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Viernes, 26 de febrero de 2021

El final del año galdosiano abre las puertas a doña Emilia Pardo

Emilia Pardo Bazán nace el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña, ciudad que siempre aparece en sus novelas con el nombre de "Marineda". Hija única de don José Pardo Bazán y Mosquera y doña Amalia de la Rúa Figueroa y Somoza, recibe una educación esmerada.

Considerada como una de las grandes novelistas españolas, destaca como conferenciante, feminista y directora de la Biblioteca de la Mujer. Fue Consejera de Instrucción Pública y desde 1916, profesora de Literaturas Neolatinas en la Universidad Central de Madrid, cátedra creada ex profeso para ella. Una de sus obras  más conocida es la novela Los pazos de Ulloa” inspiración naturalista, en la que describe la decadencia del mundo rural gallego y de la aristocraciaMurió en Madrid el 12 de mayo de 1921, a causa de una gripe que se complicó con una diabetes crónica. Se casa con José Fernando Quiroga Pérez de Deza, nacido en Santa Eulalia de Banga (Orense) en 1848  fallece en O Carballino el 12 de noviembre de 1912; hijo de Pedro Antonio Quiroga, y María Asunción Pérez de Deza y Pinal;  de ideología  carlista y familia hidalga, poseía abundantes bienes y rentas. Estudia la carrera de abogado obteniendo el grado de licenciado en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Santiago.

 Siendo estudiante de Derecho, con tan solo 20 años se casa  con Emilia Pardo  Bazán,  de 17, un 10 de julio de 1868, en la capilla de las  Torres. El matrimonio vivió durante varios años con la familia Pardo, viajaron por Europa, Emilia se empapa del conocimiento de los grandes literatos. En 1869 se trasladan a vivir a Madrid, al ser D. José Pardo, elegido diputado a Cortes tras la Revolución Gloriosa (sublevación militar que supuso el destronamiento y exilio de Isabel II). Tuvieron tres hijos, Jaime, María de las Nieves (familiarmente llamada Blanca) y Carmen.

Su hijo Jaime se casó con Manuela Esteban Collantes (su padre fue Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes), de este  matrimonio nació un hijo, llamado Jaime como su padre, murió asesinado junto con su progenitor, en agosto de 1936, en la matanza de la calle Goya,  Madrid, por los milicianos de la II República. Jaime Quiroga, conde de Torre de Cela y Capitán de Caballería, había tenido un hijo ilegítimo con una mujer del pueblo, este, encabezó el pelotón que detuvo a su padre y lo mató; al hijo legítimo,  de 18 años, “su hermanastro” no se atrevió a matarlo, al ver a su padre muerto, se echó sobre él para cubrirlo, los rojos, amigos y compañeros del hermanastro, tuvieron valor suficiente para asesinarlo. La hija Carmen, quedó soltera, fallece en 1935, su otra hija,  María de las Nieves,  casó con José Calvancanti,  militar de caballería, marqués de Calvancanti, alcanzando el grado de teniente general; no tuvieron hijos.

 

 

 Dª Emilia fue desde temprana edad una lectora infatigable, a los nueve años, compuso sus primeros versos, a los quince su primer cuento, Un matrimonio del siglo XIX, que envió al Almanaque de La Soberanía Nacional, sería el primero de los numerosísimos —cerca de 600— que publicó a lo largo de su vida.

Completó en la capital de España la formación literaria, acudiendo a tertulias, conferencias… solía pasar los inviernos en la capital del reino su familia materna debido a las actividades políticas de su padre, militante, en el partido liberal progresista.

El año 1868 supone un hito en la vida de Emilia: "Tres acontecimientos importantes en mi vida se siguieron muy de cerca: me vestí de largo, me casé y estalló la Revolución de 1868".

Emilia tenía dieciséis años, y su marido, José Quiroga, estudiante de Derecho, veinte. La boda se celebra el 10 de julio en la capilla de Meirás, propiedad de los padres de la novia.

En 1873 la familia Pardo Bazán —también los recién casados— abandonan temporalmente España. El viaje se prolonga por varios países de Europa, lo que despierta en Emilia la inquietud por los idiomas, el deseo de leer a los grandes autores de cada país en su lengua original. Su inquietud intelectual va en aumento y, al regresar a España, entra en contacto con el krausismo (Hacia 1860 algunos intelectuales españoles empezaron a conocer la obra de una corriente de pensamiento alemán que se basaba en la filosofía de I. de Kant. Que  propugna un nuevo humanismo, sin dogmatismos y con un espíritu panteísta. Uno de sus representantes fue Karl Christian Friedrich Krause, el pensamiento de Krause se introdujo en los ambientes universitarios de Madrid y rápidamente se expandió lo que se ha acuñado como krausismo) a través de Francisco Giner de los Ríos, con quien le uniría una gran amistad. El influjo de los krausistas la empuja a la lectura de los místicos y de Kant, y éstos, la conducen a Descartes, Santo Tomás, Aristóteles y Platón.

