La inmoralidad de las playas

El desván de la memoria

Los asistentes a los actos programados en Valencia, en el año de mil novecientos cincuenta y dos, para fomentar la moralidad en las playas, solicitaron por unanimidad a las autoridades competentes que se prohibiera la promiscuidad de sexos en los balnearios. Según ellos la modestia en el vestir descubría a la auténtica mujer española.

En Madrid tuvo lugar un vía crucis en desagravio por la ola de inmoralidad que recorría las playas españolas. Los madrileños se sumaron con entusiasmo a la iniciativa moralizante y otras diócesis reclamaron hacer lo propio.

Para su hijito, DESENFRIOLITO.

El éxito arrollador del humor inteligente de Miguel Gila en el teatro Fontalba.

Eva Duarte de Perón falleció en Argentina tras una gravísima enfermedad llamada leucemia. Los descamisados perdieron su gran valedora. El presidente Perón se quedó viudo por segunda vez.

La emisora ¡RADIO PARÍS! se hizo eco de la noticia: “A finales de este doloroso mes de julio de mil novecientos cincuenta y dos, toda Argentina llora por Evita. María Eva Duarte Ibarguren, esposa del presidente Juan Domingo Perón. Vestida con un traje blanco de noche parecía de mármol, la princesa dormida de los cuentos, que esperase un beso anónimo que la devolviera a la vida. Más de un millón de argentinos han desfilado emocionados y en respetuoso silencio para despedirse de la Jefa espiritual de la Nación. La leucemia le arrebató la vida a los treinta y tres años, pero no pudo con el magnetismo ni con el amor de sus descamisados.”

En este tórrido mes de mil novecientos cincuenta y dos el Jefe del Estado, General Franco, inauguró el pantano del Ebro.

En este año de mil novecientos cincuenta y dos se celebraron los decimoquintos Juegos Olímpicos en la ciudad de Helsinki (Finlandia), con la participación de deportistas soviéticos.

Este año se impusieron más de sesenta y cinco mil multas por infracciones del Código de Circulación. Lo cierto es que la cifra de vehículos de motor en España era muy baja comparada con la de otras naciones. La última estadística señalaba que eran unos ochenta mil los turismos que rodaban por la Península. El automóvil, salvo raras excepciones, seguía siendo un lujo."