salamanca se han preocupado también y desde el propio Museo del Automóvil”.

La experiencia para los alumnos de los centros que visitan este espacio cultural incluye talleres de albañilería, madera y juegos populares, ganadería, huerto, artesanía o taller de la piedra. Galindo nos cuenta que “Hermi ha puesto a veces el tractor y les explica cómo se trabaja el campo, enseñándoles las vacas y las ovejas”.

Gejo de los Reyes fue premiado en la primera edición de los Premios Surcos de RTVCyL como el pueblo a la mejor iniciativa en 2015, con la presencia de la ministra de Agricultura; “un buen ejemplo de emprendedores del medio rural”, indica orgulloso nuestro protagonista. Hinojosa de Duero compitió en la misma categoría por su Feria Internacional del Queso.

Enorme valor artístico

En una primera fase fue creado el museo El Pajar, un aula con fotos antiguas, algunas de Gombau, de gentes del lugar y pueblos próximos, incluidas las de quienes emigraban a Argentina, así como una imagen de la fachada de la Plaza Mayor de Salamanca. “Revivir España desde los años 30” fue el título del segundo proyecto. Varias salas temáticas que forman esta entrega nos enriquecen con tantas piezas antiguas y reliquias de un enorme valor artístico y cultural para entender la forma de vida a mediados del siglo XX y en épocas anteriores. Algunas placas recuerdan el nombre de los moradores de estas viviendas antes de restaurarlas por el motivo que nos ocupa: La Bibiana, la Garrancha, la Jesusa o El Chispas, entre otras. La laboriosidad para adquirir las viviendas y solares es imaginable: “Hay una historia detrás de cada adquisición de cada aula temática. Fue un proceso de investigación preguntando a mucha gente de Gejo de los Reyes y de los pueblos de alrededor, incluso del Ayuntamiento. Esas casas estaban totalmente derruidas, muchos de los propietarios habían fallecido y sus herederos no tenían ni escrituras”, recalca este estudioso de las épocas pasadas, y sobre nuestra curiosidad sobre la colaboración de los vecinos o el gasto generado, nos comenta que “en el primer proyecto la gente del pueblo y los amigos, lo que me dieron fueron ánimos para poder seguir y un apoyo moral. En este segundo proyecto de aulas temáticas me han ayudado a datar y me han facilitado información de los objetos que tengo. Puntualmente me han hecho alguna donación de objetos interesantes”.  

Buena parte de los visitantes no conocieron esa cultura, y quienes acuden en una edad más avanzada se muestran también sorprendidos, sintiendo una especial nostalgia. Una centralita de 1840 utilizada hasta 1960 ocupa una de las habitaciones, con sus operadoras para pasar a la sala de espera. Bicicletas de la Primera Guerra Mundial, distintos utilitarios sobre dos ruedas que utilizaban los bomberos cuando no podían pasar los carros con las mulas; la bicicleta de la Guardia Civil o el sereno, la Telefónica o distintos trabajadores y ciudadanos de a pie o los mismos niños, dan buena cuenta de la evolución de este sencillo y práctico vehículo de los años 50 a los 90, con una encantadora bici con sidecar de 1920. Contemplamos una Penny Farthing fabricada en 1870 y aprendemos que la primera vuelta al mundo la dio Thomas Stevens en 1884 (tardó tres años y realizó más de 21.700 km). Un Fiat Balilla negro de 1.934 da originalidad a otra de las salas, entre las que destacan un aula con los pupitres, mapas y libros antiguos o la botellita de leche para el desayuno. La barbería tiene su encanto, con los distintos precios de afeitado o el servicio para despiojar. Más al exterior, diversos chozos que dan buena cuenta de la trashumancia de los pastores, un relato que llama la atención. También, la ilusión de nuestro interlocutor por sumar detalles a esta miscelánea artística… “Ampliar esas aulas temáticas, todo es posible, porque cada día se me ocurre una cosa nueva y hay muchas cosas interesantes por descubrir”.


Integración cultural contra la despoblación

El recorrido por esta rica infraestructura es un auténtico privilegio y que alguien haya podido reunir tantas piezas y recuerdos parece un milagro. Antonio Galindo también ha colaborado en otras iniciativas del pueblo, siendo promotor hace unos años de los “Talleres de trabajo de rehabilitación de Gejo de los Reyes y la recuperación de sus costumbres”, una idea que integró las nuevas tecnologías para disminuir la brecha digital, la lucha contra la despoblación y la integración cultural, en colaboración con el IES Venancio Blanco y el Ayuntamiento de Villaseco de los Reyes, al que pertenece esta pedanía, y que recibió personalidades de Turquía, Polonia, Alemania e Italia. La Universidad de Salamanca tuvo una participación importante a través del Grupo de Investigación GRIAL. El principal objetivo del curso fue compartir diferentes metodologías para dar solución a los problemas detectados en las encuestas realizadas a estudiantes, padres y profesores de diferentes escuelas europeas con participación de universitarios inmigrantes. 

Galindo reconoce encontrarse integrado con la gente de esta comarca salmantina, a la que valora por sus iniciativas y se siente igualmente querido. De familia abulense, su padre, Florencio, era maestro y su hermano del mismo nombre, catedrático de Historia del Arte, desgraciadamente fallecidos hace cuatro años. A todos ellos los quiere recordar con esta brillante obra.

Reconocimiento y ausencia institucional

Antonio Galindo puede presumir de esta magnífica obra construida con tanto talento y buena dosis de cariño y altruismo, acompañada de un rosario de felicitaciones con el mérito añadido de que, a pesar de haber nacido en Avila, decidió regalarnos a los salmantinos. Recordando sus buenos tiempos de jugador de baloncesto en su juventud, puede haber logrado la canasta de su vida. Le inquirimos por posibles ayudas de institucionales locales o regionales. Le cuesta hablar de ello pero insistimos, dado el reiterado interés de los políticos en el desarrollo de ideas para dar vida a la España vacía. Al parecer nuestros responsables de Cultura fueron invitados hace tres años, con la ingrata sorpresa de que ni siquiera se han dignado en visitar esta rica colección de ejemplares y vestigios, admirados por todos. Desde un punto de vista ético y cultural, una valoración inmediata de este espacio artístico y su inclusión en el circuito turístico provincial, se hace necesaria. La Directora del área de Cultura de la Diputación, Belén Cerezuela, nos asegura un próximo compromiso, y confiamos en sus palabras. Galindo espera su visita y la del Director del Instituto de las Identidades de la Diputación de Salamanca, Francisco Blanco, cuya asistencia se ha demorado igualmente en el tiempo, y asegura que los invitará a unas pastas con aguardiente encantado en su taberna antigua.

Cabe señalar que este benefactor artístico no cobra por el acceso a dicho museo y la entrada gratuita es otro de los alicientes. Lo cierto es que Salamanca puede presumir de otro rico enclave artístico para recuperar las sanas costumbres de nuestros antepasados y disfrute de los propios salmantinos y todas aquellas personas que deseen visitarlo desde cualquier punto del mundo.

Contacto: info@galicancasarural.com Tel móvil: 629 88 88 33