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Sábado, 16 de enero de 2021

Sánchez e Iglesias, un tándem siniestro

Sólo le interesan sus objetivos y entonces el fin justifica los medios, era la idea de Maquiavelo y la conclusión de Napoleón. Se desconoce si el Presidente del Gobierno leyó El Príncipe, del célebre escritor renacentista, pero la sentencia la lleva muy dentro. Su política déspota y a menudo tan poco ética desde que accedió al poder no tiene precedentes en la democracia y buena parte de la población española lo veía venir; un auténtico fiasco, este personaje cuyas actitudes y falta de escrúpulos mostraban claramente lo que nos podía esperar.

Sus predecesores y compañeros de partido le advirtieron su errática conducta desde el principio. El ex ministro Corcuera, un valiente titular de Interior y emblema en la transición, que lo satiriza comparándolo con el filósofo Séneca, se ha cansado de tildarlo de “mentiroso compulsivo” y apostillar que “todos éstos que presumen de progres” le parecen “unos auténticos reaccionarios y si se miraran por dentro verían el fascismo en tecnicolor”. El ex presidente González, Guerra, Ibarra, entre otros, no han podido ser más críticos con Pedro Sánchez, considerándolo un auténtico lastre, y la propia Susana Díaz, ex presidenta socialista de la Junta de Andalucía fue muy directa en las Primarias... “De los 38 miembros de la ejecutiva que trabajaban contigo se han ido casi todos, igual que tus portavoces parlamentarios. Zapatero, que te ayudó muchísimo, ya no se fía de ti. Felipe González, que era la persona que te aconsejaba y te ayudaba, piensa que lo has engañado. Tu problema eres tú mismo”. El propio diario El País lo defenestró en su día, temiendo la deriva que podía tomar España con él al frente del Gobierno, y apoyándolo después de forma incomprensible.

Tras resurgir de sus propias cenizas gracias a su arresto y al apoyo que tiene detrás que oscurece cada día más entre este túnel de complicada salida, desde que ocupó la poltrona Pedro Sánchez comenzó a incumplir sus promesas y sólo le falta vender su alma al diablo. Un mercader de la política que ha acabado flirteando con los herederos de ETA y su rosario de indignantes concesiones que ni las víctimas del terrorismo ni la sociedad le perdonarán nunca. Ha contradicho una de sus promesas de no negociar nunca con el partido proetarra Bildu y su buque insignia Otegi, que tiroteó a Gabriel Cisneros, uno de los padres de nuestra Constitución, entre otras acciones terroristas y nunca ha condenado los asesinatos de su banda, permitiéndose el lujo de sentenciar recientemente… “Hicimos lo que teníamos que hacer”, y en un miserable alarde de atrevimiento ha lanzado esta perla: “A esos sectores populares de la nueva izquierda española quiero decirles que nosotros queremos ayudar para democratizar el estado, pero os pedimos que seáis honestos”. El diputado de EH Bildu, Oscar Matute, se atrevió a exigir en la reciente Moción de censura de  Vox, “Menos porras y más urnas”, en un fariseo y sucio gesto que parece ignorar la masacre de  ETA y el éxodo de más de 200.000 personas que tuvieron que marcharse del País Vasco, provocado por la banda terrorista durante más de treinta años.

Pedro Sánchez también ha permitido que el PSOE se haya unido a EH Bildu, PNV y Podemos para votar en contra una moción en el Parlamento vasco que tenía por fin impedir los homenajes a los presos ETA. Tampoco ve conveniente perseguir los casi cuatrocientos crímenes de la banda sin esclarecer. Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, lo ha acusado de “regalar los beneficios penitenciarios a etarras como churros”. Sánchez paga ahora otro peaje al PNV a cambio del apoyo a los Presupuestos: El gobierno de Euskadi gestionará las cárceles vascas en 2021. Todo ello acordado con su ministro Marlaska.

