Advertisement
Viernes, 22 de enero de 2021

Las consecuencias negativas del exceso de políticos en España

Escribo estas reflexiones desde el punto de vista de un ciudadano medio, para nada experto en ningún tema del campo de la política. Pero con la seguridad de que en bastantes asuntos políticos no solo no es necesario conocer todos los árboles del bosque, sino que un conocimiento exhaustivo dificulta o imposibilita tener una buena visión general del bosque. Esta visión general  es la necesaria para evitar tomar decisiones ineficaces o contraproducentes.

Las semanas pasadas han estado llenas en nuestra vida pública de una serie de desencuentros y pugnas entre los políticos en las tomas de decisión sobre la población, ante el alarmante incremento de los índices de contagios del coronavirus. El resultado ha sido un caos de propuestas e iniciativas, distintas en cada una de las CCAA del Estado español, que ha dado una sensación de fragmentación del territorio y una imagen penosa de desunión entre las distintas Comunidades y de éstas con el Gobierno central.

La mirada ingenua sobre esta falta de unidad política ha recordado el dicho de “demasiados mandos para tan poca tropa”, que se aplica a cualquier institución que tenga un exceso de dirigentes que dificulte la fluida y eficaz toma de decisiones. Rozando de nuevo lo esperpéntico, nos hemos encontrado la pasada semana con un panorama desolador por esta confusión de medidas distintas en torno a cierres de lugares de riesgo de contagios masivos y de confinamiento perimetral de ciudades y CCAA : en la misma semana, a pesar de dos reuniones de los presidentes de las autonomías con el Gobierno de la nación hemos visto cómo cada Comunidad ha decretado  unas medidas distintas, que la mayoría de expertos epidemiólogos han calificado ya de tardías e insuficientes. En el colmo de la falta de entendimiento también hemos sido testigos de cómo ni siquiera tres Comunidades que se reunieron para intentar unificar las medidas de confinamiento, Madrid, Castilla y León y Castilla la Mancha, tampoco llegaron a un mínimo acuerdo: Madrid que parece jugar ahora a imitar al independentismo catalán, con un independentismo madrileño enfrentado radicalmente al Gobierno, no se pone de acuerdo ni en su propio gobierno autónomo. Si además comparamos las medidas que han tomado las regiones españolas que tienen actualmente un índice de nuevos casos diarios muy por encima de casi todos los países europeos, con las medidas mucho más drásticas que nuestros países vecinos, Francia, Italia, Portugal, Alemania…han tomado, resulta ridícula la comparación.

La conclusión es que en nuestro país las decisiones públicas sanitarias parecen tomarse no por la situación objetiva de la epidemia en el propio territorio, sino por una lucha de “reinos de taifas” en los que cada presidente quiere sobresalir sobre los demás en sus ambiciones políticas.

La impresión es que esta idiosincrasia nacional sirve para explicar en gran parte por qué somos la nación europea más afectada y, por desgracia, la que seguramente saldrá de las últimas de la situación pandémica. A no ser que se recupere la fórmula de mando único,  que como han demostrado muchos países asiáticos es la más eficaz en esta guerra contra el virus invasor.

Un mando único y unos ciudadanos conscientes y disciplinados en los momentos de peligro, son tan valiosos como una eficaz vacuna.