En defensa del teatro aficionado

Con fecha 4 de diciembre de 2020, entró en vigor la Orden CYT/1320/2020 de 25 de noviembre, por la que se regula el sistema de colaboración de Circuitos Escénicos de Castilla y León (BOCYL nº 251 de 3 de diciembre). Esta Orden, básicamente viene a decir que los Circuitos Escénicos, al menos para 2021, quedan reservados exclusivamente para las compañías de teatro profesionales.

Me parece muy bien que se apoye a las compañías profesionales, dadas las circunstancias tan difíciles por las que están pasando, pero no sólo que se les apoye en este momento, sino que se les apoye siempre, sean cuales sean las condiciones.

Pero apoyar a un sector del mundo del teatro tan importante, imprescindible, si es que queremos seguir disfrutando de las artes escénicas, no debería hacerse a costa de los más débiles, los grupos de aficionados. Si importante es la existencia de grupos profesionales, no menos importante es el que existan grupos de teatro aficionados. El mundo del teatro es muy complejo y en él debemos tener cabida todos, porque ¿Qué sería de los profesionales si no hubiera aficionados? Aficionado en todos los aspectos; para ver teatro y para crear teatro desde la base, que luego, en no pocas ocasiones, pueden nutrir a los profesionales.

Creo que si la Consejería de Cultura quiere apoyar al teatro profesional, que me parece muy bien, debe hacerlo aportando más dinero para esa actividad cultural, no quitándoselo a los aficionados. De la manera que lo han hecho, aparentan que apoyan al teatro, pero sin gastarse un euro.

Creo que sería más justo que aumentaran la cantidad destinada a Circuitos Escénicos para profesionales, pero sin quitárselo a los aficionados. Estoy convencido de que tiene que haber una fórmula que permita convivir a ambos.

Ya sé, porque en alguna ocasión así lo han manifestado a través de artículos de prensa, que hay profesionales que no nos quieren ni ver a los aficionados. Incluso nos han tratado con desprecio, como si fuéramos unos intrusos que no tenemos derecho a ejercer nuestra afición y que tan sólo son merecedores de ese honor los que lo hacen profesionalmente, dando por sentado que por el mero hecho de ser aficionados, no tenemos la formación adecuada para ejercer una profesión tan seria como es el Teatro.

Es cierto que puede haber (hay) grupos que no tienen la preparación adecuada y que sus montajes carecen de la digna calidad que a todo grupo se les debe exigir antes de subir a las tablas. A pesar de eso, creo que tienen derecho a desarrollar esa afición y a ir mejorando hasta obtener la formación que les permita hacer representaciones dignas. En todo caso, el público será siempre quien tenga la última palabra. Por otra parte, hay lugares que, por las circunstancias que sea, no van los profesionales y sí los aficionados, que les llevan la magia del teatro y que tal vez consigan que ese pueblo se aficione y exija más teatro en la programación de sus fiestas.

Para finalizar diré que he visto representar a compañías profesionales y a compañías de aficionados y en algunas ocasiones, los aficionados han superado a los profesionales.

Espero que la Consejería de Cultura tome nota y haga un pequeño esfuerzo para apoyar de verdad al teatro en todos sus escalones. Todos amamos el Teatro y todos tenemos derecho a subirnos a las tablas y trasmitir lo que nuestro corazón nos dicta.

No por más selectivo será mejor teatro. Hagamos un teatro de todos y para todos.