En 1876, año del nacimiento de su primer hijo, Jaime, se da a conocer como escritora al ganar el concurso convocado en Orense para celebrar el centenario del fraile benedictino, Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro ( Nace en el Pazo de Casdemiro, (Pereiro de Aguiar) Orense, 8 de octubre de 1676, fallece en Oviedo el 26 de septiembre de 1764. Religioso, ensayista y polígrafo.  Son años en que la Pardo no ha abandonado totalmente la poesía. Gracias a Giner de los Ríos se edita en 1881 el libro de poemas de doña Emilia, titulado Jaime.

La afición al género novelesco no es temprana en doña Emilia, que la consideraba un género menor, pasatiempo, prefiriendo completar, su formación intelectual, en la que encontraban muchas lagunas.

Sin embargo, el conocimiento de las obras de sus contemporáneos la anima a escribir su primera novela, Pascual López. Autobiografía de un estudiante de medicina, poco antes de aceptar la dirección de la Revista de Galicia, en 1880.

En 1881 publica Un viaje de novios, El prólogo es importantísimo para comprender lo que significa el naturalismo en la obra de Emilia Pardo Bazán, entre 1882 y 1883 bajo el título La cuestión palpitante, la dio a conocer en España.

  en verano, termina la novela San Francisco de Asís, embarazada de su segunda hija.

En línea naturalista se inscribe la tercera novela de doña Emilia, La Tribuna (1883), así Los pazos de Ulloa (1886), La madre naturaleza (1887) y La piedra angular (1891), entre La Tribuna y Los pazos de Ulloa escribe una novela en la que se aparta de la técnica naturalista. El cisne de Vilamorta, en la que conjuga la observación realista con ciertos elementos románticos. Además, entre La madre naturaleza (1887) y La piedra angular (1891) publica cuatro novelas que tampoco pueden considerarse naturalistas: Insolación y Morriña, ambas en 1889 y ambientadas en Madrid, han sido consideradas por la crítica dentro del realismo, y Una cristiana y La prueba, 1890, como participantes del genero idealismo, tendencia que sigue con Adán y Eva, Doña Milagros (1894) Memorias de un solterón (1896).

En 1891 emprende su aventura periodística con Nuevo Teatro Crítico, revista fundada y escrita completamente por ella, que tanto en su título como en su planteamiento misceláneo, quiere rendir homenaje a su admirado Feijoo, y en 1892 funda y comienza a dirigir la Biblioteca de la Mujer.

Desde tiempo atrás doña Emilia venía colaborando en numerosas revistas y periódicos, con crónicas de viajes, artículos, ensayos, cuentos, que agruparía en varias colecciones: Cuentos de MarinedaCuentos de amorCuentos sacro profanos Tranvía (Cuentos dramáticos)Cuentos de Navidad y ReyesCuentos de la patriaCuentos antiguos... en La Lectura, 1903, empieza a salir por capítulos la novela La Quimera, dos años después ve la luz como libro. Puede apreciarse en La Quimera  ecos modernistas y simbolistas.

En 1908 publica La sirena negra cuyo eje central es la muerte, escrita siendo nombrada Presidenta de la Sección de Literatura del Ateneo madrileño en 1906.

Viajera infatigable, continúa dando sus impresiones en artículos de prensa y en libros. En 1900 aparecen en El Imparcial  artículos sobre la Exposición universal de París, que cuajarán en el libro Cuarenta días en la Exposición; en 1902 se edita Por la Europa católica, fruto de un viaje por los Países Bajos.

En 1906 estrena en Madrid, sin éxito, Verdad y Cuesta abajo. En teatro, sin éxito

Doña Emilia  es una figura reconocida en la vida literaria, cultural y social. En 1908 comienza a utilizar el título de Condesa de Pardo Bazán, que le otorga Alfonso XIII en reconocimiento a su importancia en el mundo literario; desde 1910 era consejera de Instrucción Pública; socio de número de la Sociedad Matritense de Amigos del País desde 1912... Dos años después se le impondría la Banda de la Orden de María Luisa, y recibiría del Papa Benedicto XV la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice... En 1916 el ministro de Instrucción Pública la nombra catedrática de Literatura Contemporánea de Lenguas Neolatinas en la Universidad Central.

El 12 de mayo de 1921, una complicación con la diabetes que sufre desde hace años, le provoca la muerte. Toda la prensa se hace eco de la escritora, enterrada en la cripta de la iglesia de la Concepción de Madrid.

Estaba separada de D. José Quiroga, a quien la familia llamaba Pepe y ella Pepiño

Un homenaje a la mujer que abarcó en literatura todos los géneros. Donde esté Doña Emilia, felicidades en su aniversario