La flexibilidad de este siniestro Presidente para plegarse ante las demandas de la peor chusma no tiene límite ni tampoco fronteras, como demuestra la permisividad y compadreo con el régimen venezolano. Pedro Sánchez se rinde con frecuencia al independentismo igualmente con sus cesiones a nivel social, político, policial, mediático y económico. Un traidor con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las que también ha engañado. “Estamos abandonados, no tiene usted ni ética ni moral”, un mensaje que se perpetúa.  Este depredador político siempre actúa en beneficio de sus miras electorales para mantener el poder a cualquier precio utilizando un sinfín de maniobras espurias, por lo que determinados profesionales han definido su conducta de una forma muy concreta.

Récord de contagiados y fallecidos por el Covid-19, récord de empresas destruidas, récord de paro y de casas ‘okupadas’. Récord de beneficios a los inmigrantes, a los que pretende ahora reducir de un año a tres meses el plazo para nacionalizarse con una intención claramente electoral. Récord de despilfarro en ministerios, políticos y puestos de libre designación. España tiene los peores registros de Europa por la gestión de un Presidente del Gobierno al que siguen avalando las encuestas desde el resentimiento, la ignorancia, el miedo a la derecha y no se sabe qué más motivos. Aparte de la decisión de muchos españoles de dejar al país en manos de cualquiera tras la vergonzosa corrupción en la gestión del Partido Popular, un juego de niños comparándola con los EREs de Andalucía y la gestión económica, social y sanitaria actual, con una arbitraria y estúpida aquiescencia que siempre termina en la misma pregunta por parte de gran parte de la población española: ¿Por qué los votan?

Junto a la peor diligencia de la democracia por parte de un Gobierno en la administración de un país, la más indecente actitud soberbia de su titular el pasado junio en el peor acontecimiento: “Ahora más que nunca, viva el 8 M”. Ni una palabra de perdón por tamaña negligencia tras desatender tantos avisos de los expertos para la cancelación de eventos y desoyendo el precedente de Italia. Un gabinete cómplice y arrodillado que calla y asiente ante su líder. El Ejecutivo más caro de las historia no ha tenido el detalle de bajarse sus buenos honorarios para ayudar al país en la más grave crisis desde la Guerra civil, pero sí ha intentado subírselo. Veintidós ministros, un derroche imperdonable. Una incompetencia sin precedentes. Un Gobierno sonrojado a menudo por su ineptitud que no se deja aconsejar, desprecia a los expertos científicos y abusa de la gente vendiendo las mascarillas al precio más alto. Uno de nuestros referentes más valorados en el mundo, Rafael Matesanz, nefrólogo creador de la Organización Nacional de Trasplantes, ha manifestado perplejo que lo que no hubieran hecho nunca “en un asunto que necesita la colaboración transversal de tanta gente es actuar sin la participación, el consejo y el acuerdo de expertos en todas las áreas involucradas desde epidemiólogos a gestores sanitarios, pasando por médicos de familia, de infecciosas, de urgencias…, a quienes se deben exponer y consultar cuantas decisiones relevantes haya que ir adoptando”. Concluyendo su reflexión este erudito de la ciencia indignado… “La historia del comité que nunca existió es uno de los mayores sinsentidos de estos meses y tampoco nos hubiéramos escudado jamás en la OMS para explicar ‘a posteriori’ errores o retrasos en la toma de decisiones”.

