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Domingo, 24 de enero de 2021

Solidaridad

Palabra procedente del latín “solidus significa “solidario”. Podemos decir que es el apoyo o la adhesión circunstancial a una causa unida al interés de otras.

Compartir tanto lo material como lo sentimental, ofrecer ayuda y colaboración.

También es sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda, protección, cuando perseguimos una causa justa, cambiamos el mundo, haciéndolo mejor, más habitable y digno. Voy a citar, (por estar muchos años prestando voluntariado) a Cruz Roja, símbolo de solidaridad, por ser una organización imparcial, llevar a cabo misiones humanitarias basadas  siempre en el principio de solidaridad consistente en proteger la vida, dignidad de víctimas de guerra, de violencia, y prestarles asistencia humanitaria.

 

La solidaridad es uno de los mayores valores, se caracteriza por la colaboración entre individuos, lo que sin duda permite lograr la superación de terribles desastres, como guerras, pestes, pandemias, hambre, enfermedades Pero, para ir lejos, primero debemos mirar lo cercano: aplicar este principio con nuestros familiares, amigos y/o conocidos que se encuentren en situaciones difíciles, ayudando a llevar la carga, es menos dura... La persona solidaria no duda en apoyar a quienes se encuentran en situaciones desfavorecidas, de ahí la importancia de fomentarla desde la infancia.

Debemos hacer ver a nuestros hijos que vamos a vivir una Navidad atípica (ya comentado en apartado colaboración) para ello debemos prepararlos. Debería ser obligatorio que los niños y según la edad, sepan que formamos parte de la de la gran “Madre Tierra" y España se ha visto azotada por una peste no pensada hace un año. Expliquemos que es pandemia, peste, enfermedad, muerte, sí, muerte, en muchas familias, personas que compartieron mesa con nosotros la Navidad anterior, este año hay un hueco, un vacio, nuestros niños deben saber que la muerte llega a cualquier edad, que es un proceso que forma parte de la naturaleza humana. No les ocultemos el dolor, ni la muerte o creamos personas adultas-infantilizadas.

Aprovechemos la situación para explicar cuál es el verdadero Espíritu de la Navidad,  muy alejado de pedir regalos o estar de vacaciones. Con calma,  diga que lo que realmente celebramos el 24 de diciembre es la llegada del Niño Dios al mundo, hecho hombre,  hijo de la Virgen María y San José. Y que es mucho más importante dar que recibir.

No anticipe acontecimientos o haga predicciones, nadie sabe qué sucederá mañana. Sin embargo, si el niño hace una pregunta directa, porque, tal vez tiene una rutina navideña y la está esperando con alegría (un viaje, una visita a sus abuelos etc) hay que decir siempre la verdad, sin acentuar ansiedades ni dar certezas. No traspase sus miedos, animeles a colaborar en la decoración, recuérdeles que pase lo que sea, ellos siempre van a tener a sus papás al lado, son el castillo, la fortaleza donde encontraran seguridad y refugio. No los decepcione. Todos creceremos en valores viendo el mal que nos trajo el covid19. La vida es igual a la hierba, nace a la mañana y se agosta con la llegada de la tarde.