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Domingo, 17 de enero de 2021

¿Las estufas de parafina son tóxicas?

La parafina es un hidrocarburo fabricado a partir de petróleo o carbón, que es utilizado en diferentes industrias presentado en forma sólida y líquida. Entre sus características se destacan su ausencia de olor y sabor a temperatura ambiente, un elevado desprendimiento de calor y una combustión limpia

Ha llegado el momento del año en que reluce la necesidad de generar calor en los hogares, y la estufa suele ser una cómoda opción. Sin embargo, la versión más abundante del mercado suele ser la de parafina. En la página de La Estufa podéis encontrar mucha más información sobre los efectos de las estufas y guías varias relacionadas con estas.

Es posible adquirir y disfrutar de una estufa de parafina en el hogar, pero siempre tomando en cuenta los riesgos y posibles efectos que supone un uso indiscriminado e inconsciente de este artefacto sobre la salud de las personas.

¿Qué es la parafina?

La parafina es un hidrocarburo fabricado a partir de petróleo o carbón, que es utilizado en diferentes industrias presentado en forma sólida y líquida. Entre sus características se destacan su ausencia de olor y sabor a temperatura ambiente, un elevado desprendimiento de calor y una combustión limpia. 

Aparentemente, la parafina no es peligrosa, pero puede llegar a serlo si no es tratada responsablemente. Algunos de los motivos son los siguientes:

Al ser un derivado del petróleo, puede contener residuos del mismo.

En las velas de parafina se encuentran algunas sustancias nocivas que son cancerígenas. 

Las partículas producidas durante su combustión pueden ser perjudiciales para los pulmones, pues el hollín que despide representa el mismo que el de un combustible.

Entre los productos compuestos de este material, se encuentra la estufa de parafina que, aunque aún es una alternativa económica para el clima actual, su uso no debe tomarse a la ligera.

Tipos de estufas de parafina

La estufa de parafina es un instrumento portátil que produce calor a través de la combustión de parafina. Este proceso libera monóxido de carbono en el ambiente, lo cual puede resultar tóxico para la salud. 

Existen varios tipos de estufas de parafina. La primera es la tradicional (y mejor conocida) es la de mecha. Consiste en un consumible cuyo trabajo es poner en funcionamiento la estufa, obviando la necesidad de recibir una alimentación eléctrica. El detalle está en renovar la parafina cada cierto tiempo, y este cambio puede suponer un riesgo.

El otro tipo de estufa de parafina son las electrónicas, cuyo funcionamiento es a partir de un arranque eléctrico. Por esta razón, deben estar constantemente conectadas a una fuente de poder. Sin embargo, cuentan con variadas ventajas en su mecanismo, tales como un ventilador, un termostato, programación, entre otras. 

Riesgos de la estufa de parafina

Este aparato debe ser utilizado con prudencia por el manejo tan delicado que tiene la parafina. Este componente se encuentra fácilmente en el mercado, pero suele estar mezclado con productos contaminantes, como gasolina o alcoholes metilados.


Esto supone un riesgo de explosión si se maneja de una manera inapropiada. Todas las estufas generan gases tóxicos que incluso pueden incluso llegar a acabar con la vida de una persona si son concentrados de forma prolongada dentro de un espacio y se presentan situaciones no controladas.

Además, durante la combustión del gas de parafina se produce una considerable cantidad de vapor de agua que, a falta de ventilación, puede concentrarse en los techos y las paredes del hogar. La unión de la humedad con los gases tóxicos generados puede impactar en la salud de los residentes.

Efectos secundarios

No son directamente causados por las estufas de parafina, pero sí están relacionados.

La humedad concentrada en diferentes sectores de la casa puede generar la presencia de hongos que producen reacciones alérgicas. Además, la presencia de una gran cantidad de vapor de agua ocasiona la pérdida del calor, configurando el objetivo de la estufa. 

La toxicidad de una mala combustión consiste en la obstrucción del oxígeno y favorece a las infecciones respiratorias, afectando directamente a los pulmones. 

Entre los gases generados, se encuentra el dióxido de azufre, conocido por reducir la capacidad pulmonar. Este compuesto químico también puede ser expulsado por medio de la combustión de parafina.

Es indispensable tomar medidas en el hogar que eviten las complicaciones antes mencionadas, y no sólo para salvaguardar la salud, sino también para prevenir un trágico accidente. 

Cuidados para un mejor uso de la estufa de parafina en el hogar 

Así como es sencillo encender una estufa, también lo es tomar ciertas medidas dentro del hogar para prevenir sus riesgos.

El encendido y apagado de las estufas de parafina debe realizarse siempre al aire libre y debe durar, al menos, 15 minutos en el exterior antes de ser ingresada al interior.

Encender por períodos cortos.

Su uso debe estar limitado a espacios extensos y que cuenten con buena ventilación. También hay que ventilar la habitación cada hora.

Verificar que no haya presencia de olor a parafina mientras la estufa está encendidas es crucial para saber que no es necesario un cambio de mecha.

Revisar continuamente el nivel de parafina, pues sin ella pueden producirse un alto nivel de contaminantes.

La recarga de la parafina debe hacerse con la estufa apagada.

Considerar la presencia cercana de personas con problemas respiratorios.

Realizar un mantenimiento periódico de la estufa.

Es completamente seguro utilizar una estufa de parafina tomando en cuenta estas medidas. Además, todas son bastante sencillas de seguir