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Domingo, 7 de marzo de 2021

Ni la cesan, ni dimite

Nadie está en contra de que se construyera en Madrid el hospital de pandemias Isabel Zendal, -por cierto, felicidades a quien tuviera la brillante idea de ponerle el nombre de esta enfermera, una gallega que se ganó a pulso todos los reconocimientos y todavía desconocida para muchos españoles-, era necesario y lo sigue siendo, pero como tantos edificios en este país, más que para lo que nos cuentan que se construyen, parece que se hacen para que medren algunas empresas.

El hospital fue inaugurado en vísperas de Navidad por la presidenta de Madrid y toda la corte pepera. La finalidad no podía ser mejor: atender debidamente a los enfermos de covid y evitar saturaciones en el resto de hospitales. Pero nada más ponerse en marcha empezaron a descubrirse las carencias y raro es el día que no nos sorprenden con algún despropósito propio de la presidenta madrileña e impropio de un país como el nuestro.

El primer despropósito fue abrirlo sin una plantilla de trabajadores completa y en condiciones, los pocos sanitarios que se incorporaron fueron trasladados de otros hospitales y sus puestos quedaron vacantes, es decir, desvistieron a un santo para vestir a otro, y eso que el que desvestían ya andaba medio en cueros. ¿Por qué sino se aprobó la construcción del hospital? Enfermos y trabajadores empezaron a quejarse de los cortes de luz, de las bajas temperaturas, de la falta de limpieza y escasez de baños… y los sindicatos no tardaron en poner una denuncia en la Inspección de Trabajo por falta de medidas de seguridad y salud laboral. Empezaron a llegar pacientes, enfermos que por obvias razones quedan aislados del mundo, sin un familiar que controle, a merced del personal, y desgraciadamente no todos caen en buenas manos. Pero esta es otra historia de la que habrá mucho que hablar, la que toca recordar hoy es la del paciente que fotografió su plato de comida en malas condiciones y la difundió por las redes sociales. Ante la escandalosa noticia, la gerente del centro, nombrada por la inexperta Díaz Ayuso, anunció prohibir a los pacientes el uso de los móviles, y ni la cesan, ni dimite. ¿Pero es que en este partido es imprescindible maltratar a los pacientes para conseguir un cargo? ¿Es que ya no tienen en sus filas personas competentes para desempeñarlo? ¿Qué favores tienen que agradecer a estos personajes…?