Sophia Loren

- ¿Sabe usted? Hoy me he quedado “pasmao” cuando he leído que Sophia Loren (“quinta mía”) vuelve al cine y lo hace de la mano de su hijo Edoardo Ponti, cuando cuenta con 86 años de edad. Además siendo la protagonista indiscutible en una película ‘La vida por delante’, que “entre líneas” deja entrever el gran camino que ella ha recorrido para llegar hasta aquí.

- Buenos días señor Manuel.

- Buenos días, prenda.

- Somos conscientes de que esto suyo no es un caso único. Entre otras cosas, porque a través de mi larga vida y la oportunidad que tuve durante muchos años de estar en Prensa, Radio y Televisión haciendo Entrevistas y Programas, conocí a muchas personas singulares de edad muy avanzada que nunca dejaron de sorprenderme y que la mayoría eran personas anónimas, que indudablemente no es el caso de “nuestra” mencionada de hoy. La grande y única Sophia Loren que estuvo de “siempre” entre las mujeres y hombres de nuestra generación. Y además de otra, que siendo más jóvenes llegaron a tiempo de conocerla en su plenitud esplendorosa y exuberante a más no poder ser. (Ver foto).

- ¿Está de acuerdo, amigo?

- Pero como no voy a estarlo, si aquí en el pueblo cuando “ponían” en aquellas vetustas televisiones, que solamente tenían algunos privilegiados pudientes y en su casa nos reuníamos los demás para vez sus actuaciones. Eso sí, todas con envidia y los otros con deseos contenidos al ver aquella gran artista ¡exuberante! Aún la estoy viendo y sintiendo.

- No me extraña nada de lo que usted me dice sobre ella, y es más, no puedo quitar ni una coma de su exposición entusiasta, sino que, más bien tendría que añadir algún calificativo más de asentimiento. Y ahí la tiene usted, a estas alturas de sus 86 años de edad (vuelvo a repetir) haciendo algo que no es alcanzable para la mayoría de mujeres y hombres de este mundo. Pero, es que además, dicen los cronistas, que esta su ¿última? actuación en ‘La vida por delante’:  “Conmoviendo al espectador Sophia Loren, podría convertirse en la artista de más edad; (Ver foto), nominada al Óscar, ya que a ojos de la crítica cinematográfica el papel que representa lo ha bordado y nos deja un buen regalo con su mejor hacer”.

- Eso sería un broche de oro para su gran carrera interpretativa, cosa que a usted y a mí nos alegraría mucho. Recuerde, que hace unos días en nuestro artículo ‘Después de la tempestad’ valorábamos unas expresiones de la gran mujer escritora Isabel Allende (78 años) cuando afirmaba convencida: “Me encanta decir cuántos años tengo. Para que vea la gente que cosas se pueden hacer todavía con el paso de los años”.

- ¡Pues que se lo pregunten a Sophia Loren!

- Eso señor Manuel, que se lo pregunten.

- Cambiando de tema. ¿Qué le ha traído el Nuevo Año?

- ¡El ser más viejo aún!

- No empecemos señor Manuel. Que luego hay personas, mujeres y hombres, que nos reprochan qué mencionamos y escribimos mucho de la vejez y los recuerdos.

- ¡Toma, es de lo que más sabemos!

- En serio. ¿No tiene usted por ahí alguna anécdota, propia o ajena, que quiera contarme? Pues soy yo  siempre el que cuento las mías…

- Pues verás, me estoy acordando de una relaciona también con artistas. Era yo mucho más joven que los protagonistas de la misma, cuando se comentaba en el pueblo el “fracaso” que tuvieron tú padre Don Anselmo, médico del lugar, Don Vidal, maestro, y  Sabino, autodidacta, sabedor de todo y más joven que los anteriores mencionados, cuando se fueron hasta –Salamanca- con la intención de ver la Revista ‘La Blanca Doble’. Primero tuvieron que desplazarse hasta la Estación de tren de Cantalpino en una tartana (carromato tirado por un caballo), para “coger” el tren hasta la ciudad. Los tres amigos en aquella época eran personas de pocos recursos monetarios y “encima” el encargado de conseguir las entradas fue el maestro, que “tiró” a la baja. De las más baratas, de las de arriba, donde no se veía casi nada de nada y…. mucho menos de lo que iban pensando en ver. El médico, más entendido en cuanto las vio, dio el veredicto: ¡Y encima de la última fila y detrás de las columnas!

Y bien cierto fue. No vieron prácticamente nada, mucho menos de lo que pensaban ver, eso seguro. Y para colmo al regreso a la Estación de Cantalpino, ya en noche cerrada nadie esta esperándoles y tuvieron que hacer a pie los seis kilómetros de distancia hasta Villaflores. Cuando amaneció al poco rato y como era domingo con obligación de ir a la Santa Misa de las 12 fueron objeto de furtivas miradas, que se incrementaron a la salida en el Bar con preguntas no exentas de ironía… ¿Qué habéis visto? Y… la primera vedette… ¿Qué tal de “tipo”?...

Las respuestas contradictorias de los tres fueron evidentes y se descubrió la miseria de la excursión de aquellos tres seres en la búsqueda de nuevas emociones para regocijo de los envidiosos… ¡que haberlos, los había!

- Señor Manuel… ¿Me está usted “vacilando”? Pues como descubrieron  que ellos no habían visto nada… de nada.

- Pues ya te lo he dicho, que cada uno dio una versión distinta de lo que no vieron, pero les hubiera gustado ver y ¡no eran coincidentes!

- Bueno señor Manuel… ¡Que viva Sophia Loren!SOPHIA LOREN!

- ¡Qué viva y por muchos años! Pues eso.