Viernes, 4 de diciembre de 2020

La importancia de saber ganar, y de saber perder...

           Uno de los grandes defectos de ser seguidor de un gran equipo es la dificultad para saber perder. Es normal que cuando se gana casi siempre, a la hora de perder se es intransigente y muy poco tolerante, bien con los fallos, bien con la posibilidad de que el equipo contrario haya sido superior en su juego y en ese partido en concreto. Escribe Borja Franganillo, 7.octubre.2015, “Generalmente, a todos nos gusta ganar y a nadie le gusta perder, pero no se enseña cómo hay que ganar y cómo hay que perder”. Y matiza: “Saber perder es complicado, se fusiona la tristeza o frustración de no haber alcanzado un objetivo con la “deshonra” que puede suponer dicha derrota. Saber perder es una de las grandes enseñanzas que aporta el deporte y es, por supuesto, aplicable a la vida cotidiana”. 

(…) “En el deporte se puede responsabilizar de la derrota al rival, al árbitro, al entrenador, a los compañeros, etc., pero eso no sirve para que el deportista evolucione y mejore. Tras una derrota, la persona que quiere progresar hará un trabajo de reflexión y autoanálisis para poder corregir cada detalle. Por otro lado, la persona que responsabilice a todo el mundo excepto a sí mismo, difícilmente aprenderá de sus acciones y errores (lo cual aumenta las probabilidades de que vuelvan a producirse)… Saber ganar es una de las acciones más bonitas del mundo del deporte: el respeto que se muestra al rival tras vencerlo en la competición resulta muchísimo más atractivo que las habituales ostentaciones y pavoneos”. Quizás es el momento de apuntar una reflexión de Zinedine Zidane, él que está siendo criticado porque pierde más de la cuenta en esta Liga 2020/21: “Mis padres me enseñaron tres cosas fundamentales: que para poder estar orgulloso de ti mismo hace falta trabajar; que es preciso actuar con seriedad; y que debes respetar a los demás para recibir respeto a cambio. Trabajo, seriedad y respeto”.

Andrés Carrillo (psicologiaymente.com) nos apunta 7 claves para aprender a aceptar las derrotas.  Muy “tontuelos” son aquellos que no reflexionan acerca de que “nadie escapa de las derrotas”. Por tanto debemos ser constructivos cuando perdemos: 1. Deja atrás la frustración. (Ver que salió mal y superarlo); 2. Acepta las cosas como pasaron. (No buscar excusas); 3. Evita reacciones hostiles (Si aceptamos las verdaderas emociones es menos probable tener reacciones hostiles); 4. Dale más importancia al proceso (Que no afecte la ansiedad de ganar); 5. Evita el rol de favorito (No subestimar a los rivales y sobrevalorar las propias capacidades); 6. Evita el pensamiento túnel (Valorar otras alternativas que no solo la de ganar); 7. Evita la estigmatización (No caer en el estigma del “todo o nada”). Quizás practicando estas premisas sepamos valorar mucho más la victoria y también la derrota.