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Jueves, 28 de enero de 2021

Estamos de paso

 

En el siglo pasado un turista visitó al famoso rabino polaco Hofetz Chaim. Se quedó asombrado al ver que la casa del rabino consistía sencillamente en una habitación atestada de libros. El único mobiliario lo constituían una mesa y una banqueta.

Rabino, ¿Dónde están tus muebles?, preguntó el turista.

¿Dónde están los tuyos?, replicó Hofetz.

¿Los míos?, pero si yo sólo soy un visitante... estoy aquí de paso.

Lo mismo que yo, dijo el sabio rabino".

El desapego es una cualidad de los que saben que estamos acá de paso y son libres sin aferrarse a las cosas. Si aprecias más la riqueza interior que la exterior vives sencillamente y vives profundamente. Somos peregrinos. Avanzamos mucho cuando caminamos ligeros de equipaje.

                Estamos de paso y en cada peldaño vamos dejando algo de la vida. La vida del ser humano está tejida de continuas pérdidas o muertes que, bien orientadas, pueden transformarse en ganancia o en vida. La razón de la muerte no es otra que dar nueva vida. Muere el grano de trigo y nace la espiga.  El capullo se abre para dar lugar a la flor. La flor se marchita para dar la semilla.

                Hay grandes y pequeñas pérdidas como la pérdida de ilusiones, de un amigo, de un amor, de un ser querido…

Tu pérdida, afirma Jean Monbourquette, hará surgir en ti numerosas preguntas.

                ¿Por qué a mi?

                ¿Por qué en este momento de mi vida?

                ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

                ¿Por qué me envía Dios esta prueba?

                Hay preguntas que no tienen una respuesta inmediata y es bueno  ser paciente y no atosigar a la mente y al corazón. Por eso necesitamos esperar a que amanezca, a que llegue la luz y, mientras esto sucede, seguir la vida diaria en el trabajo, en la familia. Es posible que sea necesario distraer la mente, informarse, buscar ayuda…, pero es necesario vivir tranquilo, relajado y echarle mucha paciencia.

Estamos de paso en esta vida, pero el que cree en Jesús, no muere, vivirá eternamente. Y quien tiene fe , no se desentiende de esta vida vive con los pies en la tierra y con los ojos puestos en el cielo.