Miércoles, 25 de noviembre de 2020

“Al salir del hospital tras superar el Covid-19 no pude hacer otra cosa que llorar. Pensaba que no iba a volver a ver a mi familia”

El virus le llevaba a una cama en la que estuvo 15 días recibiendo duros tratamientos que le llevaron a perder 17 kilos y a mantener una sería preocupación entre los médicos. Hoy continúa recuperándose de las secuelas
Antonio Jiménez, paciente que ha superado el coronavirus

El coronavirus está golpeando sin miramiento de edades, lugares ni personas. Una situación sanitaria que hoy sigue dejando decenas de miles de infectados con una historia personal detrás, que siempre se ve modificada tras recibir la temida llamada sanitaria para confirmar un diagnostico tan incierto como en muchos casos esperado.

Este es el caso de Antonio Jiménez Jiménez, un macoterano afincado en Madrid, a quien el Covid-19 pillaba por sorpresa, poniendo patas arriba no solo su vida personal, sino sus rutinas diarias más elementales, dejando tras de sí una estela de daños que aún hoy, con no poca paciencia, sigue recuperando a base de esfuerzo y ganas, mientras recibe emocionado el apoyo de los suyos cada día.

¿Cómo empezaste a notar que algo no iba bien?

A.J: Todo comenzó sobre el 18 de marzo tras empezar a notar malestar. Tenía la sensación de que era un pequeño catarro en principio, por lo que empecé a medicarme para él según me recomendó el médico. Pero empecé a ver que iba a peor, llegando a perder el gusto y el olfato, además de notarme muy cansado. El día 21 de marzo me tomo la temperatura y ya tenía algo de fiebre, algo que se mantuvo de manera intermitente durante las siguientes horas. Así estuve hasta el la mañana del 25 de marzo, cuando me decidí a ir a la sanidad privada para abordar el caso, tras lo que me derivaron a un hospital público para iniciar la atención sanitaria. Ya en el servicio de urgencias me derivaron a un neumólogo para que estudiara mi caso, ya que en apariencia todo apuntaba a un principio de neumonía. Ese fue el principio del calvario, llegando a estar 40 horas esperando y sentado en una silla, comiendo, cenando, desayunando, con vía en el brazo… llegue incluso a estar horas y horas sentado en el suelo del hospital ya que era tal la acumulación de gente que había en urgencias que no teníamos sitio todos. Ahí es cuando empecé de verdad a acobardarme y comienzan los tratamientos, llega por fin la cama de ingreso y me ponen oxigeno porque la saturación que presentaba era muy baja. Y en esa cama pase desde el 25 de marzo hasta el 8 de abril.

Una vez ingresado ¿comenzaste la mejoría?

A.J: Tras recibir la cama empezamos el duro proceso. En tres días me quede sin apenas fuerzas, sin apenas musculatura y llegando a perder 17 kilos en esas tres jornadas. Todo ello mientras los médicos casi me obligaban a comer, ya que apenas podía, ya que la medicación era tan fuerte que, de no ingerir alimentos, podría generarme problemas gástricos graves…el virus te come por dentro de una manera increíble.  Luego ya es esperar. Todos los días te hacen el análisis de PCR junto a tu dosis de corticoides y antivirales, algo a lo que añadieron medicina biológica y fue la que me dio la vida.

¿Cómo has vivido todo este proceso psicológicamente y anímicamente?

A.J: Es muy complicado porque no ves a nadie conocido, hablas por teléfono lo que puedes, porque tampoco tienes animo ni fuerza…es una situación rara. Los médicos llegaron a decir, tras tantos días de ingreso y apenas mejoría, que no sabían que hacer conmigo…Al final de esto llega un momento que ya tienes unos niveles bajos de todo, pero te mandan a casa y vuelves a estar aislado otros 15 días, solo en una habitación, pero la situación a pesar de dura  cambia. Y así seguí poco a poco avanzando en la recuperación aunque en el mes de julio me siguieron haciendo pruebas, y en agosto todavía tenía restos de la neumonía bilateral, es cierto que no muy acentuada.


¿Qué enseñanza has aprendido a nivel personal de esta experiencia?

A.J: De lo que más me he dado cuenta es de tengo muchas ganas de vivir, de salir con la familia, con los amigos, de estar con la gente… a pesar de que la respiración, que todavía a estar alturas no está al 100% y el gusto y el olfato tampoco que tampoco tengo como antes de la enfermedad, pero me siento bien de verdad.

¿Qué secuelas te ha dejado el coronavirus?

A.J: Además del gusto, el olfato y la respiración, que aún no están como antes de infectarme, estoy con un fisio todavía porque se me quedó el pie derecho sin fuerza, algo que hoy está mucho mejor pero aún me mantiene sin estar bien del todo, además de general dolores muy a menudo y no permitirme una movilidad normal.

¿Cómo fue ese primer encuentro con la familia, con tu mujer, después de tantos días de hospital?

A.J: El día que recibí el alta del Hospital no lo olvidare nunca…al salir estaba mi mujer esperándome, pero es una situación muy rara…me dijo hola con la mano, me monto en la parte de atrás del coche y en ese momento ya no pude hacer otra cosa que llorar porque yo pensaba que no iba a volver a ver a mi familia. Ya en casa estuve más de 10 días que me emocionaba por nada, no podía hablar con nadie porque se me saltaban las lágrimas enseguida. Al final todo es muy emotivo porque vuelves a una cierta normalidad después de haber pasado por una situación muy complicada, pensando en lo peor, eso te marca. Cumplí años el primer día que pude salir de casa, de la habitación…esas llamadas de los amigos, de la familia fueron tan especiales que no pude articular palabra de lo emocionado que estaba al oírlos y por fin verlos a todos.

Una experiencia que ¿te ha cambiado tu forma de vivir el día a día?

A.J: Sinceramente en el mes de mayo me ha costado mucho salir de casa. Sentía una extraña sensación cuando veía que la gente iba detrás de mí, o que me tenía que cruzar con alguien…al final no dejas de pensar que puedes volver a contagiarte. Luego ya ves que va cambiando la situación y te va apeteciendo ir a ver a los amigos, a la familia… de hecho no ha sido hasta el mes de junio cuando he visto a mi madre, que tiene 89 años, o a mis hermanos…ha sido un proceso muy lento

¿Qué le podemos decir ahora mismo a la gente que no se lo está tomando en serio la gravedad del virus?

A.J: Pues que esto es muy jodido y el gran problema es que según dicen las estadísticas hay cada vez más casos en jóvenes…yo entiendo que todos lo hemos sido y que se tienen que divertir. Pero esto no se lo han tomado en serio y el problema es que ellos se lo pueden llevar a su casa, a sus padres, a sus abuelos y normalmente a sus padres y sus abuelos les va a afectar mucho más de lo que les pueda afectar a ellos. Y hay muchos jóvenes que teniendo que estar confinados, siendo positivos, salen a la calle y sabes que vas a acabar contagiando a la gente. Y ojo que hay gente mayor que les pasa lo mismo, que te cruzas con ellos que van sin mascarilla, no mantienen distancia de seguridad….Debemos ser todos conscientes que esto es un problema muy grave y que tenemos que mantener todas las precauciones. Por nosotros mismos y por la gente a la que queremos y nos rodea.