Otro de los regalos de este nefasto Presidente ha sido colar en nuestras vidas a Pablo Iglesias, nuestra democracia no lo merecía. El actual Vicepresidente del Gobierno saltó a la palestra social y mediática tras las movilizaciones del 15 M. El hastío de la sociedad con la coyuntura política y una gran fluidez verbal para transmitir su mensaje populista colocó a Podemos en el Parlamento con 42 diputados y 5 escaños en las Elecciones europeas. Un farsante de la política defensor de Lenin que podía postularse como un fiel representante de la burguesía. Su éxito fue patente. A pesar de su afinidad con el chavismo o el régimen iraní y sus ayudas, la utilización de los paraísos fiscales para financiar su partido y su manera de blanquear el terrorismo etarra, conquistó a una importante masa social en poco tiempo, hasta que llegó el desmoronamiento. Había realizado cursillos junto a Hugo Chavez doctorándose en las artimañas de engañar al pueblo, para practicarlas en España. Podía haberse ido a Uruguay a aprender de José Múgica, aunque seguramente no hubiera pasado el corte, pero eligió la Venezuela del criminal dictador. El desengaño en las filas del podemismo ha sido supino y la pérdida masiva de votos fue parcheada cuando Sánchez lo utilizó/recuperó para conseguir la jefatura del Gobierno.

Pablo Iglesias, con un espíritu muy distinto al que mostraron Gerardo Iglesias, Cayo Lara, Julio Anguita o Santiago Carrillo, sus predecesores en la transición, no tuvo reparo en declarar en los albores de su salto a la palestra que nos ocupa que “hubo un tiempo en el que ETA pudo tener una justificación política”. Su amigo y cofundador del partido, Juan Carlos Monedero había lanzado un mensaje similar en la Universidad Complutense. La doble moral de los progenitores de Podemos los ha delatado siempre. El representante político que condenó la casta la lleva tatuada permanentemente. El ‘alma mater’ de esta singular formación critica el machismo para quedar en evidencia con sus prácticas, ahora en los tribunales. Un partido más ocupado en dar subsidios y gratuidad que de crear empresas y empleo. Uno de los mayores trileros de nuestra democracia, investigado y fiel instigador de escraches y ‘okupaciones’ pero custodiado en su casa por una legión de policías. Un líder que ha nadado en las doctrinas del fascismo de Venezuela y regímenes adyacentes obteniendo suculentos beneficios de ellas, al que le cuesta menos defender que condenar el régimen de Maduro u otras dictaduras afines, ha pedido en España “prudencia a la derecha, porque nos estamos jugando la democracia”. Observando sus pláticas en los principios de su carrera política en la Puerta del Sol durante las movilizaciones del 15 M, en sus mítines o exhibiciones por los distintos platós, se puede contemplar con pasmosa evidencia esa traición a los principios que transmitía como un auténtico catequista de izquierdas.

Su compañero de fatigas, gestionando los designios del país, dio vida en las últimas Elecciones generales a un partido que había perdido gran parte de su electorado, para poder sentarse en tan preciado sillón, que ha conseguido en buena parte por sus prácticas arteras e hipócritas. Sánchez dio cuartelillo a un político del que no se fiaba y al que caricaturizaba, al que “no le dejaría nunca las llaves de su casa”, con el que aseguraba que con él en el Gobierno “no dormiríamos tranquilos” y que “nunca podría ser Presidente del Gobierno con esa pinta”. Y recientemente ha trascendido un discurso mitinero de 2016 en el que transmitió a los presentes las confidencias de su enemigo íntimo: “Pablo Iglesias me quería convencer de que es muy importante controlar a los jueces y fiscales, espías y policías, y la RTVE”. Nuestro Presidente del Gobierno, sin techo para sus medidas autoritarias ni suelo para caer más bajo, entregó a este subversivo individuo también la confianza del CNI.

