AVIVA, corazones entregados ¿Y por qué no?

Entrevista con Miguel Ángel Benito, presidente de la Fundación AVIVA y José Luis Montes, técnico trabajador social 

José Luis, Miguel y Charo, en un momento de la entrevista | FOTOS: Carmen Borrego

Hay una alegría activa y palpitante, viva en AVIVA, y un árbol de navidad adornado con mascarillas. Y actividad, y ganas, y corazones, y mucha entrega. La misma con la que me reciben José Luis Montes, técnico trabajador social y Miguel Ángel Benito, mi compañero de carrera que sigue teniendo la misma fuerza, el mismo optimismo, el mismo empuje y no solo para batallar con un negocio que identifica a Salamanca y que ahora sufre los estragos de la pandemia, sino con la responsabilidad de AVIVA, este espacio del corazón que late con la voz de todos y que es, a la vez, muchas y diversas voces.

Charo Alonso: Miguel, ¿cómo estáis llevando la enseñanza del español con la pandemia?

Miguel Benito: La llevamos con las ayudas de los fondos ICO y, a nivel regional, con préstamos para que las empresas podamos seguir respirando, que ahora se trata de eso, de mantener vivo el cuerpo. Lo nuestro no es turismo puro, pero nos coge todo en esta situación sobrevenida. Y luego hay otras ayudas no menores, por ejemplo, el Ayuntamiento, a través de la Asociación de Escuelas de Español, de la que también soy presidente… ¡A mí me dan todos los cargos sin sueldo! Oye,

Charo, ¿hemos venido a hablar de mi libro o de AVIVA?

Ch.A.: Déjame acabar… ¿Cómo os ayuda el Ayuntamiento?

M.B.: Tenemos un convenio con ellos y nos financian el 75% de las medidas COVID.
Ahora estamos tratando de que los ERTES, que es una de las herramientas fundamentales para poder sobrevivir, se vayan ampliando; todo eso con la exoneración de los pagos a la seguridad social porque por otro lado están las cargas financieras, los alquileres, los impuestos que no se pueden exonerar… Y todo sin ingresar.

Ch.A.: Lo cuentas con serenidad. ¿Volverá todo a su ser? Y pregunto esto porque eres empresario: ¿Hay que pedirle a los empresarios un compromiso social?

M.B.: Tendrá que volver. Y no es una cuestión de ser empresario o no, sino de sensibilidades. En mi caso, porque me ha tocado vivirlo de cerca con mi hermana mayor, que tú conociste… Soy muy sensible a todo el tema de la discapacidad. Conocí a esta gente no sé ni cómo, y empecé a ser voluntario. Eso sí, cuando participas en una actividad con los chicos, con los participantes, como decimos en AVIVA, ya tienes el veneno en el cuerpo, ¡es mucho más lo que recibes que lo que das! Es súper gratificante porque los chicos son ángeles, son gente que es puro sentimiento. Para muchas familias en una situación complicada económicamente y más en estos tiempos, es una carga tanto a nivel de tiempo como económica. La esencia de AVIVA es la inclusión de la discapacidad, la normalización de la discapacidad, aunque a mí no me gusta decir discapacidad, me gusta decir diferentes capacidades. Tú puedes tener  una capacidad o una sensibilidad para la literatura que no tengo yo, cada uno tenemos nuestro talento.

José Luis Montes: AVIVA es una Fundación que nace del mundo asociativo en 2014, pero que tiene un recorrido de treinta años porque eran tres entidades asociativas que se reunieron en una Fundación que trabaja no solo con una discapacidad, sino con todas, tratando de incluir a la persona en la sociedad.

Ch.A.: La “ley Celaá” ha puesto sobre la mesa la palabra “inclusión”.

José Luis Montes: La inclusión es algo hacia donde tendemos, pero no por obligación, uno tiene que estudiar donde quiera y donde le den las mejores oportunidades. El tema de la inclusión en AVIVA significa que cada uno tenga los apoyos que necesite, de manera lo más profesional posible. Nosotros no nos dedicamos al ámbito educativo propiamente, pero sí lo que hacemos es extrapolable a todos los ámbitos de la persona. La palabra inclusión está muy machacada, todo el mundo habla de inclusión, pero nosotros lo que pretendemos es una convivencia, porque la convivencia es lo que hace que la vida de las personas tenga una calidad.
Inclusión la podemos tener en unos aspectos y en otros no, pero el hecho de vivir todos juntos es lo que dignifica al ser humano.

