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Domingo, 24 de enero de 2021

“Si no se vacuna habrá cada vez más enfermedades infecciosas; hay que ser responsables y educar en salud”

“En estos momentos educar en salud es esencial, y tratar de aclarar dudas sobre las vacunas es tremendamente importante”, explican Luis Marcos y Raquel Carnero, impulsores del proyecto @vacunando 
Luis Marcos y Raquel Carnero, junto a uno de los paneles de la exposición itinerante. Foto: @vacunando

“Si no se vacuna habrá cada vez más enfermedades infecciosas”. “Hay que ser responsables” y, al mismo tiempo, “educar en salud”. Así lo subraya Luis Marcos, autor junto a Raquel Carnero, ambos farmacéuticos, del proyecto @vacunando y que, además del libro titulado el libro ‘Vacunando. ¡Dos siglos y sumando!’, con ilustraciones de Íñigo Ansola y publicado por la Universidad de Salamanca, consta de una exposición itinerante y gratuita y que ya ha visitado más de treinta localizaciones. “En estos momentos educar en salud es esencial, y tratar de aclarar dudas sobre las vacunas es tremendamente importante”.

En una situación excepcional como la que estamos viviendo a consecuencia del coronavirus, hay que incidir aún más en la importancia de mantener las coberturas vacunales, especialmente en el caso de los niños y adolescentes, embarazadas y grupos de riesgo. El proyecto @vacunando surgió precisamente con el objetivo de divulgar y enseñar. “Ya habíamos publicado un libro, ‘Epopeya farmacéutica’, sobre historia del medicamento, y luego nos pusimos con el tema de las vacunas, porque aquí por ejemplo en la farmacia, no ahora ya antes del Covid-19, hay mucha gente que te pregunta”. 

“Muchas veces es miedo, desconfianza que genera el doctor Google, que esté publicado no quiere decir que sea veraz, y nosotros queríamos hacer algo para que la información sobre las vacunas fuera algo más cercano, actual, para el gran público”, añade. Este libro y exposición de divulgación científica sobre vacunas para todas las edades -infancia, embarazo, adolescencia y edad adulta- trata de aclarar dudas, mitos y bulos y aporta información sobre las enfermedades prevenibles con las vacunas.

“Tiene que haber más educación sanitaria y científica”, apunta, añadiendo que “hay que enseñar a prevenir, porque es mucho más barato prevenir las enfermedades que curarlas”. La prevención “es esencial, lavarse más manos ha salvado muchas vidas, no digo ahora, a lo largo de la historia, el concepto de higiene que apareció cuando se descubrieron los microorganismos patógenos. Lavarse las manos, junto con tener agua potable, los antibióticos y las vacunas, han sido fundamentales”, explica Luis Marcos. 

La exposición del proyecto @vacunando ha recorrido hasta ahora numerosos rincones, tanto de Salamanca y Castilla y León como de otras comunidades, como Asturias, Cantabria, Madrid o Navarra. Y fue un pequeño pueblo cántabro, Ramales de la Victoria, donde coincidieron con el consejero de Sanidad, médico de profesión, y que llevó su libro al Ministerio de Sanidad, lo que ha supuesto un impulso al proyecto al libro y a la exposición. Ahora mismo está en el Hospital de Pamplona, lo ha pedido la Facultad de Medicina de Pamplona, y otra copia está en el Museo de la Ciencia de Valladolid y de ahí irá a Burgos. En Salamanca ha visitado numerosas instalaciones de la USAL, el Colegio Oficial de Farmacéuticos, el Hospital Clínico y varios centros educativos.


Alerta por “un cierto repunte del sarampión” 

“Con el confinamiento, y el miedo a ir al centro de salud, a nivel global el sarampión está teniendo cierto repunte en Europa Occidental”, advierte Luis Marcos, sumándose a otros profesionales sanitarios que han alertado de los riesgos que puede entrañar no vacunarse de enfermedades que, precisamente por las vacunas, no suponen un riesgo para nuestra salud. “Hay gente que no se quiere vacunar, y esto implica serios riesgos, la viruela, entre otras, se erradicó con la vacuna, algo que no dicen los antivacunas. Mucha de esta gente no sabe, está mal informada, tiene dudas”. Las vacunas también han permitido, por ejemplo, la interrupción de la transmisión de la poliomielitis en casi todo el mundo, así como el control de enfermedades como el sarampión, el tétanos, la difteria o la rubeola, entre otras.

Tanto en el libro como en la exposición también se presta atención a las políticas de vacunación en otros países. “En algunos sitios las pusieron obligatorias, y en otros no, pero si no te las pones no tienes acceso a las ayudas públicas”, apunta. 

Lo que quizás no sabías sobre las vacunas

La vacunación salva millones de vidas y es una de las intervenciones de salud más coste-eficaces, y que da mejores resultados: por cada euro invertido en vacunas, se ahorran entre 4 y 5 euros de costes directos.

• Se requieren de 6 a 22 meses para producir una vacuna. Por caso, seis meses para la vacuna antigripal y 22 meses para la vacuna antipoliomielítica ¿Por qué? Porque las vacunas son productos biológicos, se fabrican a partir de organismos vivos. Se trata de un proceso complejo, con varias etapas, y controles permanentes.

• En los años ’70 del siglo XX, las vacunas del sarampión, paperas y rubeola, conocida como triple vírica, comenzaron a administrarse conjuntamente, uniéndolas en una sola, y cambió el escenario de la epidemiología a nivel global.

• Una mujer española, Isabel Zendal Gómez (1771-¿?), enfermera y rectora del Hospital de la Caridad de La Coruña, ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la primera enfermera de la historia en misión internacional. Participó en la Real expedición filantrópica de la vacuna de Francisco Xavier Balmis.

• Los inicios de la vacunación se encuentran en Asia, concretamente en la India. En la Edad Media, en China, era habitual la inoculación; también existió esta práctica en Turquía. Sin embargo, la historia occidental sólo menciona a Edward Jenner como el inventor de las vacunas. Jenner observó que las personas que ordeñaban las vacas con viruela bovina, y se contagiaban de ella, eran inmunes al virus de la viruela humana. Inoculó entonces al hijo de un jardinero pus de una pústula de una lechera infectada de viruela por una vaca llamada Blossom. Tras unos días indispuesto, quedó inmunizado contra la viruela humana. Era el año 1796.