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Miércoles, 27 de enero de 2021

España… un país ateniense

¡Dios de mis amores! Nuestra vieja España, por mucho que tires y tires… no se abren las costuras del traje. Somos una sociedad admirable. Nadie nos provoca: ni el covid, ni la subida de impuesto, ni la falta trabajo, ni los ERTES sin cobrar, ni los ERES, ni la RVP… nada perturba la majestuosidad de este país que hace frente a los de 54000 fallecidos por el virus, con bares, locales de restauración, hoteles, agencias de viajes etc…  cerrados, las residencias geriátricas saltando por los aires en número de infectados, fiestas nocturnas organizadas por irresponsables, botellones en alguna esquina medio oculta, ¿no estaba prohibido beber en la calle antes de la peste?… Nadie se deja arrastrar por el descontrol ni la provocación, miran para otro lado, somos tratados igual que nuestros ancestros en el siglo XIV: mascarilla y aislamiento. Esas fueron las medidas tomadas con La peste negra” LA aspirina, fundamental a quien podía pagarla durante la Gripe del 18, mal llamada  “La española” sustituida EN LA ACTUALIDAD, por Paracetamol.

Muchas veces pienso ¿que nos queda de la Piel de Toro? nación furibunda, capaz de grandes sacrificios y de grandes villanías.

¿Es una ensoñación? ¡No señores! la geriátrica nación está narcotizada, el sentimiento de patria anestesiado, hoy se convirtió en una feliz Atenas, que exige e impone su libertad sin levantar absolutamente nadie la voz.

¡Feliz llegada atenienses! juristas, obreros, empresarios, clase media…  a la risueña Arcadia, donde todo el mundo tiene derecho a ser feliz escuchando  los panegíricos divinos de los aedos.

Con esta “nueva normalidad”…  ni un billón de Bonapartes nos sacara del tedio… ¡perdón! del buen camino hacia Ktêros, surgido de forma brutal, enchufismo, entonces llamado entonces “basileis”.