Alabanza al adorado Donald

Donald Trump sostiene una Biblia durante la visita a la iglesia Episcopal de San Juan, en Washington

 

Heme aquí, siguiendo la senda irónica y sarcástica, de amplio recorrido en la Biblia.

 

¿Reinarás tú, porque te rodeas de cedro?

JEREMÍAS

 

…porque de buena gana toleráis a los necios,

siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno

os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma

lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno

os da de bofetadas…

PABLO

 

Nadie me condene porque quiera alabarlo y no guarde silencio cómplice sobre los méritos de este hombre que ampara a la Biblia y la exhibe sin-vergüenza, orgulloso de lo que ha aprendido del Amado galileo y los profetas.

Alabado sea porque predica la mansedumbre y la lleva a la práctica; no como otros que desde el púlpito dicen una cosa y hacen otra. Por ello ensordezco mis oídos al sermón del pastor negro Charlie Dates, y aborrezco su reprensión a los pastores blancos que “vendieron su alma teológica a cambio de una ventaja política”. Los salvajes, los estultos, los violentos, los pirómanos… son esos liberales que desean destruir las democracias del mundo, pues con mentiras y chantajes quieren hacerse con el mando del imperio. Nuestro Donald, tan palmeado y llevado en andas por el cinturón bíblico, es un siervo fiel a quien no le interesan los negocios espurios y sí la Gloria del Amado. Por ello da ejemplo, como cuando paga sus impuestos. Son fake news las publicadas por el New York Times, que asegura que en 2016 sólo pagó 750 dólares por todas sus empresas, año en que llegó al poder. Y la misma cantidad el siguiente, añadiendo que sólo hizo pagos en 5 de los últimos 15 años. Mentiras de tal calado son inadmisibles, pues no dicen que nuestro Donald donó todas sus ganancias para instituciones benéficas que atienden a los más pobres y desfavorecidos. Gracias, Señor, porque el Evangelio se ha instalado en su corazón.

 

Caricatura de Randall Enos

 

Por ello ensordezco mis oídos y aparto la mirada, pues me consta que nuestro Donald, Biblia en mano y fiel escudriñador de Ella, trata a todos por igual, sin importarle raza o condición social. Los comunistas y demás antisistema podrán decir lo que quieran sobre él, pero yo le oí repetir, muy convencido, las palabras de Pablo a las Gálatas: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.

Alabado sea porque es un santo varón que respeta a las mujeres ante todo acosador. Él las consuela; otros son quienes las manosean. Y cómo olvidarme del respeto que demuestra ante los inmigrantes que cruzan la frontera con sus niños famélicos: él los protege, los alimenta y ofrece hospitalidad, sin separarlos de sus irresponsables padres.  Sabe que el derecho a la vida no sólo es del feto, sino también del ya nacido, acorralado por la indigencia desde el principio. Y así lo hace porque sigue los mandatos del Señor y porque tiene en la memoria a su madre irlandesa, quien llegó a Estados Unidos para trabajar como sirvienta. Tanto quiere a los inmigrantes que hasta dos de sus esposas fueron inmigrantes, como lo fueron sus últimos suegros, a quienes consiguió la nacionalidad de forma urgente, como lo haría con cualquier otro inmigrante sin recursos. Y tanto ha aprendido de los Evangelios, que sabe perdonar a todos, empezando por su suegro, con execrable pasado comunista.

 

Caricatura de Tom Toles

 

Alabado sea este dechado de virtudes, entre ellas el estar con la Biblia en la mano y en el corazón. Al declararle mi devoción por su forma de actuar, aceptando desde un principio su DERROTA, sólo espero que -a los que guardaron silencio y no lo defendieron-, nuestro Donald les repita lo del Señor: «Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad».

Aunque me temo que no lo hará, porque es infinita su misericordia y mansedumbre…

(*) Otro sí digo: Se aceptan diatribas y mensajes soeces o airados de gentes del ‘mundo’ idólatra. Menos mal que, gracias a Dios, entre cristianos no prospera tal cloaca. Y por si los hubiera fanatizados, aquí va la respuesta que dio Unamuno a un misionero alemán radicado en Madrid, quien le reprochó por unos artículos en la prensa donde alertaba contra los afanes expansionistas del Kaiser. A lo que el rector contestó: “Usted parece más seguidor del Kaiser que de Cristo”. Meses después comenzó el conflicto bélico que tantas muertes dejó por Europa.

 

Caricatura de Dave Whamond