El año de la pandemia se cierra con un enorme aumento del voluntariado en Salamanca

La mayor parte de las organizaciones solidarias de la ciudad han experimentado incorporaciones de personas dispuestas a ayudar
Carlos García Carbayo, alcalde de Salamanca, visita a unos voluntarios durante la pandemia - Archivo

El año 2020 será históricamente recordado como el año de la pandemia del coronavirus, pero en tiempos de dificultad también afloran los buenos comportamientos. En el caso de Salamanca, esas buenas intenciones se han traducido en un gran aumento de voluntarios que han prestado su ayuda a través de numerosas organizaciones, tanto gubernamentales, ONG e incluso surgidas circunstancialmente durante la crisis. 

Desde el Ayuntamiento de Salamanca se destacó el aumento de llamadas y correos electrónicos a la Agencia del Voluntariado de la ciudad, formas de contactar en las que numerosos vecinos han mostrado su interés por colaborar en iniciativas altruistas. Sin tener datos concretos, que se están analizando para un estudio que se presentará a principios de año, se ha destacado cómo, cuando comenzó la pandemia, comenzaron a ponerse en contacto con la agencia para colaborar en acciones como la elaboración de mascarillas y otros materiales de protección sanitaria o para llevar medicinas o la compra a personas mayores. Posteriormente, una vez concluyó el confinamiento del estado de alarma, los ciudadanos han continuado con aportaciones principalmente en ámbitos como el acompañamiento a personas mayores, apoyo a menores en exclusión y asistencia a la inmigración.


Otras organizaciones, como Cruz Roja o Cáritas también han experimentado un aumento de voluntarios durante la pandemia. Las personas necesitadas se han multiplicado durante los últimos meses debido a la crisis económica provocada por el virus, pero también se han multiplicado las personas que están dispuestas a aportar ayuda, ya sea a través de trabajo o aportaciones económicas. 

Todo ello sin olvidar a aquellos voluntarios que durante el estado de alarma produjeron equipos de protección caseros cuando había escasez de ellos. Destacando los grupos de costura que elaboraron mascarillas o los conocidos ‘makers’, que imprimieron en 3D máscaras de protección faciles.