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Jueves, 21 de enero de 2021

El tándem Murray-Minor

Muchos de nuestros conocimientos están previamente programados. Alguien los coloca en orden, perfectamente organizados, para que los vayamos encontrando a medida que crecemos, que maduramos. Así se nos va construyendo un andamio sobre el que iremos colocando conceptos que nos llegan a posteriori. A veces aprendemos cosas por pura casualidad. La vida es así; siempre nos sorprende con regalos, pequeños o grandes.

Hace unos días conocí, en esta ocasión a través de una película cuya acción se desarrolla a mediados del siglo XIX, una historia que me resulta muy interesante.

El escocés James Murray, a base de gran esfuerzo personal, consigue cultivarse y desempeña su actividad docente como profesor. Enfervorizado por su amor a los idiomas, logra ser propuesto para desempeñar una bellísima y descomunal tarea: recopilar las palabras de la lengua inglesa. A lo largo de las negociaciones, se le sugiere aligerar, pero él sigue fiel a su pasión, con constancia y renuncia (para ello, debe trasladarse con toda su familia a Oxford), emprendiendo un reto personal del que no pretende moverse un ápice: compilar todas las palabras que existen en tan cautivadora lengua, con sus significados.

En cierto momento, ante tan magna empresa y la insistente premura de los editores (que pretenden abreviar tamaño cometido para que su publicación sea más inmediata, y por tanto más rentable), Murray hace un llamamiento general a los ciudadanos para que participen con sus aportaciones de términos y conceptos.

Un cirujano estadounidense, conocedor de lenguas asiáticas, había desembocado profesionalmente en Inglaterra. El Dr. William Chester Minor, de pasado turbulento, marcado por el dramatismo desde su infancia, y que fue condenado a cadena perpetua, descubre, debido a su voraz pasión por la lectura y su amor a los libros, esa petición de colaboración, y se ofrece a ayudar en tan descomunal obra desde su encierro, un sanatorio mental.

Con estas mimbres se va entrelazando esta trama, en la que el peso lo llevan estos dos apasionantes personajes, siendo el actor Mel Gibson quien actúa en el papel de profesor, e interpretando Sean Penn el de médico.

Después de muchos avatares, pues se dice que Gibson estuvo trabajando 20 años en el libro que narra todo esto, (The surgeon of Crowthorne, de Simon Winchester, publicado en 1998), se inició el rodaje de esta película en Dublín en 2016, siendo estrenada con el título “Entre la razón y la locura”, (2019).

En mi opinión, la fuerza de este film viene dada, por un lado, por tan ingente proyecto como fue recopilar palabras para la primera edición del Oxford English Dictionary y, por otro, el tándem que forman sus dos antagónicos protagonistas: por una parte la razón, por otra la locura, la libertad y la cárcel, la culpa y el perdón, el rechazo y la camaradería, la condena y la redención, la soledad y el amor, el ostracismo y la compañía, el abandono y la fe…Y por encima de todo ello, la aceptación y la amistad, la fidelidad, el valor de la palabra como expresión de significados, pero también de la palabra como pacto, sello, contrato, compromiso, implicación, cualidad compartida, respeto mutuo.

Lo mejor de este celuloide es que nos acerca a unas personas que han existido en la vida real, y que todo aquel sacrificio ingente para realizar tan faraónica labor se ha producido de hecho y ha llegado a nuestros días, diseñando un gran camino sobre el que deslizar nuestros pasos hacia el conocimiento.