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Sábado, 23 de enero de 2021

Un año nuevo ¡Qué pena!

Bueno pues ya hemos estrenado año, un año con pocas novedades y es que algunas cosas siguen igual ¡Seguimos siendo imbéciles!

Sí, porque ‘imbécil’ procede del latín, ‘im’ que se traduce por ‘con’ y ‘baculus’ que en castellano es ‘bastón’. Es decir, aquel necesita apoyarse en un bastón para caminar porque no puede hacerlo solo.

El caso es que en esta nuestra sociedad a la que se le llena boca pidiendo, exigiendo más bien, libertad, y está en su derecho de hacerlo, son muchos los que aún no son capaces de andar solos y necesitan que ‘papa Estado’ les castigue, les obligue, a golpe de sanción económica, a cumplir las normas que se establecen, incluso, para salvarles la vida, porque no son capaces de velar por ella ellos solos. ¡Imbéciles!

Dicen que el ser humano es el único animal (en muchas ocasiones más ‘animal’ que ‘humano’) que tropieza dos veces en la misma piedra, un dicho que refleja escasamente lo que está sucediendo. Porque somos capaces de tropezar no dos, sino tres, cuatro y hasta cinco veces seguidas en la misma piedad. Sólo hay que ver lo sucedido estos últimos días en las carreteras para subir a Guadarrama por eso de jugar con la nieve. ¡Imbéciles!.

En estos días de fiestas, Policías y Guardia Civil han tenido que desalojar numeroso lugares en los que celebraban reuniones multitudinarias en las que no se respetaba ni el número máximo de personas, ni las distancias de seguridad, ni se utilizaban mascarillas. ¡Imbéciles! Sólo en el pasado miércoles la Policía Local puso más de 100 denuncias en Salamanca, la mayoría por no llevar mascarilla. ¡Imbéciles!.

Pero seguro que muchos de estos imbéciles invocan su libertad para actuar de esa manera, una libertad que no se merecen ya que la frontera de la suya está situada justo en el punto en que empieza la de los demás. Los que niegan la libertad a otros no la merecen para ellos mismos, dijo Abraham Lincoln hace ya un par de siglos. Que tomen nota los imbéciles.

Las instituciones públicas apelan a nuestra responsabilidad individual para que las normas que dictan con el fin de proteger la salud de todos sean respetadas, la pregunta es ¿existe eso que llamamos ‘responsabilidad individual’? La mayoría de la gente realmente no quiere la libertad, porque la libertad implica responsabilidad y la mayoría de la gente tiene miedo de la responsabilidad, son palabras de Sigmund Freud. No necesitar bastón para caminar, no ser imbécil, implica asumir responsabilidades, ese es el precio de ser libre, nos guste o no.

Ya se ha comenzado la vacunación de aquellos que presentan una mayor vulnerabilidad al COVID. Que se haga del modo correcto es muy importante, un tema vital para frenar esta pandemia, ya verán como harán acto de presencia también los imbéciles que clamando por su libertad reusarán vacunarse poniendo en peligro a los que les rodean, ‘negacionistas’ les llaman. ¿Rechazán también hacerse una radiografía, un scanner, un tratamiento de quimioterapia, un trasplante de riñón, etc.? Puede ser, pero si es así lo único que ponen en riesgo es su propia vida, no la de los demás.

También, creo yo, a medida que las distintas vacunas lleguen a nuestro país empezarán las protestas. ¡Quiero la de Pfizer! ¡Pues yo la de Moderna y sino no me la pongo! ¡Para mí la de Astra-Zeneca que me han dicho que es más segura! ¿Por qué a mí aún no me han llamado para vacunarme si soy grupo de riesgo? ¡Pues yo me voy a colar porque tengo un amigo que está bien conectado! Y habrá quien para no hacer cola cometerá la irresponsabilidad de comprarla por Internet. ¡Imbéciles!

Por último quería expresar una inquietud.

Mucha de la información que nos están ofreciendo, en ocasiones excesiva por su escaso interés, se concentra en la campaña de vacunación. Si se han puesto aquí tantas, allí menos y en tal sitio más. Si llegan o no llegan, si se cumplen los porcentajes, que si en Alemania o en Israel lo están haciendo mejor o peor, etc.; pero se oye hablar muy poco de las medidas que se están tomado, si es que se está tomando alguna, para frenar dentro de lo posible la pandemia económica que se nos viene encima a no mucho tardar y cuyas nefastas consecuencias pueden ser sino tan graves, sí muy similares a las producidas por el virus. Gobierno y oposición siguen enzarzados en un ‘quítame esas pajas’ absurdo y vergonzoso, esto desgraciadamente no ha cambiado. Pues ¡Señores pónganse las pilas porque la 5ª ola ya está aquí! y las consecuencias económicas que va a traer serán catastróficas! Sobre todo para los colectivos más castigados por las cuatro anteriores y no tenemos ninguna “vacuna a la vista” que sepamos. ¿Qué piensan hacer ustedes?.

Confieso que yo no quería un año nuevo, aunque eso es inevitable, me hubiera gustado más que volviera uno de los viejos, de los de antes, de los de toda la vida, pero bueno así es el tiempo, siempre inmisericorde. Por eso en mi carta a los Reyes Magos, en lugar de los tradicionales regalos, este año he pedido a Melchor, sensatez, a Gaspar, sentido común y a Baltasar, responsabilidad individual para todo, también a los imbéciles.

Feliz año