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Viernes, 22 de enero de 2021

Maradona murió… Y vivió “Gracias a la pelota”

Ahora aparecen historias de todo tipo, las negativas se contienen. Y, como siempre, aparece el afán de la comparación
Aficionados argentinos tras la muerte de Maradona. Foto Europa Press

Víctor Hugo Morales, el mejor narrador de historias de fútbol, no podía estar ausente en aquellos momentos. Hagan como yo he repetido muchas veces, imiten una retransmisión radiofónica y no podrán evitar que se les ponga la carne de gallina. Repitan conmigo: “Balón para Diego. Ahí la tiene Maradona. Le marcan dos. Pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial. Inicia el contraataque e intenta contactar con Burruchaga. Siempre Maradona. Genio, genio, genio. Ta, ta, ta, ta. Goooooool y gol. Qué golazo. Dios Santo, viva el fútbol. Golazo, Diegoooool Maradona. Estoy llorando, perdónenme. Maradona, en un recorrido memorable, en la jugada de todos los tiempos. Barrilete cósmico, ¿De qué planeta viniste, para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2 Inglaterra 0. Diegoooool, Diegooooool. Diego Armanda Maradona. Gracias Dios por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 Inglaterra 0…”         

Escribí sobre Maradona en muchas ocasiones. Pero recuerdo especialmente aquel artículo “El mejor gol de la historia del fútbol” (junio 2007) y “La mano del dios Maradona” (marzo 2008). Más adelante, en 2011, fueron capítulos de mi tercer libro “Futbolandia. Ensoñaciones, realidades y virguerías del fútbol”. Plasmé por entonces: “

“En el mismo partido patentó un primer gol con “La Mano de Dios”, sacándole ventaja a Peter Shilton con un salto y un manotazo que el árbitro ni vio. Y en el segundo gol fue apilando ingleses que se iban cruzando en su camino hacia la portería, improvisando paradas y arranques, cambios de dirección y regates, conducciones cortas y salidas largas, un dechado de virtudes. Hasta que culminó con aquel extraordinario gol. Una jugada que duró 10 segundos, en una carrera de 60 metros con balón, pasando a seis ingleses que no podían impedírselo ni frenar la fantasía del diez, allá por el segundo tiempo y su minuto 55, mágico… Aquello fue la culminación de la lírica y también de la épica del fútbol”. Cuando he releído ambos artículos me ha recorrido un escalofrío. Si tenéis interés, hacer la búsqueda en “Google” y anteponiendo “esfutbol.net” a los títulos citados.

Aquel Maradona estaba vivo, era un futbolista mágico. Sensacional. Sus jugadas trascendían. El relato te deja anonadado. Hoy, cuando me enteré de la noticia, puse este “tuit”: “Murió Maradona. No era Dios. Pero jugaba al fútbol casi como él…” Ahora aparecen historias de todo tipo, las negativas se contienen. Y, como siempre, aparece el afán de la comparación. ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay de contrastar “contra otros”? Cualquier argumento que pueda exponerse tiene que reconocer, simplemente, que Maradona era Maradona. Un genio del fútbol.

De todas las informaciones que he podido repasar, me encontré con un artículo del Clarín, que hace un fino y elegante balance de su vida, deportiva y de la otra. Respetuoso. Emocionante. Evocadora. Nos lleva a su niñez, a su juventud, a sus circunstancias. A sus amistades. A sus hijos. A sus mujeres. Es un artículo de lo más completo que podrán leer. Tómense su tiempo y relean. https://www.clarin.com/deportes/murio-diego-armando-maradona-sufrio-paro-respiratorio-grave_0_hCcpbyiC-.html