El agobiante calendario judicial del PP

Profesor de Derecho Penal de la Usal

A mediados de 1997, cuando Aznar llevaba algo más de un año como presidente del gobierno, su Secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Rodríguez (hoy jefe de gabinete de la presidenta madrileña, Díaz Ayuso), comparó la ambiciosa agenda internacional que tenía Aznar con el “agobiante calendario judicial” del entonces ya ex presidente Felipe González. Han pasado casi 24 años de aquello y resulta que según ha confesado el propio Bárcenas a la Fiscalía hace tan sólo unos días, por aquél entonces, en el PP de Aznar existía ya desde 15 años antes (es decir, desde 1982) “institucionalizado un sistema de financiación con percepciones en B que se realizaban a través de donativos. Esos fondos se nutrían con donativos o aportaciones de empresas beneficiarias de importantes adjudicaciones públicas”. También denuncia Bárcenas que, en 2009, Rajoy conocía perfectamente esta contabilidad opaca e irregular ordenando la “trituración” de toda esa documentación que lo acreditaba, aunque él se quedó con una copia que acredita, además de la recepción de esas donaciones, los sobresueldos que algunos políticos del PP recibían periódicamente, entre ellos el propio M. Rajoy, como se constata en las anotaciones que hacía el ex tesorero Bárcenas.

 

            Estos datos parecen más propios de actuaciones de miembros de una organización criminal que de un partido político que ha gobernado España y es actualmente alternativa de gobierno; máxime cuando, además, y ya desde el poder, presuntamente se ideó una operación (la Kitchen) con dinero público para intentar sustraer la documentación que tenía Bárcenas y eliminar unas pruebas valiosísimas que pueden confirmar fehacientemente la financiación irregular del PP durante todos esos años. Una financiación irregular de la que se pudo aprovechar el PP en las diferentes confrontaciones electorales y obtener victorias con mayor facilidad. Si todo esto se demuestra judicialmente ¿no deberían privar al PP de esas victorias electorales como han sido privados deportistas de élite que han conseguido títulos y campeonatos cuando han concurrido a los mismos abusando de sustancias prohibidas que incrementan el rendimiento y el esfuerzo físico y psíquico? ¿no deberían dejar la política todos aquéllos que se aprovecharon de estas corruptelas y los que conociendo las mismas no las denunciaron?

 

            El actual líder del PP, Pablo Casado, no puede escudarse en que “aquél PP ya no es éste”, porque cuando él asumió cargos públicos en la Asamblea de Madrid, primero y en el Congreso, como Diputado por Ávila, después, fue propuesto y avalado por “aquél PP”, por Aznar y Esperanza Aguirre, el PP de la Gürtel, el de la Púnica, el de Lezo. Fue presidente de Nuevas Generaciones del PP en Madrid y previamente asesor parlamentario de Francisco Granados. Por otro lado, cuando concurrió a las primarias en las que fue elegido presidente nacional del PP y candidato a la presidencia del gobierno por este partido, perdió en la primera vuelta ante Soraya Sáenz de Santamaría y en la segunda consiguió derrotarla gracias al apoyo de la candidatura de Dolores de Cospedal, quién también está claramente señalada en los “papeles de Bárcenas” como una de las beneficiarias de los sobresueldos recibidos de la presunta “caja B pepera”.

 

            También miente Casado al afirmar que ninguno de los políticos señalados por la presunta corrupción de la “caja B” siguen actualmente en política. Pío García Escudero y Javier Arenas continúan siendo senadores, Miguel Ángel Rodríguez, es jefe de gabinete de la presidenta madrileña y Cosidó (uno de los artífices de la trama Kitchen) es asesor del presidente de la Junta de Castilla y León, Fernández Mañueco. Por su parte, otros cargos públicos del PP, como la presidenta madrileña, también es hija política de Aznar y Aguirre, en una comunidad  de la que, al parecer y según cuenta Bárcenas, había “papeles” muy comprometedores, que probarían la presunta corrupción del PP madrileño de Esperanza Aguirre y que fueron sustraídos y triturados en la conocida operación Kitchen.

 

            Es una pena que ante esta situación los líderes del PP sigan echando “balones fuera” y culpando a los adversarios de sus males. ¡Cómo no!, también de esto tiene la culpa el presidente del gobierno como ha afirmado Casado este viernes. Resulta esperpéntico. La culpa siempre la tiene el mensajero. Por eso, consiguieron, en su día, que el principal investigador de la “podredumbre” de todos estos presuntos supuestos de corrupción, el juez Baltasar Garzón, fuera inhabilitado y apartado de la investigación.

 

            Y, desde luego, lo que resulta más patético y vergonzoso es que formaciones políticas que surgieron y crecieron como presuntos adalides en la lucha contra la corrupción (Ciudadanos), sigan apoyando gobiernos del PP en comunidades y ayuntamientos claramente señalados por la investigación penal, como Madrid o Castilla y León, por poner sólo algunos ejemplos. En Madrid, Ciudadanos es, además, reincidente, puesto que su líder, Ignacio Aguado, ya apoyó sin fisuras a la anterior presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, que está siendo investigada penalmente por el “caso Master”.