La retahíla de despropósitos de nuestro máximo dirigente no parece tener fin. Su afán nepotista para colocar a sus allegados lo ha señalado también como el único presidente de la democracia que ha enchufado a su esposa. Al menos Ana Botella, cónyuge de Aznar, tenía un buen currículum académico y gran experiencia laboral en varios campos cuando Gallardón la incluyó en la candidatura municipal. Begoña Gómez forma parte del Instituto de Empresa como directora del Centro para Africa, de reciente creación y vinculado al mundo de las ONGs, con un sueldo astronómico que ronda los 6.000 euros, también de difícil justificación, porque entre otras cosas, a menudo no va a trabajar. Pero el colmo del descaro del matrimonio Sánchez-Gómez es que Begoña ha sido enchufada recientemente, según Ok diario, en la Universidad Complutense de Madrid para dirigir una nueva cátedra; ya lo hacía con otros másteres. Suma y sigue… David, hermano de Pedro Sánchez, se presentó para un puesto de trabajo en el conservatorio profesional en la Diputación de Badajoz junto a otros diez concursantes. El único que no era extremeño era él. Ganó la plaza, con un sueldo de más de 45.000 euros anuales, para cogerse después un año de excedencia. La semana pasada nos hemos enterado por el diario ABC de que las vacaciones de los amigos de Sánchez y familiares de éstos en Doñana las pagamos todos; para ellos, su preciado amigo de la Moncloa tampoco ha escatimado esfuerzos en conseguirles buenos puestos de trabajo y suculentos sueldos.

La imagen que da a nivel internacional nuestro máximo exponente del Gobierno es fácilmente imaginable, ocupando espacios en los medios de comunicación con frecuencia por su falta de aptitud y especialmente por su nefasta gestión de la pandemia, cuyos negros registros también oculta, o por su ansia de medrar en los poderes judiciales.

Algunas de las comparecencias de sus ministros no pueden ser más discutidas. Alberto Garzón en La 2: “Iglesias se ha caracterizado por defender a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. Iglesias unos días después: “Para frenar la pandemia en Madrid no necesitamos policías ni militares”. “A muchos policías se les debería caer la cara de vergüenza cuando en lugar de defender a la gente se dedican a defender a los ricos”, Pablo Iglesias en su cadena de tv La Tuerka, ya en 2014”. Pero una de sus frases más infames coincidió con el desprecio a las personas mayores: “Un viejo, con 70 y pico años durará lo que dure, como Anguita, que mucha gente quiere resucitarlo, como el cadáver del Cid, pero es que ya no tienen edad. Pues muchas gracias por los servicios prestados, pero habiendo gente más joven, que se vayan a la mierda o donde quieran”. Y para la gente más joven, el futuro de nuestro país, Isabel Celaá y cía pretenden implantar una inexplicable barra libre en la enseñanza regalando la transición entre cursos o el título de bachiller, sin límite de suspensos, para bajar aún más el nivel educativo, ya en los puestos de cola en Europa. Y otra muestra sonrojante de algunos de los ministros como la vicepresidenta Carmen Calvo… “La Constitución no es justa porque no recoge la igualdad entre hombres y mujeres", que deja su cultura claramente en entredicho y su desconocimiento del artículo 14, promoviendo junto a su Jefe una lucha demagógica por la igualdad, que sería elogiable sin exageración y táctica ideológica. Las dos ministras, por cierto, han demostrado un escaso respeto al confinamiento perimetral.

El tándem que forma Pedro Sánchez con Pablo Iglesias nunca hubiera pasado la criba de sus exigencias morales. Tal cual. No nos recuperamos de una sorpresa y nuestro Presidente nos sorprende con otra. En un gesto más despreciable de complicidad con el dúo Iglesias-Maduro, recientemente se ha negado a recibir a Leopoldo López, el valiente activista venezolano, en la sede presidencial, atendiéndolo en Ferraz. En el Vaticano tuvo que aguantar el sonrojo del Papa Bergoglio escuchando que “es muy triste cuando las ideologías se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria".

Con su falta de escrúpulos y el preocupante fomento de las dos Españas, enfangando el noble espíritu que se fraguó en la transición, y todo ello sin la mínima muestra de sentir una profunda vergüenza, porque no la tiene, Pedro Sánchez puede presumir de escasos aciertos en lo social sobre todo, y una plaga de errores y sus consecuencias en casi dos años y medio mandando en un país que se desinfla económicamente. Ciego por el poder, los medios que utiliza para conseguir muchos de sus objetivos invalidan todo principio ético e introducen las variantes adecuadas en beneficio de sus intereses. Un personaje de película de miedo que tiene el futuro del país en vilo.