Miércoles, 25 de noviembre de 2020

Ganadería Hermanos Mateos: la afición para seguir

Los cuatros hermanos luchan cada día para mantener viva su pasión por la cría del toro bravo que heredaron de su abuelo y de su padre aunque la situación “no es fácil y cuesta mucho pensar en lo que va a venir”

Juan Mateos en una entrevista para SALAMANCA AL DÍA en su finca San Pedro de Acerón | Fotos: Pablo Angular

Miguel Ángel, Agustín, Domingo y Juan son los cuatro nombres propios de la ganadería Hermanos Mateos. Cuatro hermanos y una afición. Nos recibe Juan Mateos en la finca familiar San Pedro de Acerón, ubicada en el término municipal de Carrascal del Obispo. Lo hace montando a caballo una tarde cálida más propia de primavera dadas las altas temperaturas que marcaba el termómetro. Todos comparten la afición al caballo con la pasión por la cría de toros bravos. Un legado heredado de su padre que luchan por mantener.

El encaste actual de su ganadería es Juan Pedro Domecq. Ingresan en la Asociación en 1986 por compra de la ganadería de Francisco Pallarés Colmenero, eliminando las reses de esa procedencia y sustituyéndolas por otras de Ángel Martín Ballesteros y Ángel Mateos Sánchez. Mantuvieron el encaste coquilla hasta finales de los 90 cuando los saneamientos terminaron con la vacada. En 2006, por tanto, se eliminó el ganado anterior y se incorporó un lote de vacas de Miranda de Pericalvo y un semental de Garcigrande y en esa línea siguen actualmente. La ganadería desde entonces no se ha tocado. “Mi abuelo Alberto Mateos Matilla fue quién empezó con este legado en 1952, después mi padre y ahora nosotros. Cuando ya damos el paso de poner en marcha este hierro entre los cuatro hermanos no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, y el vacío sanitario para nosotros fue duro, porque significaba volver a empezar, en ese momento nos pareció una tragedia, pero de todo se saca algo bueno siempre. Nos mataron las vacas pero nos dejaron lidiar los machos, a partir de ahí volvimos a comprar, nos tocó reinventarnos y volvimos a ver la luz”, explica el ganadero.

Tardes para el recuerdo

Su historia guarda tardes importantes y con especial cariño recuerdan sus actuaciones en La Glorieta. “En casa los triunfos saben mejor”, matiza Mateos. Empezaron allí a lidiar con novillos de Coquilla. Durante casi ocho años este hierro salmantino se convirtió en el titular en los festejos inaugurales de la Feria con erales para los alumnos de la Escuela Taurina de la Diputación de Salamanca, siempre con buenos resultados. En 2012 dieron un paso adelante y debutaron en La Glorieta con una novillada con picadores. Fue el 9 de septiembre, una novillada lidiada por Ángel Bravo, Carlos Navarro y Jesús Gómez ‘El Roque’. El resultado de los novillos fue extraordinario y ese mismo año se les otorgó el Trofeo Memorial Juan Mari Pérez Tabernero a la mejor ganadería de la Feria Taurina de Salamanca 2012.

Ese triunfo en La Glorieta provocó la oportunidad de ver su ganadería anunciada en la plaza de toros de Las Ventas, el reto más apasionante de su historia. Fue un 11 de agosto de 2013: novillada con picadores para Santiago Fausto, Mario Diéguez y Luis Gerpe. “Fue nuestra presentación en Madrid y nos generó muchísima ilusión, para nosotros como ganaderos era lo máximo porque estamos hablando de la plaza más importante del mundo, pero Madrid es muy difícil siempre para todo: para toreros, para novilleros, para ganaderos, para todo… nos echaron para atrás un novillo en el reconocimiento. Lidiamos cinco novillos y el otro era de El Montecillo. Para nosotros fue una novillada buena, noble pero exigente, los novillos embistieron por abajo, pero lo que decía, Madrid es Madrid…”, recuerda.

Además de esas tardes, el ganadero recuerda también el vínculo de esta ganadería con el municipio de Los Santos, en la provincia de Salamanca, donde han lidiado 30 años consecutivos. En esa plaza, llegaron a lograr un indulto de la mano de Damián Castaño cuando aún era novillero, ejemplar de nombre ‘Tibialuz’ en el año 2010.


Otra tarde importante vino en el año 2014, en una novillada con picadores en Moralzarzal. Fue el día 27 de septiembre. Se lidiaron utreros de Hermanos Mateos y añojos de Dehesa de Calvaches para los alumnos de la Escuela de Tauromaquia de la localidad y se le otorgó el premio al mejor novillo de la Feria a este hierro salmantino en un ferial en el que lidiaron también otras ganaderías emblemáticas como Victoriano del Río, Valdefresno y Gómez de Morales.

Sobrevivir a la situación actual, un reto

El campo bravo afronta un momento complicado y desde esta ganadería lo están sufriendo. Se han visto abocados a sacrificar a parte de la camada y a pesar de eso, se sienten unos privilegiados porque han podido lidiar una novillada sin picadores entera el pasado 18 de octubre en Alba de Tormes; una novillada que quedó en mano a mano entre Joselito Sánchez e Ismael Martín, quien sustituía a Mario Navas. De entre todos, destacó ‘Cafetero’, exigente, encastado y astifino novillo al que el alumno de la Escuela Taurina de Salamanca le cortó las dos orejas y fue premiado con la vuelta al ruedo. “Con los resultados en cuanto al comportamiento de los animales estamos muy contentos. El novillo de vuelta al ruedo fue extraordinario, la novillada en general fue bravísima. Alba de Tormes es además para nosotros un sitio importante porque hemos lidiado muchos años y la gente nos espera. Dentro de la tragedia actual que vivimos en el campo esto es un alivio”, explica.

Reconoce que el año pasado ya se quedaron sin lidiar “4 o 5 novillos por unas causas o por otras” de los 35 o 40 que es la cifra por la que ronda su camada cada año. “Nuestra zona de actuación es la provincia de Salamanca y la zona de Valladolid para los recortes. Cada año, la mitad de la camada va para el toreo en la plaza y la otra mitad para el toreo en la calle”.

Ante esta temporada prácticamente en blanco, sus planes dieron un cambio de vuelta y las sensaciones que tienen de cara al año que viene no son buenas. “Como ganaderos no podemos ver un horizonte, todo viene mal. Vamos a tener el problema del precio una vez que esto se recupere, esto se va a venir abajo, va a haber un cúmulo terrible de animales en el campo y los ganaderos se van a bajar al barro de mala manera. Los ganaderos de arriba con tal de lidiar van a tirar por la calle de medio y los de abajo lo vamos a tener aún más difícil. Es muy complicado”.

A pesar de las complicaciones, seguirán en la lucha sin perder la fe. “Es muy difícil ser ganadero, lo importante es la afición, y claro, de eso andamos sobrados. Eso es algo positivo para nosotros porque nos ha mantenido vivos hasta ahora, pero esta situación económica derivada de la crisis sanitaria nos preocupa mucho, honestamente. Viene por delante una agonía larga, porque tenemos tanta afición que vamos a aguantar todo lo que podamos, hasta el final. Ahora nos toca sufrir”, concluye.