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Lunes, 18 de enero de 2021

A vueltas con los pronunciamientos militares

Profesor de Derecho Penal de la Usal

La llegada de Vox al Parlamento Español y la radicalización de amplios sectores de la derecha del PP, están teniendo sus frutos entre militares del ejército retirados. Estaba cantado, porque, políticamente, tanto uno como otro partido están forzando la maquinaria de intransigencia y odio hacia el Ejecutivo, al que nunca le han perdonado que ganase las elecciones en noviembre de 2019. Han estado poniendo palos en las ruedas en todos los ámbitos de la política nacional, han insistido hasta la saciedad que el actual gobierno es “ilegítimo” -a pesar de que el partido mayoritario (PSOE) ha ganado en todas las confrontaciones electorales  que afectan a todo el Estado habidas en 2019: generales (dos veces), municipales, autonómicas y europeas-, intoxican todos los foros sociales por los acuerdos a los que ha llegado el gobierno para que se aprueben los PGE con la mayoría del abanico político actual, que representa a 12 millones y medio de votos, frente a los 11 millones de españoles que avalan a los que votaron en contra, representados fundamentalmente por PP, Vox y Ciudadanos y retroalimentan su aliento crispante junto a sus aduladores mediáticos, del que se nutren los nuevos adalides de los pronunciamientos militares para acabar con el sistema democrático por la fuerza, igual que lo hicieron en el 36.

 

            Los chat que ha publicado el diario digital “InfoLibre” enviados a través de whats app por algunos militares de alta graduación retirados en los que vienen a justificar un levantamiento militar y una matanza indiscriminada de personas de ideología progresista, nacionalista e independista, son el resultado de la intoxicación y el odio que están sembrando las formaciones políticas reaccionarias, que ya no ocultan su verdadera intención: acabar como sea con este gobierno legítimo elegido en sufragio universal directo y secreto por los españoles.  

 

Tristemente la historia se repite y volvemos a los tiempos en que aquélla funesta coalición Radical-Cedista que gobernó en el segundo bienio de la Segunda República y que pasó a la oposición en febrero de 1936, influida e inducida por los falangistas, reclamaba un pronunciamiento militar, que posteriormente se produjo, que provocó una sangrienta guerra civil y una terrorífica dictadura . Decir en pleno siglo XXI (cuando parecía que los fantasmas de guerracivilismo que asolaron nuestro país en las últimas 2 centurias se habían disipado definitivamente y se habían enterrado en la basura de nuestra historia) por esos militares retirados que “no queda más remedio que empezar a fusilar a 26 millones de hijos de puta” y que en la sede de la Soberanía Nacional, en el Congreso de los Diputados, se califique a estos señores por parte de una diputada de la ultraderecha de Vox que “son nuestra gente”, es de una gravedad incuestionable.

 

Estas declaraciones no difieren demasiado de las que en los primeros días del levantamiento militar de 1936 pronunció Mola: “hay que eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”, o las que realizó Franco al periodista del “Chicago Daily Tribune”, cuando afirmó: “nosotros luchamos por España. Ellos luchan contra España. Estamos resueltos a seguir adelante a cualquier precio”, a lo que el periodista objetó: “entonces tendrán que matar a media España” y Franco, sonriente y desafiante, aseveró: “he dicho que a cualquier precio”.

 

            Y ante esto, ¿qué dice la ultraderecha de Vox?, pues la reacción  de Abascal es tibia con los militares e incide en la intoxicación y el odio dejándolo en evidencia porque, por un lado, Abascal rechaza los wahts app y, por otro, condena (desaprobación más fuerte que el rechazo) que “el PSOE esté gobernando con ETA”, cuando la banda criminal ha desaparecido definitivamente y  Bildu -estemos o no de acuerdo con sus planteamientos políticos- es un partido legal, sus miembros han condenado la violencia y han sido elegidos por los ciudadanos. Es más, allí donde se han presentado, en las circunscripciones electorales del País Vasco,  han conseguido más votos que Abascal e incluso que Casado y Arrimadas. Esperemos que estos últimos se pronuncien y condenen, sin paliativos, los contenidos de esos chat. Cierto es que Casado ha dicho que esos chat son “inaceptables y reprochables” y éste debería ser un sentimiento unánime en todo el PP, aunque lo dudo porque la línea dura del PP (la de Aznar y Esperanza Aguirre, fundamentalmente) va por otros derroteros y alientan, sin ningún complejo, la unión entre Casado y Abascal. De hecho siguen en dulce coalición gobernando juntos varias Comunidades Autónomas, como Madrid o Andalucía y ayuntamientos relevantes como Madrid. Si el PP quiere desmarcarse de los golpistas de Vox, deberían romper con ellos en esas instituciones, algo que de momento no han hecho ni creo que hagan, sobre todo viendo la radicalidad con la que actúan algunos de sus miembros, como Díaz Ayuso, que, por su actuación y discursos, está plenamente integrada en los ideales de Vox.

 

            Lo que realmente les “duele y escuece” a Vox, PP y a la prensa mediática que les siguen “a muerte” es que se están dando cuenta que puede haber gobierno “social comunista” para rato y que, a pesar de que se las prometían muy felices pensando que no se aprobarían los PGE, saldrán adelante. En realidad, todos estos “patriotas de hojalata”, lo que quieren con locura no es ni a los españoles ni a España (de la que quieren apropiarse siempre), sino sus propios intereses, que “mandando no gobernando” se defienden mejor.