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Lunes, 25 de enero de 2021

Mundo rural

Mancera de Arriba (Ávila). Foto de Santiago Bayón Vera

El pastoreo afronta su futuro en el mundo con ciertos elementos positivos. Es muy probable que los ingresos de los pastores extensivos que no dependen de piensos aumenten a corto o medio plazo.

Al ya patente incremento en la demanda de carne y productos ganaderos procedente de los países en rápido desarrollo se suma el previsible aumento de los costes de producción de la ganadería intensiva, motivados por la subida del precio del petróleo a medida que las reservas de fácil acceso se agoten y por la competencia con la agricultura por las tierras de cultivo, dado el incremento sostenido de la población mundial. Los consumidores tienden a productos de calidad y a recuperar productos tradicionales a medida que se generaliza el mayor poder adquisitivo.

Todo indica que la presión de los consumidores exigentes desencadenará una diversificación de los productos ofrecidos, lo que generará beneficios adicionales sin añadir una carga suplementaria a los recursos naturales. El reconocimiento cada vez mayor de los beneficios ambientales del pastoralismo es probable que cause un incremento de los pagos por servicios ambientales a corto plazo. Todo este escenario seguramente sea más favorable para la movilidad, pues si los gobiernos son más conscientes de los beneficios asociados es probable que se provean de servicios sociales a las comunidades pastoriles con más facilidad.