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Domingo, 17 de enero de 2021

La caridad política

La política es una de las formas más altas de la caridad

La semana pasada el presidente del gobierno de España, don Pedro Sánchez, era recibido en audiencia, junto con su mujer Begoña Gómez, con la embajadora de España ante la Santa Sede, y con otros miembros que completaban la comitiva.

Debido a las relaciones habituales del presidente con los temas religiosos y en especial con las cuestiones más delicados de la doctrina católica, esta visita levantaba las mayores expectativas y sospechas. Tanto que un centenar de personalidades y treinta instituciones españolas habían escrito al Papa pidiéndole que el Vaticano informara del desarrollo de este encuentro entre el Pontífice y el presidente del gobierno español porque no se fiaban de la veracidad de lo que Pedro Sánchez pudiera decir interpretando su propia visión favorable de este encuentro.

Y lo llamativo fue que el Papa y la oficina de comunicación del Vaticano trasmitieron el desarrollo de la entrevista en directo, y después difundieron el texto de la comunicación de Francisco a la representación española con el presidente a la cabeza.

A algunos les ha sorprendido que el Papa no afrontara los temas más delicados y de confrontación de la Iglesia con el gobierno español, como el aborto, la eutanasia, la ley de educación, etc., que sí serían comentados después en la Secretaría de Estado.

En cambio, el discurso del Papa, en tono muy sencillo, pero con clara autoridad de maestro, y pronunciado espontáneamente, discurrió por caminos de una reflexión general acerca de la condición y de los deberes de servicio al bien común propio de los gobernantes, llegando a poner de relieve el valor de la caridad política de los llamados a servir a su pueblo.

Y encargó al presidente que comunicara a los gobernantes y miembros del congreso español el concepto positivo y de aprecio que el Papa tiene de los políticos y gobernantes. A mí me recordaba el nombramiento de Santo Tomás Moro como patrono y ejemplo de los políticos de todos los tiempos, que llevó su servicio de caridad política hasta la entrega de su sangre por fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia frente a las pretensiones inaceptables del rey de Inglaterra Enrique VIII que, después de decapitar a Tomás Moro y al obispo Juan Fisher, terminó promoviendo la secesión de la Iglesia anglicana.

El Papa señaló también a Pedro Sánchez que el político, y el gobernante, tienen que buscar servir a su pueblo y procurar el crecimiento integral de sus súbditos, mirando a los intereses de los ciudadanos, y no llevando a los pueblos hacia los propios intereses ideológicos.

El Pontífice le dijo claramente que sabía que la tarea no es fácil y que exige un arduo ejercicio de discernimiento a la hora de tomar las correctas decisiones de gobierno.

El Papa había comenzado saludando al presidente y a su comitiva y agradeciendo la visita. Y después prosiguió recordando las palabras del Papa San Pablo VI, inspiradas a su vez en otras de Pío XI, en las que asevera que “la política es una de las formas más altas de la caridad. La política no sólo es un arte, sino que para los cristianos es un acto de caridad”.

“Sé que no es fácil, continúa el Pontífice, así que usted transmita a los miembros de su parlamento lo que piensa el Papa de esto: mi gran respeto por la vocación política, una de las formas más altas de la caridad”.

Y más adelante vuelve a insistir: “Con estas palabras simplemente quiero recordar a los políticos que su misión es una forma muy alta de la caridad y del amor”.

Termina el Papa agradeciendo de nuevo la visita y pidiéndoles, por favor, que recen por él. “Y los que no rezan, porque no son creyentes, al menos mándenme buena onda, que me hace falta. Muchas gracias”.