¡Estad siempre alegres!

Los beneficios de la alegría y la sonrisa son inmensos. La sonrisa lo puede todo. Una sonrisa puede levantar un ánimo caído, remontar las horas más amargas y abrir nuevos horizontes. Una sonrisa nos ilumina la vida, nos aligera los sufrimientos, nos ayuda a sanar las heridas, a ser generosos y amables, a acercarnos a Dios y a los otros. Por eso el poeta Hafiz aconseja: “No dejes caer la sonrisa de tus labios, aunque tu corazón sangre”.

 Una sonrisa acarrea grandes beneficios a quien la da y a quien la recibe, pone alas en el cuerpo y en el alma. Quien sonríe, vive y hace vivir la vida. La sonrisa nos ayuda a ir por la vida con la sabiduría de la aceptación de lo inevitable, a convertir los males en bienes. Dicen los italianos que “Cuando el cuerpo está bien, el alma baila”. Y es verdad: en la vida hace falta cantar y bailar y esto es síntoma de buena salud anímica, y al mismo tiempo ayuda a vivir. Rabindranath Tagore, premio Nobel de Literatura, escribió: “Dormía y soñaba que la vida era alegría.  Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví, y en el servicio encontré la alegría”. Servir es el verbo del Evangelio.

La alegría es amiga del bien, la tristeza es contraria al Espíritu Santo. Hermas invitaba a arrancar la tristeza, porque esta es hermana de la duda y de la ira. La tristeza es el peor de todos los espíritus. No hay espíritu que como ella corrompa al hombre y así expulse al Espíritu Santo. El hombre triste se porta mal en todo momento; el alegre, sin embargo, siempre obra el bien. Debemos guardarnos de la tristeza como de una gran peste. Esta no debería entrar jamás en la mente ni en el corazón del ser humano. La tristeza nos hunde, nos arrincona, nos frena, nos encierra en nuestro egoísmo. Un Padre de la Iglesia decía: “Solo existe un medio para curarnos de la tristeza: dejar de amarla”. Hay dos cosas que Cristo reprochó especialmente a sus apóstoles: el temor y la tristeza.

El domingo pasado escuchábamos a san Pablo que nos hacía esta recomendación, la de estar siempre alegres. Durante estos días celebraremos la Navidad, fiesta de gran alegría.

Hoy, os presento el último libro que me han editado. La presentación oficial la haré el viernes 18,  a las 17:00 en nuestra iglesia de Salamanca, Zamora, 59.

 Se pueden conseguir ejemplares en:

Secretariado Trinitario

Avda. Filiberto Villalobos, 80

37007 SALAMANCA (España)

editorial@secretariadotrinitario.org