Carta a Dios

 

Querido Dios: Te escribo igual que cada año, aunque, hace tiempo, fui tratada injustamente por quien la escuchó y no supo interpretarla. Te pedía cuentas por tanto sufrimiento que hay en la Tierra… Las misivas solamente tienen un objetivo, exponerte mis dudas, deseos, como veo el mundo y sobre todo, porque me resulta mucho más fácil hablarte.

 A veces te dejas sentir, pero en otras callas y el silencio mata la esperanza. A veces me incendias, otras me dejas solo, con mis dudas... No es fácil quererte. ¿Cómo te hago una caricia, doy un abrazo, te beso?...  De todas formas,  aquí  estoy,  otro año más haciendo preguntas… Tú, grande, yo pequeño. Tú Misterio, yo lleno de inquietudes. Tú, amor. Yo, ansia. Tú, llamada. Yo, indecisión, Tú, camino. Yo, romero. Tú, unión. ¿Yo? quiero ser hermano de tantos sufrientes. Reconoce que el mundo sigue estremecido por la plaga que nos azota.  Somos tan poquita cosa y nos creemos indestructibles.

Dios, duele recordar a los que se fueron, a los que Tú has creído que llegó su momento, no creo que fuera así, no estaban preparados, siempre estimamos que quedan muchas cosas por hacer. Los durmieron y no despertaron...  ¿Y las otras víctimas?  los silentes, los que no interesa que salgan en los noticieros. ¿Y Tú? ¿Lloras con ellos? De algo estoy segura, quieres que el mundo vaya mejor. Nos hemos vuelto sordos a tu Palabra. La clave a la tragedia que nos asola, no puede ser otra que el Amor. ¡Pero Dios! un amor a tu manera, no es fácil de comprender…

¡Señor bueno! me siento poca cosa, desbordada por los males que azotan el mundo, por mis historias, pequeñas, sí, pero pesan igual que losas…  (Perdóname si te parezco egoísta, así me ocurre). Por eso esta carta es un ruego. Dame fuerza, Señor. Dame un corazón generoso, capaz de amar a “Tu manera”. Dame fe. Dame luz para no perder el sentido cuando muerden el corazón. Dame excelsitud para no perder la dirección… Querido Dios que te haces Niño, aquí me tienes. Te ofrezco lo que soy. Sé, que muchas veces me quedo solo en palabras más o menos bonitas. Hoy el presente lleva hambre de acertar, de ser autentico, de repartir bien, de ser un poquito de Ti en el  mundo.

 Me despido, seguro que son muchas las cartas que llegan al cielo y “ a Tú manera las vas a contestar” Un abrazo, que abrigue tu descanso en el portal.