Las actividades de la Asociación de amigos de Unamuno han dado un ejemplo de continuidad y consolidación

La última conferencia, on line, fue una sentida reflexión sobre el Cristo de Velázquez por parte de la profesora de filosofía y poeta Sagrario Rollán
Intervención de la profesora de filosofía y poeta Sagrario Rollán

La pandemia ha acabado con nuestras buenas costumbres, como las de asistir a las conferencias y actos propuestos por la Asociación de Amigos de Unamuno, siempre presta a seguir indagando y divulgando la inagotable obra del rector. Actos que no solo nos acercan a la vida, pensamiento e ingente producción de Unamuno, sino que nos hacían sentir esa Salamanca cultural en la que siempre nos refugiamos. 

Actividades que tuvieron en enero una visión “amorosa” con la reflexión acerca del amor como conocimiento en la obra unamuniana por parte del filósofo Luis Andrés Marcos, que se continuaron a finales de mes con la conferencia “La reinvención del Quijote y la forja de la II República” por parte del escritor y articulista Luis Arias Argüelles-Meres en el marco inigualable de la Casa Museo Unamuno, finalizando con la aportación del hispanista, traductor y poeta Agustín B. Sequeros, acerca de “Brouwer en la obra de Unamuno”, en el Centro de Estudios Brasileños. 

Al mes de enero le siguió en febrero la visión de un Unamuno escritor de diarios y dibujante, de la mano del autor Perro Charro Ayestarán y de Fernando Rodríguez de la Flor. Ambas conferencias fueron las últimas con la asistencia de público debido al confinamiento, que se rompió el 29 de septiembre con todas las precauciones debidas, en un acto que homenajeó a Unamuno en la Facultad de Filología con motivo de su cumpleaños. Dicho acto contó con la conferencia sobre Unamuno y María Zambrano, impartida por el poeta Antonio Colinas, tras la que se realizó el homenaje floral ante el busto de Victorio Macho, con las palabras del poeta Alfredo Pérez Alencart. Un acto que tuvo el emocionado recuerdo al socio de honor en la persona de Don Luis Andrés Marcos, vicepresidente de la asociación fallecido en julio.

Voluntad de todos ha sido sobreponerse a las condiciones de los protocolos COVID y continuar sus actividades aunque sea on line, incluso desde la casa del mismo conferenciante. Felizmente, en octubre tuvimos la fortuna de escuchar a Carmen Codoñer, lexicógrafa y filóloga, hablando de Unamuno y el personaje de Fedra, así como de reflexionar sobre el rector y los intelectuales frente al socialismo, una conferencia impartida por el catedrático de historia Manuel Redero.

Las conferencias unamunianas, buena muestra del interés de todos por la obra del autor vasco, y de su absoluta vigencia, se cerraron con la intervención de la profesora de filosofía y poeta Sagrario Rollán, “El Cristo de Velázquez desde el punto de vista pictórico-poético”. Presentada por la poeta Elena Díaz Santana, alma inagotable de la Asociación y vocal de Comunicación de la misma, la intervención tuvo una perspectiva muy particular. Sagrario Rollán no solo es estudiosa de la mística, sino que también es pintora y poeta, y su visión de la obra fue un acercamiento muy completo, aunque no quiso ser excesivamente erudito, centrándose en las cuatro partes del libro de poemas de Unamuno dejando a un lado lo más conceptual para centrarse en lo más lírico.


¿Qué inspiró tanto del cuadro al autor? La creencia del pueblo basada en las escrituras, su paradójica forma de preguntarse por la inmortalidad, su preocupación religiosa… Poeta y pintora, Sagrario Rollán salta del texto al cuadro de Velázquez comentando a su vez imágenes de Cristos contemporáneos como los de Chagall, Rouault, incluso aportando un cuadro suyo. Otra forma de acercarse al tema unamuniano que refleja muy bien el deseo de la Asociación de dar otra visión de la obra del autor, desde el rigor, la divulgación, la búsqueda y no desde los debates y polémicas suscitadas últimamente y que, en muchas ocasiones, abren un debate sin profundidad. Porque si algo caracteriza el trabajo, constante, riguroso, variado y sumamente atractivo para el público de la Asociación, es su profundidad, su respeto y su búsqueda de una lectura veraz de la inagotable obra unamuniana.

Sirva el recuerdo de estas actividades de la Asociación, viva y fértil a pesar de la pandemia, para desear que continúen, desde el “amor” hasta la intertextualidad de varios lenguajes artísticos, el pictórico, el lírico, paseándose por las rutas unamunianas, los caminos inacabables de un autor que supo vivir su época y cuestionarla. Un autor que nos define como ciudad letrada, aquella que le sigue celebrando y que indaga, siempre creativa, su persona, su obra, su época. Porque el año tiene celebraciones unamunianas, porque estamos a tiempo de seguir escuchando las voces, y los ecos… larga vida a la Asociación de Amigos de Unamuno.