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Lunes, 25 de enero de 2021

Atrévete a pensar 

“Había cerca de la casa siete árboles, negrillos grandes, de más de veinte metros de altura y rodeando la finca otros más pequeños”…

Me lo contaba el señor-Pedro- (Ver foto), con entusiasmo no contenido; a sus noventa y tantos años de edad y una memoria prodigiosa y lucidez manifiesta. Ello hace que la conversación se alargue cuando cuenta cosas que él siente y la gustan. Socarrón, sabio, pillo y sabiendo lo que dice-Atreviéndose A Pensar…

Ya lo creo. ¡Menudo era!

Sí, señor Manuel, lo era. Como persona y con mucho ingenio. Y aunque ha pasado mucho tiempo de aquello; recuerdo como si fuese hoy cuando me recitó íntegro, estando los dos solos, cerca de la noria vieja mientras un burro cansino daba vueltas y vueltas para sacar los cangilones repletos de agua fresca y cristalina y bebible… Decía que me recitó integro, aunque le manifesté que no tenía tiempo ni tampoco espacio; el –Monólogo-, de-El Hambriento-… “Ustedes se habrán creído al verme llegar que estoy enfermo. Pues sí señor estoy enfermo. Tengo una enfermedad crónica, espantosa, terrible… se llama ¡Hambre!... El señor-Pedro-, actuaba sólo para mí; pero lo hacía con el mismo entusiasmo que si lo hiciese para numeroso y entregado público”.

¿Te puedo preguntar algo?

Dígame presto, señor Manuel.

Esta presentación de hoy tan preparada y teatral ¿Será por algo? Digo yo.

Pues claro amigo; me asusta mucho que el-Mundo-, deje de interesarnos, pero también me asusta-ATREVIENDOME a PENSAR-, que el mismo-Mundo… deje de interesarte por nosotros.

Lo dices porque vivimos en el culto a la juventud. Y se menosprecia a los mayores de 70 años.

Pues algo así. Decía un amigo: “Muy bien no estamos en materia emocional y es un problema de educación,  porque nadie nos ha explicado nunca que son las emociones, para qué sirven. Nos han enseñado como funcionan en el cuerpo, pero no en la mente”.

Pues muy bien dicho. Hay que reconocer que vivimos volcados en ese culto a las personas jóvenes y han conseguido que a los 50 años de edad, algunas personas sin-Atreverse a Pensar-, se sienten atacados por esos estereotipos erróneos y confundidos que rodean todo lo que es relativo al envejecimiento.

Hombre. Tampoco es normal, que pasados los 80 años digas, pues estás mintiendo, ¡Estoy más joven que nunca! En este caso habría que trabajar más la gestión de las emociones. Digo.

Ya que ‘Atreverse a Pensar’, como el señor Pedro González Alonso (ver foto), con coherencia y fino humor, no exento de “miaja” de mala leche… no es normal. Así me lo demostró cuando me dijo: “En “La Malquerida” hice de “Tío Eusebio” y en un famoso juguete cómico titulado “El Loco”, obra en que lo esencial eran tres personajes, “El Loco” lo hacía yo y salió “bordao”; “El Torero” lo hacía-Vicente-, y el otro personaje el señor-Paco. Es como si lo estuviese viendo ahora mismo. En “El Médico a Palos” hice de “Don Bartolo” y en “Morena Clara” de Miguel Ligero; allí también actuaba la señora Eladia ¿Te acuerdas tú de ella? Hacía de gitana y “sacó” un papel estupendo. En “El Loco” yo representaba a-Ludovico”… ¿Quieres que te recite el monólogo de la carta que escribió a su padre dándole cuenta de su victoria?...

(Aquí parecía como el señor-Pedro-,  se trasfigurase y comienza, sin pausa, una retahíla de obras teatrales por él interpretadas en aquellos escenarios de su pueblo y colindantes, con poca luz, muchos paisanos y todo el entusiasmo).

¿Te puedo contar algo?

Dígame usted. Escucho.

“A los 23 años de edad me ocurrió una cosa para mí de admiración, que no habiendo segado nunca tuve que hacerlo para ganar la soldada de verano y poder mantener la casa, y te puedo asegurar que las pasé “canutas”.

Inefable personaje el señor-Pedro-, le conocí bien y siempre le recuerdo en su huerta con aquellos árboles frondosos y muchos nidos de cigüeñas… Pero ahora te quiero recordar otro personaje mayor y no menos interesante al que entrevistaste y que también se-Atrevía a Pensar.

Dígame  usted señor Manuel, le escucho.

¡El señor-Wences Moreno!

¡Hombre! Un tipo especial y gran artista; y vaya si pensaba, yo creo que en demasía aunque tenía ya ¡100 años de edad!...

Le entrevisté muchas veces y nunca dejó de sorprenderme. La última cuando ya había cumplido los -100-años.Pareciendo mentira esa edad, viendo su vitalidad, ganas de vivir y agudeza mental (Aquí voz de su querido muñeco-YONY-)… “En-América ganaba usted los dólares y el prestigio y a-España- (Alba de Tormes), venía a pasarlo bien… los toros, la buena comida y las jornadas de pesca (ver  foto), en su querido-Río Tormes”. Con incontables amigos y pescatas descomunales.

NOTA: Cuando estoy terminando este-Artículo- otoñal, un amigo-Ángel-, me envía un-whatsApp-: “No te lamentes de envejecer, es un privilegio negado a muchos”. Pues eso.