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Sábado, 16 de enero de 2021

VAR (Vídeo Assistant Referee): Recapitulemos

El sistema consiste en una serie de cámaras cuyas imágenes son evaluadas en una habitación con monitores por parte de árbitros FIFA que determinan la decisión a tomar por parte del colegiado principal de un encuentro. Se utiliza en distintas situaciones: 1. GOL, revisándose potenciales situaciones de infracción a las leyes del juego como “fueras de lugar”; “faltas”; “manos”; u otras faltas. 2. PENALTI, analizando decisiones en el área o cerca de ella que pudieran constituir en pena máxima para sancionarlas de manera correcta. 3. TARJETA ROJA DIRECTA, vigilando si la expulsión de un futbolista fue correcta o no. 4. IDENTIDAD DE JUGADORES, para evitar que una tarjeta fuera exhibida a un jugador equivocado.

Este jueves 10 de diciembre de 2020, Carlos Velasco Carballo, como presidente del Comité Técnico de Árbitros hizo un resumen del primer tercio de temporada del VAR en conferencia de prensa telemática. Admitió 199 errores en partidos de este tramo, elevando el “índice de acierto un 7,23% hasta situarlo en un 98,48%”. Asegurando: “Ha habido consistencia en la sanción de las manos y menos penaltis indicados por contactos ligeros”. Poniendo el acento: “Nuestra filosofía es que preferimos, en caso de duda, no intervenir, a sabiendas que haya algún error sin subsanar”. Hasta el momento, significa Velasco Carballo, “se llevan realizadas 52 intervenciones de VAR de las cuales 51 se consideran correctas”.

            “Se han pitado 263 penaltis en este primer tercio de temporada. Solo se ha cometido un error en cuatro de ellos”. (…) “El objetivo es que el VAR intervenga menos porque eso significará que se reducen los errores de campo… Ha habido errores claros que no ha solucionado el VAR y que el tiempo de actuación aún es elevado”. (…) El árbitro va al monitor cuando le llama el VAR y este le llama cuando piensa que es un error claro y manifiesto”. Sin duda, a un espectador imparcial le supone un contrasentido que un gol deba celebrarse después de cuatro minutos que la jugada acabó; o viceversa, un gol que fue conseguido y celebrado por el equipo conseguidor, debe renunciar a las celebraciones realizadas minutos antes. Un exceso que enfría todo tipo de relaciones.