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Lunes, 1 de marzo de 2021

D. Jesús

Hace unos días nos enterábamos del fallecimiento de D. Jesús, párroco de Pizarrales, El Carmen y Barrio Blanco durante muchos años.

Personalmente no le conocía, sí le vi hace años en alguna ocasión en algún acto que la Asociación de Vecinos de sus barrios organizaban, me llamó la atención la familiaridad y la cercanía que tenía con las personas.

Oí mucho hablar de él a los responsables de las asociaciones de esos barrios en la época que yo lo era del mío, lo hacían con veneración, con emoción.

Que hablen  de una persona de esa forma en un país como el nuestro no  es normal, lo debe tener muy merecido. Era un cura obrero, de los pocos que tenían la valentía de serlo en una época en que la iglesia estaba ligada al poder recetando resignación, rezos diarios y demás.

Esta cuidad le debe agradecer mucho a curas como él que se pusieron al lado del pueblo en unos momentos en que necesitaba un faro donde mirarse. La transición del franquismo a la democracia no fue época fácil en unos barrios de gente obrera sin recursos y privados de los mínimos servicios públicos de sanidad y salud. Sometidos al poder sin posibilidad de levantar la voz, por miedo a represalias.

“Remangarse la sotana” y ponerse a dirigir y colaborar para llevar el agua potable al barrio; la lucha para empezar debió ser titánica. La incredulidad de la gente, el pesimismo imperante ¿cómo le vamos a pedir algo al Ayuntamiento, si no nos ha dado nada nunca?

¿Cómo arrastrar a gente para que después de deslomarse a trabajar, tenía que ponerse a cavar zanjas? ¡Desde la Chinchibarra hasta aquí!, ¡¡debe estar loco¡¡

Se le recordará por eso y por muchas cosas más. Pero lo que me llama la atención y me maravilla es  que a una persona que no he conocido directamente, te hayan hablado de él en la forma que lo han hecho, que ahora que se ha ido sientas la pérdida cercana, como propia. Y un inmenso agradecimiento a su labor para que sus parroquianos tuvieran una vida más decente, más humana.

Nos hubiera sido necesario su espíritu ahora en esta pandemia, en estos momentos en que parece ser que los ritos están por encima de las necesidades espirituales de las personas. Él y algún otro sacerdote que cada uno tenemos en mente y conocemos los que tenemos edad suficiente para haber vivido aquella  época, o parte de ella, nos serían muy necesarios para reconducir esta la sociedad.

Y no me refiero a que las iglesias se llenen los domingos y fiestas de guardar, no, me refiero a que alguien te diga con los ojos brillantes “yo no soy creyente, pero este cura me ha sabido escuchar y me ha sacado del agujero”

Creo que el Papa Francisco dijo que la iglesia debería salir fuera, salir a la calle y extender el mensaje de Jesús, que no es ni más ni menos que hacer el bien, ser feliz y hacer felices a los demás.

D. Jesús era de esos.