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Martes, 19 de enero de 2021

No es la hostelería, es la gente

  Estos tipos que mandan no dan pie con bola. De acuerdo, las cifras son alarmantes, la cosa está muy jodida. Pero la culpa no es de los hosteleros. No se resuelve prohibiendo los bares y los restaurantes. En los locales de hostelería hay un control, te sientas en una mesa que está separada de otras, hay unas normas, hay una conciencia de peligro.

    Pero si prohíbes hoteles y restaurantes,  la gente se pone a comer mezclada sin control en los parques. Se echan el aliento unos a otros y se rascan el sobaco unos a otros. La gente hace fiestas privadas donde se mezcla todo, incluso los culos. Y los estudiantes hacen sus verbenas en los pisos. Pero qué coño pasa ¿es que nadie se entera?

   El problema no está en los hosteleros, está en la gente. Voy por la calle y nadie se aparta nunca, siempre tengo que apartarme yo. Y encima me miran mal. Nadie tiene ni la más mínima noción de la distancia de seguridad. Y en los supermercados eso ya es un cachondeo. La gente no ha oído hablar de eso para nada, ni en las novelas del XIX.

    Penalizan a los hosteleros, pero la gente no hace puto caso de nada. Quieren vivir el momento, el instante sin futuro, como si después no hubiera nada. Están hartos de medidas y de normas, les da igual todo. O tal vez es que no están informados de nada, están como zombis. Miran todo el día sus teléfonos móviles y no ven nada, chocan con la gente, pero sus móviles no les hablan del virus, solo de los ligues de Pepita.

     También cuando les hablaban de los peligros del tabaco, les ponían calaveras en los paquetes de cigarrillos. Les daba igual, las delicias del humo podían más que todos los avisos. Y conste que algo lo entiendo, me gustó la película “Smoke” de Paul Auster, y me sabe muy bien la grasa de cerdo, aunque traiga colesterol. Pero el virus es ahora mismo, coño.  No son los hosteleros, es la gente que está en Babia o se mea en todo.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR