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Jueves, 28 de enero de 2021

Mirar a los ojos

“Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar” (Goethe)

¡¡De pronto un día todo cambio, y pudimos observar, como el mundo entero se tambaleaba, y nos quedamos atónitos, cuando el mundo dejo al descubierto nuestra fragilidad y nuestra vulnerabilidad, y comprobamos que no éramos tan fuertes como pensábamos, incluso las mayores potencias del mundo EEUU y CHINA, tuvieron que rendirse a la evidencia, y se rindieron ante un enemigo minúsculo, un parasito silencioso, casi imperceptible, enemigo que nos ha robado el saludo, los abrazos, besos, ceremonias y reuniones, pues estas mismas efusivas muestras de cariño y respeto se han tornado peligrosas, llenas de dudas, incertidumbre y muerte!!.

Patente ha quedado también nuestro egoísmo, nuestra soberbia, nuestra irresponsabilidad social, política y ciudadana, que demuestra que si no ponemos de nuestra parte, el daño psicológico, el drama y la muerte no van a parar.

Ahora, detrás de nuestras “mascaras”, comenzamos a dialogar a expresarnos con la mirada. Casi de repente el mundo se llenó de colores, y todos comenzamos a estar pertrechados detrás de una mascarilla antiestética, aunque luego esta ha ido por medio de modistos, incorporando diseños y complementos, para hacer menos tedioso el ir con la cara tapada.

Resulta que, ahora todos somos guapos, pues apenas dejamos ver nuestra cara, nuestra barba, dientes y mentón, incluso algún grano delator de los más jóvenes. Si, a esto añadimos las gafas de sol, y ahora en invierno gorros y bufandas, ya quedamos embozados, para salir a la calle, para que apenas nos conozcamos, a no ser por otros aspectos, o el sonido de nuestra voz; de hecho, ya nos cruzamos con personas que antes conocíamos y ahora pasamos ante ellos desapercibidos. Por eso aludo al lenguaje de la mirada, a fijar más atención sobre los ojos. – Aunque estos, como dice la canción, pueden ser traidores- uno puede quedar obnubilado ante unos preciosos ojos azules, verdes, negros o castaños – que evidentemente hay para todos los gustos-, pero sin embargo, cuando nos desprendemos del “bozal”, la confusión y la decepción pueda ser poco gratificante, puesto que los parámetros que seguimos para tachar de atractivo o adefesio a una persona, es el conjunto facial, la simetría entre boca nariz mentón etc., incluso, aunque la visión pueda parecer imperfecta, en muchas ocasiones a nosotros/@, nos puede parecer atractiva. En definitiva, que la mente también necesita darle un valor y un sentido a aquellas imágenes que podamos observar.

Dicen los más eruditos psicólogos, que la mente rellena aquello que no es observado, pero que la imaginación puede determinar, y tras ver unos ojos bonitos, puedes también vislumbrar que sus dientes, su boca y nariz son igualmente positivos y agradables. Al igual que una persona a medio vestir, puede resultar más sugerente que desnudo. Lo cierto es; que el efecto mascarilla, ha dado lugar a que muchos profesionales de una y otra condición, en el tratamiento psicológico, social y mercantil, se vienen  ocupando de cuáles son nuestras emociones, nuestras respuestas ante las expresiones y la fuerza que se pueda esgrimir de nariz para abajo y, que quizá estemos empezando a controlar mucho más el lenguaje no verbal vinculado al área ocular, y  adivinemos por la mirada, que estemos ante una persona con sonrisa abierta, franca y sincera. Si la cara es el espejo del alma y la mascarilla nos la tapa, ahora toca ser a los ojos tomar el testigo y ser el espejo. Por fin los ojos después de tanta veneración, poesía romántica canciones, y tantos deseos, han concitado que ahora nos vamos a fijar más en ellos y los miremos con confianza. Y si sienten, y entienden mucho mejor oiga… mucho mejor….Verdad…

                Fermín González  salamancartvaldia.es             blog taurinerías