Ch.A.: Miguel, José Luis es trabajador social, pero tú y yo somos filólogos. ¿Cómo has acabado en tu actual responsabilidad en AVIVA?

M.B.: Yo participaba en algunas actividades todos los años, y a nivel empresarial también. ¡Las donaciones no tienen tanta importancia aunque las fundaciones tienen la misma estructura que las empresas! Tienen un patronato, tienen que rendir cuentas al Estado para que todo esto no sea una tapadera. Yo me ocupaba del torneo de pádel, del encuentro en el que se juntaban familias, participantes y voluntarios para recaudar fondos… Las fundaciones como AVIVA de carácter local, que todo el mundo conoce, cuando solicitan fondos o ayudas a la sociedad sucede que casi nadie se niega a colaborar de una u otra manera en la medida de sus posibilidades. Y unas cosas llevaron a otras…

Ch.A.: ¿Qué significa AVIVA? ¿Por qué te ríes?

M.B.: AVIVA no significa nada.

José Luis Montes: Es un logotipo y es un palíndromo. Y lo es porque el proyecto es circular, nace de las demandas que puedan tener las personas con discapacidad. AVIVA lo que hace es intentar cubrir esas necesidades que vuelven a revertir en la personas. Este logotipo está formado por corazones, lo que ponemos la gente que estamos trabajando aquí es el corazón, por eso está formado por corazones.

Carmen Borrego: El logo, maravilloso, lo diseñó Julio Pérez Cornejo.

M.B.: Mira, cada uno de los corazones es diferente, como diferentes son las capacidades de cada uno. Somos todos diferentes.

Ch.A.: ¿Pero qué tiene de especial AVIVA? ¿Qué os diferencia de otras fundaciones como Asprodes, por ejemplo?

José Luis Montes: Mucho, Asprodes se dedica a la discapacidad intelectual fundamentalmente en el área educativa y laboral. Nosotros empezamos centrados en el ocio, la actividad física y deportiva. Nacimos hace 30 años viendo que los chicos con los que trabajábamos se quedaban en casa mientras sus hermanos tenían actividades extraescolares y comenzamos con las familias a cubrir esa parte de las extraescolares como igualitarias. A lo largo de los años, cada vez hemos ido cubriendo más parcelas y cada vez más participantes hasta crear esta estructura. Nuestro ámbito de actuación real es el ocio y la actividad físico-deportiva, el tiempo libre de las personas con discapacidad.

M.B.: El tiempo libre es un marco perfecto para trabajar las habilidades adaptativas de la persona, es donde se trabajan habilidades sociales, donde se trabajan habilidades conceptuales, incluso matemáticas. Por ejemplo, se trabaja el manejo del dinero, el conocer el entorno, todo en sus ambientes naturales. Les enseñamos a ir por la ciudad, a coger el autobús, aprenderse una línea, moverse solos. Tenemos también un apartamento para que desarrollen actividades domésticas, como hacerse la cama, la limpieza, la cocina, dependiendo de las capacidades de su nivel, pero siempre tratando de potenciar, de mejorar y de darles autonomía, que es fundamental. Cosas tan sencillas y tan aparentemente simples como puede ser que un chico o una chica venga solo a las actividades de AVIVA es un respiro para la familia, que ya no tiene que estar pendiente de él, y es un avance enorme.

José Luis Montes: Otro aspecto importante aquí es que la persona con discapacidad elige. Para ellos eso es muy difícil porque están tan protegidos, tanto en la familia como en los centros ocupacionales a lo largo de su vida, que la mayoría de las cosas se las dan decididas. Entonces, el ocio que, al menos, lo elija la persona y la importancia de tener un ocio que pueda ser satisfactorio es que tú puedas elegir con quién lo realizas.

M.B.: Claro, ellos eligen qué actividad quieren hacer y con quién quieren hacerla. Lo que se fomenta son las relaciones de amistad y si tú tienes unos amigos, son esos amigos con los que verdaderamente creces como persona, porque son a los que les cuentas tus cosas, lo bueno, lo malo, con los que haces las primeras trastadas, con los que viajas en autobús, con los que te vas a tomar algo o haces deporte o das un paseo. Todo eso es lo que AVIVA utiliza como recurso para trabajar las capacidades adaptativas. Que la persona aprenda su trayecto desde casa hasta el punto de encuentro, como todos quedamos en la Plaza Mayor, en este entorno de amistad, es propicio para aprender a relacionarse y a divertirse y a ser más autónomos.

Ch.A.: La autonomía implica dignidad, claro.

