Advertisement
Domingo, 24 de enero de 2021

¿Positivo o negativo?

El poeta asturiano Ramón de Campoamor dejó escrito: Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira. Y esta frase se ha convertido, con el pasar de los años, en la “Ley Campoamor” un recurso retórico para expresar que casi todo en esta vida es interpretable y que dicha interpretación se suele hacer de forma interesada.

Es curioso como ciertas palabras cambian de sentido, se entienden de distinta forma no sólo según el enunciado del que forman parte o de quién la escucha o lee, sino también del contexto social en el que las vivimos. En general asociamos lo positivo a situaciones y cosas buenas y lo negativo a lo contario y así decimos que en la vida hay que ser positivo, pero si se trata del resultado de un test COVID, lo positivo es ser negativo, aunque un falso negativo no sea necesariamente un positivo ni un falso positivo signifique ser sin duda negativo. En un control de alcoholemia dar negativo también es positivo, pero si se trata de un test de embarazo el resultado positivo puede ser negativo y el negativo ser positivo, según las expectativas que se tuviera. 

Dicen que con esta pandemia se ha reducido mucho la contaminación atmosférica, lo cual es positivo aunque se debe a una situación negativa. También dicen que la   Solidaridad entre las personas presenta datos muy positivos, la cruz, lo negativos es que son muchas más las personas que necesitan ayuda. Incluso los hay que afirman que se han fortalecido en positivo los vínculos familiares, pero son aún escasos y por tanto negativo, que no se cuente con los medios necesarios para una buena conciliación laboral.

Hace algunos días leí que tras esta pandemia podría producirse un nuevo “baby boom”, esa explosión de natalidad que tuvo lugar en Europa en la década de los años 60 y 70, y eso sería muy positivo dado que en 2019 el número de nacimientos en España bajo un 3,48%, y el número de hijos por mujer se situó en 1,24 (el 0, 24 no sé muy bien cómo se interpreta), además entre nacimietos y fallecimientos tenemos un saldo negativo de casi 60.000 (57.885) Se ha responsabilizado de este espectacular crecimiento demográfico, entre otras cosas, al hecho de que en aquellos años “no había televisión[1]”, pues si fue por eso, hoy tenemos que olvidarnos de que se pueda producir algo parecido porque la oferta televisiva es prácticamente infinita.

También son muchos los que afirman que en estas largas estancias que nos vemos obligados a permanecer en casa en circunstancias tan dramáticas, han incrementado su reflexión sobre qué es lo importante en la vida, para la que no tenemos recambio, que se ha despertado nuestra creatividad, que se lee más y tantas otras cosas que podrían ser, o aportar a medio plazo, cosas positivas, aunque lo negativo de esto ha sido el cierre de muchísimas opciones de ocio y de acceso a la cultura. Bueno así son las cosas, seguro que el medioambiente agradece lo que está sucedido mientras nosotros lo sufrimos, está claro que el color de nuestros cristales no es el mismo.

En estas últimas semanas el espectacular avance de las vacunas ya nos permiten ver la luz al final del túnel aunque aún son muchas dudas, de lo que estoy seguro es de que, a no mucho tardar, se entablará una feroz guerra de patentes, de distribuciones, de prioridades de aplicación a los distintos colectivos, en los distintos países y comunidades, etc.; y que este ambiente prebélico será más o menos encarnizado, pero que sin duda se producirán fuertes enfrentamiento porque hay mucho dinero en juego.

Y en esto de las vacunas también aparece lo curioso de la interpretación de las palabras porque se habla de que alcanzar la “inmunidad de rebaño” lo que sería positivo, aunque según la carta publicada en The Lancet y firmada por más de 80 científicos, se trata de "una falacia peligrosa" que podría acarrear efectos negativos al favorecer un exceso de confianza en las sociedades.

Admito que el término “rebaño” no me convence ya que en demasiadas ocasiones tiene tintes negativos. Las técnicas comerciales hacen frecuentes llamamientos a nuestra “mentalidad de rebaño” para que compremos ciertos productos o sigamos ciertas tendencias. Ese “efecto rebaño o de manada” es un residuo evolutivo que poseemos cuya función parece ser mantener la supervivencia de la especie. El caso es que eso de comportarse como un rebaño yo nunca lo he interpretado como algo positivo, es más, son muchos los que pelean por salirse de él en estos tiempos de culto a la individualidad y de pensamiento posmoderno, que tampoco está muy claro que es eso.

Nuestros gobernantes apelan continuamente a nuestra responsabilidad personal en esto de luchar contra la pandemia y esto es lo contrario de un comportamiento de rebaño. Se lanzan campañas para fomentar los comportamientos responsables, pero mientras estas campañas no sean dirigidas por especialistas en marketing, mientras con ellas no se inunden las redes sociales y las y los influencers animen a ello, este tema no se convierta en trending topic, la otra posibilidad es que el miedo se nos meta en el cuerpo, si no ses así dudo mucho que se logren resultados positivos, porque es casi seguro que a la vuelta de estas navidades habrá un importante incremento de positivos, lo cual será muy negativo.

El estadounidense Ken Blanchard, escritor y experto en técnica de dirección y gestión de empresas (management) afirmaba que: Demasiados líderes actúan como si las ovejas, su gente, estuvieran allí para el beneficio del pastor, no para que el pastor tuviera la responsabilidad de las ovejas. La pregunta es ¿tenemos buenos `pastores’ para lograr una “inmunidad de rebaño”?


[1] TVE comenzó a emitir regularmente el 28 de octubre de 1956. La señal solo llegaba a la capital de España, Madrid, donde se habían vendido 600 televisores.