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Domingo, 28 de febrero de 2021

Buenos días 

Cosas de la lengua y de la cultura. Este mirador provinciano se sorprende cuando hombres cultos se saludan en los medios (los medios ahora son los medios de comunicación): buenos días, o buenas tardes o buenas noches, y el otro contesta: Buenos días, decimos,  con la que está cayendo.  Pues claro que sí, precisamente por la que está cayendo. Y es con esto de que el castellano no es lengua vehicular, eso que se han inventado los políticos (creo que se escribe así, porque no entiendo qué quiere decir lengua vehicular), estamos perdiendo el sentido de la lengua. Cuando yo era niño siempre oía decir: Buenos días nos dé Dios. Claro que ha cambiado mucho la cultura, y los hombres del siglo XXI están muy bien aquí abajo y no quieren andar por las alturas, sobre todo si pueden aprovecharse de la amplia oferta que hay en los mercados de aquí abajo, hablo de la cultura dominante, luego siempre hay gente sensata. Pero estará bien saber que los saludos y despedidas siempre han sido para desear algo bueno al que saludamos o despedimos; por lo menos queremos decir: buenos días te deseo, o que tengas buen día. Los romanos ya decían y escribían en las cartas, en escueto latín, “Vale” (no el vale, la muletilla de ahora), el que significa: que tengas salud, que estés bien. Y después usaron otras fórmulas para decir lo mismo; como ahora  desearnos: te deseo lo mejor. Hasta  en francés, aquella breve novela Bon jour, tristesse, la novela breve de una jovencita, Françoise Sagan, que revolucionó la literatura y el pensamiento y leíamos en aquellos tiempos de cambio; que parece que está dando los buenos días, ‘que estés bien, tristeza’.

Ahora, más que nunca, tenemos que darnos los buenos días, ahora que tenemos sobre nosotros la pandemia, que nos amenaza y nos ponemos tristes o nos falta el ánimo, y nos comunicamos desde lejos, pero seguramente más que en tiempos normales y nos decimos: cuídate, te deseo lo mejor, o sencillamente: ¡BUENOS DÍAS!