M.B.: Esa es la esencia de AVIVA básicamente. Una esencia que nos lleva siempre al logotipo, al corazón, hay que hacer cosas con corazón, cosas que se sienten adecuadas para los chicos, pero que sean ellos los que decidan qué y con quién. En  AVIVA no se les ofrece un programa a las familias, a los chicos, sino que se les escucha y son los propios participantes los que digan qué quieren hacer y con quién.
Hay grupos ya formados de amigos de gente que avanzan y aprenden cosas.


Ch.A.: Estoy viendo que trabajáis con los participantes toda su vida.

José Luis Montes: Nosotros no ponemos ni el principio ni el fin, es la persona la que decide, en todo momento cuánto participa, cuándo quiere participar y cuándo no.

Carmen Borrego: Y sí hay una cierta agrupación por edades, creo yo.

M.B.: Pero eso es la vida misma, Carmen, yo estoy con gente que tenga unas características similares a las mías, no me voy a ir de botellón con los amigos de mi hijo. Se juntan por afinidad, la afinidad muchas veces conlleva una edad similar. Aquí tenemos chicos que están trabajando en centros ocupacionales de toda Salamanca que son muchos, pero su ocio y sus amigos los tienen en AVIVA.

José Luis Montes: Nosotros ponemos en marcha 25 programas semanales y ninguno nos lo hemos inventado nosotros, todo es demandado por ellos: fútbol sala, semicolonias de verano o navidad… ¡Nosotros trabajamos todos los días del año!

M.B. Sin los técnicos no habría AVIVA, porque no se trata solo de los chicos, es también el apoyo a las familias. Ellos son súperexpertos, recuerdo un momento en el que fui con uno de los técnicos a casa de una familia que tenía problemas y lo único que hicimos fue escuchar, porque no tienes la varita mágica para solucionar problemas, pero hablar servía de algo. Es un apoyo saber que AVIVA está siempre ahí, para cualquier cosa.

Ch.A.: ¿Pero cómo sabe la gente que vosotros podéis ayudarles o cómo sabéis quién necesita vuestra ayuda?

José Luis Montes: La información nos viene de los CEAS, los Centros de Acción Social del Ayuntamiento. Nosotros no dejamos una demanda sin atender, ahí está Bea, la responsable de familia, que atiende a toda persona que necesita apoyo o información para saber cómo podemos ayudarla o derivarla.

Ch.A.: Esta gente que no sabe dónde acudir y acaba en su casa solo con su familia…

M.B.: Sí, antiguamente lo que se hacía con la discapacidad era esconderla en casa.
Luego se construyeron todos los centros ocupacionales, pero eran como guetos, si ves, antes se hacían fuera de las ciudades para que estuvieran ahí, con todos los servicios, pero ahí metiditos. La idea de AVIVA es que la persona pueda obtener el mayor grado de autonomía posible y que pueda vivir de la manera más independiente posible, prestándole las ayudas que necesite para las diferentes áreas de su vida. Hay que enseñarles, por ejemplo, cómo se cocina sin peligro, cómo se maneja el dinero, cómo se va a la compra. Hay que darle a la persona el apoyo que cada persona necesita. Igual que nosotros tenemos un proyecto de vida.

Ch.A.: Es una fundación salmantina, ¿cuántos sois?

M.B.: Nacida en Salamanca, gestada en Salamanca hace treinta años y vinculada a Salamanca. Trabajan cinco personas, cuatro más a media jornada, y tres son patronos también. En cuanto a los voluntarios, ahora estamos limitados por la pandemia, pero pueden ser alrededor de cien. Cuando participas en AVIVA ya eres AVIVA para siempre, es de lo que se valen estos “pájaros”.

Ch.A.: ¿Qué hacen los voluntarios de AVIVA?

M.B.: Hace de voluntario cada uno con sus características y cualidades. Carmen Borrego y Concha Redondo, que son maestras en la pintura, hacen un taller de lo suyo, aunque lo más importante de los voluntarios es el tiempo, sobre todo el tiempo.
Sin los voluntarios sería inviable la Fundación, ahora tenemos muchos universitarios, gentes de educación social, trabajo social, educación especial… Y si entras, formas parte de esto toda tu vida, aunque tu vida profesional no te permita dedicar mucho tiempo, siempre encuentras un momento para hacer algo y siempre sumas el pequeño grano de arena.

Ch.A.: Yo he conocido AVIVA por Carmen. ¿Cómo haceros conocer más?

