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Lunes, 25 de enero de 2021

Palabras blancas sobre fondo gris

Creí imaginar que las primeras palabras escritas un nuevo año en la pantalla blanca del ordenador eran palabras inocentes, naciendo a una realidad aún no dibujada. En seguida me di cuenta de que no, de que las palabras no son inocentes y que el fondo no es blanco: el 2021 es año que nace del vientre malherido del 2020.

Cuando la fría mañana del 31 de diciembre  me acerqué a la placita salmantina donde emerge la escultura del gran Miguel de Unamuno ( grande también por su humanidad) para participar en el acto de honor a su memoria, muerto aquel 31 de diciembre de 1936, sentí que aún no se había extinguido en el aire la pregunta de “¿Quién mató a Unamuno?”. Aún expertos en viejos escritos o en búsquedas de documentos discuten sobre la existencia o no de un asesino en su muerte. Pareciera como si, involuntariamente, la atención colectiva se desplazara del terrible  18 de julio de 1936, o del trágico  12 de octubre del mismo año en el Paraninfo salmantino, a la fecha del día de su muerte; como si Unamuno no hubiera empezado a morir muchos meses antes de aquella noche vieja. Siempre ocurre igual con las obsesiones: fijan la atención en un punto, en un detalle, en una duda imposible de eliminar, para no ver el doliente conflicto pasado.

No se puede avanzar con libertad mirando para atrás, por inercia, temor o falsa ignorancia, sobre todo después de trascurridos 84 años.

Lo dijo sabiamente Machado: Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Mi deseo de seguir adelante como escritor, lo materializo en mis proyectos: terminaré en este 2021 mi biografía sobre el más grande músico español del siglo XX, Pau Casals, catalán, español, de padre republicano, alumno protegido y financiado por la reina María Cristina, portavoz universal de palabras de paz y libertad en tiempos de guerras. Y seguiré con la biografía de José Rizal, aquel extraordinario escritor, poeta, médico, pensador, filipino, al que Unamuno conoció y defendió como español ante los golpistas en el Paraninfo, muerto años antes por reivindicar el estatuto de provincia española para las Islas Filipinas.