Día de difuntos... historia

La iglesia siempre ha orado por los difuntos, fue a partir del 2 de noviembre del año 998 cuando se creó un día especial para rogar al señor por los que nos han dejado. Instituido por el monje benedictino San Odilón. Breve biografía: Hijo de la noble familia de Mercoeur en Auvernia, donde nació. Era canónigo de Saint-Julien de Brioude, cuando el abad san Mayolo, le invitó a hacerse monje cluniacense. Hacía el 990 ingresó en la comunidad de Cluny. Fue nombrado abad coadjutor en el 992, del abad san Máyolo y abad de Cluny en el 994. Odilón marcó de modo determinante la historia del monasterio. Gentil y generoso fue conocido en todo el mundo cristiano por su liberalidad hacia los necesitados: "Prefiero condenarme por mi misericordia que por mi dureza", y se le atribuye la Tregua de Dios, que paliaba la crueldad de la guerra; a esta iniciativa unió la de la fiesta de los "Fieles difuntos" y la de "Todos los santos" Su idea fue adoptada por Roma en el siglo XVI y de ahí se difundió al mundo entero

Popularmente llamado Día de Muertos o Día de Difuntos,  cuyo fin es orar por aquellos que han acabado su vida terrenal. A la vez que rogar por las ánimas del Purgatorio ¿Qué es? "un estado del alma transitorio de purificación y expiación, después de la muerte, las personas que han muerto en estado de gracia sufren la pena temporal para poder acceder a la visión beatífica de Dios".

Según la iglesia católica y ortodoxa copta, fundada por el apóstol Marcos en Alejandría, Egipto, siglo I, si alguna vez se creyó al Purgatorio como espacio físico…  no existe.  Voy a definirlo como una construcción intelectual de un hecho, como concepto institucionalizado. Lo mismo que el Cielo y el Infierno, donde no hay música celestial, ni llamas, ni demonios con tridentes…

La Conmemoración de Fieles Difuntos, tiene lugar el día 2 de noviembre, el objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y/o, especialmente quienes  se encuentren en estado de purificación. Benditas Ánimas. Espíritus que necesitan de nuestra ayuda, para llegar a la purificación y gozar de la presencia de Dios.

 Como muchas de las fiestas católicas este día está vinculado con tradiciones paganas que poco a poco fueron con rituales cristianos incorporándose a la iglesia. El Día de Todos los Santos se remonta a la ceremonia druídica de tiempos precristianos. Los celtas tenían fiestas para dos dioses principales. Un dios solar y un dios de los muertos (llamado Samhain), la fiesta se celebraba el 1 de noviembre, comienzo del año nuevo celta. Festejaban el final de las cosechas y la llegada de la estación oscura, el invierno, asociada a la estación más lúgubre y fría, “muerte de la Naturaleza”. Según la tradición, se iniciaba cuarenta días después del equinoccio de otoño (22 de septiembre), coincidiendo con el 1 de noviembre Día de Todos los Santos.

Retrocedemos en el tiempo, ¿conocemos la historia de los primeros cristianos? Lo que más impresiona de aquellos seguidores de Jesús:

A) No eran respetados por la sociedad

B) No eran ni extraordinariamente cultos, ni ricos, ni ejercían altos cargos, pero defendían sus creencias con una tremenda confianza en sí mismos; algo que a la mayoría de sus contemporáneos les resultaba extraño y curioso…

Seres anónimos que surgidos en la periferia del Imperio Romano, en Galilea y Judea, y con su fe como arma, transforman los cimientos a un enorme y todopoderoso Imperio Romano.

 El día 2 se vinculan con la vuelta de las almas y su presencia entre nosotros. La tradición de asistir al cementerio, está acompañada de un profundo sentimiento de devoción, se tiene la certeza que el ser amado que nos dejó, disfruta de una vida feliz, atrás dejó vejez, enfermedades y dolencias.