M.B.: Es que tampoco tenemos la obsesión de llegar a todo el mundo, eso sí, lo que garantizamos es que a todo el que venga a AVIVA se le va a apoyar. En la próxima reunión del patronato se va a votar la exención del pago de cuotas a personas o familias que, con la situación actual, no se lo pueden permitir. Esta es una de mis labores ingratas, tratar de cuadrar las cuentas. Somos una fundación sin ánimo de lucro y lo que se pretende es dar servicio a los participantes y a las familias y que nadie se quede fuera. Si la situación está siendo dura para la sociedad en general, para las familias que tienen estas características, más todavía.

Ch.A.: ¿Hay que dar un aviso a las empresas para que se involucren?

M.B.: Más que la empresa, los que se tienen que involucrar son las instituciones. Son las responsables de las personas a las que representan, que somos todos. Es una obligación moral y social dar cobertura a las personas con diferentes capacidades y necesidades, eso debe ser una obligación absolutamente imperdonable. Se está luchando por dar más en los presupuestos generales del Estado. ¿Qué hacen las autoridades? Se escudan en que no hay presupuesto, que hay muchas fundaciones, y sucede porque no es prioritario dar cobertura social a las personas con necesidades a pesar de lo cual sí que tenemos apoyos. Nosotros lo tenemos más complicado para llegar a apoyos regionales y aún más nacionales, porque todas las fundaciones sin ánimo de lucro como la nuestra tienen, para acceder a ayudas de ámbito regional, que contar con tres sedes como mínimo, si no, estás automáticamente fuera de todo concurso de ayuda. El posicionamiento regional se entiende hasta cierto punto, pero no tienes por qué tener una franquicia en Zamora o en Ávila, porque lo que se hace es que se pierde el alma de la cosa, y para nosotros es la esencia lo más importante.

Esto no es una empresa, no queremos que se convierta en una máquina de dar servicio ni de hacer dinero, lo que queremos es ayudar y dar servicio a lo que se  necesita aquí. Y fíjate, si no tenemos subvenciones a nivel regional, a nivel nacional es dificilísimo llegar.

Ch.A.: Sois admirables.

M.B.: Este es el camino, mucha gente ha pasado por aquí, y gente desinteresada, hay más de lo que parece. Todo suma, cuanto más dinero conseguimos recaudar de las instituciones, de la gente, de las empresas, más y mejor servicio podemos dar a los participantes, a los técnicos que son fundamentales.

José Luis Montes: Mira Charo, en esta sala se hace deporte y Rubén está esperando para usarla. Él y su hermano Daniel, ambos invidentes, nos dijeron que querían jugar al baloncesto, son socios del Avenida y una de las cosas que decimos aquí, apúntalo que esto es importante, es: ¿Y por qué no? Necesitamos adaptar las cosas, que haya un asistente con él, que cuando le pasen el balón le llamen, que identifiquen la canasta. Adaptamos la actividad que sea.

Carmen Borrego: Rubén estudió Derecho y tiene el doctorado en Salud, Discapacidad, Dependencia y Bienestar por la Universidad de Salamanca y Daniel está en cuarto curso en la facultad de Educación, además de ser campeón de tiro con arco.
Aquí recibes siempre mucho más de lo que das. Al final hay tiempo para todo, eso sí, los miércoles por la tarde yo no estoy para nadie. Soy AVIVA.

José Luis Montes: Yo añadiría que, además de los universitarios, hay un grupo de voluntarios consolidados, con su vida, su trabajo, con un compromiso grande, muy valioso, con la cabeza muy bien puesta.

M.B.: Gente que lleva veintitantos años en AVIVA, gente profesionalmente madura, digamos, con un compromiso muy fuerte, que dirigen casi como técnicos, son técnicos voluntarios. Carmen es una especialista en lo suyo y es lo que nos aporta, su talento y su tiempo. Aquí hay una convivencia, tú eres participante o voluntario, personas a las que les gusta lo mismo y disfrutan. Y luego hay tres o cuatro actos grandes al año que llamamos de sensibilización, abiertos a la sociedad. “La Carrera de los Mil Pasos”, el torneo de pádel que acaba con una fiesta, actividades deportivas. Son eventos que mueven a muchas personas y en esos eventos es donde más se conoce a AVIVA, allí estamos pendientes de llegar a la sociedad, de presentarnos y decir: aquí estamos y esto somos. Esos actos son como tirar una piedra en el agua, generar esas ondas que se expanden, dar sensibilización social para que vayamos haciendo círculos y mostrando que las personas con discapacidad pueden hacer muchas cosas. Oye José, yo creo que se lo hemos explicado todo. ¿No es así, Charo? Y Rubén necesita la sala para hacer deporte… ¿Qué tal, campeón?