Tiempos de tristeza, dolor y luto

“Toda ciencia viene del dolor. El dolor siempre busca la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no vover la mirada atras”

(Stefan Zweig)

ENTRE PUENTES

TIEMPOS DE TRISTEZA, DOLOR Y LUTO

 El título del artículo, creo que lo dice todo, y que salvo alguna rara excepción que hayan tenido ustedes-(como en mi caso, celebrar que, una nueva nieta ha nacido) paliando al menos, la negrura, la profunda tristeza, el temor y el desasosiego que venimos padeciendo, en este año luctuoso bisiesto que toda la humanidad desea fervientemente que termine de una maldita vez, aunque el que asoma nuevo a pesar de comenzar con una acogedora esperanza, en sus primeros meses, nos seguirá poniendo en jaque, nos seguirá amenazando y desgraciadamente seguirá sembrado el dolor y la muerte antes de que podamos defendernos, con las vacunas que a gran escala y con rapidez se están impartiendo a nivel mundial.

Aquí, sin salir de nuestras fronteras, hubo otros temas y acontecimientos pero incluso, quedaron marchitos y apagados por la incertidumbre, por el llanto que acompañaba a la muerte que cada día se ha venido sucediendo por centenares en toda España, con tintes injustificables en muchos casos, como lo ha sido el abandono de ancianos en las residencias y hospitales, ante la avalancha de contagiados, donde también el personal sanitario ha pagado un alto precio en vidas y contagios, lo cierto es que todos nos hemos visto desprotegidos, y ahora que lo estamos mejor, no dejan de sumarse por cientos las muertes, los contagios y el atasco que sufren las UVI, de los hospitales, hasta el extremo de que se están quedando atrás, los padecimientos de otras patologías,  operaciones y enfermedades de carácter grave, que sin duda pasaran a engrosar esas listas “groseras” y vergonzosas, que en mi opinión no deberían existir, si el sistema sanitario estuviera organizado, motivado y gestionado para terminar con otra de las muchas verrugas que atesora este país.

Entre la desconfianza, el miedo y el desasosiego, un nuevo cumulo de palabras, que prácticamente estaban en desuso, incluso no formaban parte de nuestro vocabulario cotidiano han venido a implantarse entre la ciudadanía, así la nueva normalidad, las curvas ingobernables, los confinamientos, los aerosoles, las cargas virales, los rastreadores etcétera. Y no conformes lo hemos impregnado nuestras calles, con retaguardias, toques de queda, batallas, héroes, enemigos, colas del hambre, de la angustia y el temor. Testigos todos de una realidad confusa, desgarradora,  de los contagiados  y los testimonios de los supervivientes, aterradores en muchos casos, confundidos e impotentes, ante los argumentos médicos, una pesadilla cruel, que tardara tiempo en olvidarse, mucho tiempo, pues las secuelas tortuosas de quienes tras balancearse entre la vida y la muerte, han podido salir y liberarse de una máquina, que con un agujero en su garganta para respirar, estuvo cosida a ella durante semanas, secuelas que invitan a la desesperación y al desconsuelo. Razón por la cual uno no puede llegar a comprender a las manifestaciones de aquellos que niegan lo evidente, que no son capaces de sentir empatía, respeto, consideración y vergüenza al  menos para sus padres, abuelos o familias, tanto de los suyos como aquellos que llaman amigos, evidentemente fueron los menos, pero en una pandemia de esta complejidad contaminante infecciosa y letal, habría sido conveniente que esa juventud irresponsable, descabalada, mal educada, hubiese tenido la sensibilidad, el comportamiento y la responsabilidad de estar a la altura de las circunstancias, de lo que está ocurriendo en su ciudad, en su pueblo, en sus aulas, en sus casas familiares y en las de sus vecinos. Todas esas algaradas, fiestas clandestinas, y llamadas al desorden, sin importarles, cuál sería el relato mortal del día siguiente, no deja de ser un lamento de un comportamiento impropio de quien tiene uso de razón, sentido común y corazón.

Tampoco ha estado la clase política a la altura, también fue vergonzoso, ver como se manifestaban desde la tribuna de oradores los representantes de cada partido, con una creciente agresividad, donde se reprochaban con inusitada mala leche, incluso con odio, y con una dureza impropia de los que se dicen parlamentarios, donde el dialogo, no era más que improperios, lanzados como dardos envenenados… No señores: Así no es, cierto que ante esta desdichada pandemia, que nadie ha sabido contener, interpretar y entender su gravedad, incluso, los especialistas, todos han tenido contradicciones, se le unió un gobierno recién llegado, que estuvo al pairo, que cometió errores de mando y sincronización, pero que se vio pronto en el desamparo, en la crítica soez y despiadada de una oposición desproporcionada, errática, montaraz e insultante, agria y fuera de lugar, que ataco con un navajeo de reyerta caduca y fuera de lugar, en vez de ofrecer ayuda, ánimo y recursos, no para dejar de cuestionar al gobierno, no, sino para que los ciudadanos, sintiesen que estaban unidos ante la tragedia, que ha venido  golpeando, y seguirá golpeando a españoles de uno y otro signo político… Pueden ustedes seguir así, no  se dan cuenta, pero hacen el más espantoso de los ridículos… y lo que es peor dan pena… Se lo digo yo… Ustedes “señorías”, y sus parejas de baile, han perdido el hilo y el compás de la música, no salen de pataleo.

 

                Fermín González salamancartvaldia.es                  blog taurinerías