2021 -Año de esperanza-

“ Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (...) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar” (Juan Rulfo)

Este artículo, que ustedes pueden leer si a bien lo tienen; es el último de este año 2020 que en términos taurinos vamos a descabellar. Con el apuntillamos y bajamos el telón, de un año en el que hemos pagado un alto tributo en forma de  muy graves, dolorosas y luctuosos acontecimientos, donde la barbarie y la calamidad no ha dejado de sorprendernos cada día, desde prácticamente el alborear de este maldito y diabólico año.

A nuestros lectores, tan generosos con este diario, tan fieles a la cita constante con sus páginas. A nuestros anunciantes, que confían en la eficacia de esas mismas páginas como vehículo transmisor de la bondad de sus productos. A nuestros compañeros de Prensa, sin excepción, sin limitación alguna a los medios de comunicación de toda clase. A todas las gentes del toreo, en el que juegan tantas ilusiones, tantos intereses, tantas ambiciones, tantas sensaciones contradictoras e importantes. A todos nuestros amigos, los que lo son y, los que no quieren serlo. A cuantos puedan leernos en este primero del año ¡MUCHAS FELICIDADES! Y especialmente, nuestros deseos de un 2021 lleno de venturas y de prosperidad. Esperemos que las vacunas, a mayores de protegernos del virus, nos puedan dar un poco de paz.

Ha sido 2020 un año difícil para España a todos los niveles, un año colmado de desgracias, de confinamientos, de tratados, de leyes improvisadas, de desaciertos, de ásperas y desafortunadas declaraciones, y lo peor, la muerte que  ha dejado tras de sí un rastro de tristeza, de llanto, de despropósitos enloquecidos, que pasaran a formar parte de una historia en el mundo, como una desesperante pesadilla, producida por un enemigo común, invisible, cruel y asesino. Un año donde arrancaba un gobierno, muy criticado y además sorprendido,  acuciado, dubitativo, sin medios adecuados y  alocadas disposiciones donde se puso de manifiesto, que no teníamos la mejor sanidad publica del mundo, como en no pocas veces se presumió. Una sanidad desordenada, unos hospitales, carentes de medios, y unos profesionales, que nunca se habían batido con semejante enemigo. Todos nos vimos superados por semejante “peste”, y en esa estampida, comenzó un “viacrucis”, y, a disparar hacia todos los lados, sin ver al enemigo. Luego comenzaron las culpas, los reproches, los “navajeos”, los improperios y desatinos, en definitiva la vergonzosa escena de apedrearse con las palabras de bajeza que dejan al descubierto la catadura moral de aquellos que se bautizan de demócratas y parlamentarios, un solemne obscenidad se daba desde cada poltrona, mientras las morgues se llenaban, y las familias buscaban entre los barnizados ataúdes el nombre de su familiar.  Y hemos de añadir, la  imagen ante el mundo, de verdadera pena.

No creo que haga falta cargar más tanto despropósito, falta de cintura política y falta de responsabilidad de un Parlamento, donde unos y otros, está claro que no dan la talla, para llevar los destinos de esta España, que: una vez más se encuentra  al pairo, a la deriva.

Necesitamos ya, sin más dilación, recobrar el ánimo, las fuerzas, la confianza en todas las instituciones, sosegarnos un poco, y no dejarnos arrastrar por el rencor, por el odio, por la venganza, y por la ideología que, tiene trastornados a los ciudadanos. Que lastima; que todo lo que tiene de maravilla este país, no seamos capaces de sentirnos unidos, -con discrepancias y diferencias--- pues claro-. Pero no por ello llegar a desquiciarnos, a odiarnos incluso a matarnos entre nosotros. Somos tan estúpidos, que lo hicimos una vez, y volveríamos a hacerlo… Un amigo lector  me dijo en una ocasión: tienen ustedes un País envidiable, lo tienen todo, sol, luz, mar, montaña, nieve, gastronomía etcétera… Lo malo, es que cada uno hace lo que le da la gana, parece todo provisional, sin control ni orden, y además les come la burocracia, está supera todos los limites… Y seguimos sin solución

Además, venimos asistiendo estos últimos meses una maraña de corrupción, que se está dilucidando en los tribunales, una tremenda sorpresa y desilusión ante un Rey, que todos apreciábamos, que –hizo mutis por el foro- con todo esto el pueblo llano considera que es el tiempo de la Justicia, la que debe lograr la confianza de los españoles, que esperan este primer año de gobierno, con mucho “Mestizaje” en el parlamento, sea el primer año del gran cambio. Las incógnitas abruman a los ciudadanos, de este país, que con  serenidad, y esfuerzo colectivo tras estos años críticos, han ido remontando con decorosos resultados. Probablemente se ha llegado más lejos de lo que podía esperarse y, desde luego, dentro de un orden y una tranquilidad  menos alterada, de  lo que cabía esperarse. Aunque inevitablemente  en cuestiones de comunidades con exigencias de proporciones delicadas, los retos que se presentan son de calado superior, y mucho tendrá que aplicarse la política, y los poderes públicos, para poner orden sin llegar a extremismos, es también la hora del dialogo, de la razón y del pacto trasparente, gobernar de cara al pueblo, no con la ocultación,  la opacidad y el engaño,  como hemos vivido;  a la vista de estos doce meses, que se aproximan, debemos mantener esperanza que 2021 permitirá a los políticos culminar sin traumas ni enfrentamientos, la democratización verdadera y total  del sistema político, que este pueblo, y ellos mismos hemos escogido como fórmula en que asentar la  convivencia y el  desarrollo en prosperidad. Cuidense, sean rabiosamente felices, y no falten el año próximo… salud

                Fermín González, Salamancartvaldia