Viernes, 4 de diciembre de 2020

Otros factores asociados al covid…

No solo la pandemia genera aislamiento social, ocasionando un deterioro en los individuos a nivel cognitivo y social. Hay más posibilidades de sentirse solo como demuestran las estadísticas, que un procentaje elevado de personas mayores viven solas. El caso reciente de un hombre que llevaban la comunidad 8 meses sin saber de él, cuando el olor que salía de la vivienda era insoportable, avisan a la FFSS ¿y? ya era cadáver. ¿Nadie le había echado en falta? Por desgracia no siempre estar solo es sinónimo de soledad. Se puede sentir solo estando rodeado de gente. En este sentido, ha resaltado que en los centros residenciales se producen muchas situaciones de soledad, que conducen a depresiones,ansiedad,estrés y otras patologías derivadas. No, señores la pildorita no soluciona el problema, lo acalla por unas horas. Apoyo, charlas, escucha. Las dificultades de acceso a las nuevas tecnologías que han encontrado las personas mayores con discapacidad, así como la discriminación que se ha producido en el acceso a la atención sanitaria.

Para luchar contra la terrible plaga, la soledad,  hemos de favorecer la socialización de las personas mayores, buscar soluciones prácticas: apuntarse a actividades, aprender nuevas actividades y luchar contra los bajos ingresos económicos.

Si eres ciego, mudo, sordo, tienes dificultad para caminar, y a esto unes ciertas dolencias… ¿porque quien a esas edades no tiene dolores?.

Los inscritos en talleres o actividades cognitivas y lúdicas, bailes, etc, por ser personas de riesgo tienen cerradas las aulas. ¿Que hacer?

Vivir solo no implica forzosamente padecer aislamiento social ni soledad. Las personas que viven solas pueden gozar de una activa vida familiar y social. Por el contrario, algunas personas que viven en compañía se sienten muy solas, si tienen malas relaciones con sus allegados. Como decía Robin Williams: “yo pensaba que lo peor de esta vida era acabar solo. Y no lo es. Lo peor es acabar con gente que te haga sentir solo”. Por lo tanto, no interesa solo comprobar si existen vínculos con otras personas, sino que también importa la calidad de estas relaciones. Los solitarios que voluntariamente deciden aislarse de familiares y amigos, no pueden considerarse en situación de aislamiento. El verdadero aislamiento social es totalmente involuntario.

La soledad aumenta el riesgo de sedentarismo, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y alimentación inadecuada. Fuente de una mayor morbimortalidad.

 Amplia un amplio abanico de enfermedades, desde las cardiovasculares, hasta los resfriados comunes. La explicación fisiopatológica de este fenómeno podría ser tanto el aumento de los hábitos no saludables como las desregulaciones biológicas provocadas por la misma soledad o por el aislamiento social. Algunos de los mecanismos neurobiológicos que lo explican son cambios relacionados con la edad, respuesta al estrés de los sistemas endocrino, cardiovascular e inflamatorio; la elevada resistencia vascular, presión arterial.

La población anciana, aislada, consume más recursos sanitarios: tiene un mayor riesgo de caídas, más reingresos hospitalarios, más institucionalización y necesita más atención domiciliaria. El Insomnio o sueño intermitente es muy, muy normal. Cualquier miembro del equipo de atención primaria puede explorar los sentimientos de soledad y la calidad de RRSS unidos  a vínculos afectivos con sus allegados. Todos estos factores hacen suma para ser persona de riesgo.

Es más importante una palabra, una sonrisa, una caricia… que la pastilla.