Martes, 24 de noviembre de 2020

Cartas de los lectores

No pagaremos esta crisis, ni con nuestra salud, ni con nuestros derechos

Tras una desescalada hecha deprisa y corriendo para salvar la campaña turística veraniega, se ha dejado de mirar definitivamente por nuestra salud y se ha dado únicamente prioridad a reanudar la actividad económica y el consumo, pero, eso sí, limitando los derechos del pueblo trabajador. Además, hemos vivido una alternancia entre el endurecimiento de ciertas medidas restrictivas y la relajación de las mismas, siempre en función de los intereses de los grandes empresarios de la ciudad.

Parece ser que la permisividad que ha existido con los grandes establecimientos hosteleros se nos olvida, siendo estos los que han priorizado sus beneficios a la seguridad de los usuarios y de sus propios trabajadores. Mientras tanto, se busca generalizar ciertos comportamientos irresponsables de algunas personas y culpar a la juventud y los universitarios de la situación actual, creando una campaña de criminalización que ya viene de lejos.

En cuanto a la Universidad de Salamanca, es evidente que uno de los principales factores para recuperar la presencialidad ha sido la presión de hosteleros e inmobiliarias, interesados en la vuelta a la ciudad de miles de universitarios, siendo secundario asegurar unas condiciones adecuadas para la educación. Vemos grandes aglomeraciones de alumnos en diferentes instalaciones que imposibilitan las distancias de seguridad; existe una organización caótica al intercalar clases presenciales y online que hacen imposible la asistencia para muchos de los estudiantes; falta de espacios de estudio; falta de sensores de temperatura en todos los centros; etc.

La situación en colegios e institutos es también muy complicada, ya que los refuerzos de personal están siendo insuficientes y no se están adaptando las instalaciones a las nuevas necesidades, lo que hace que exista una masificación de las aulas que las convierte en posibles focos de contagio. Se ha decidido volver a la docencia presencial en estos centros, fundamentales para que los padres y madres puedan seguir trabajando, ya que no existen medidas efectivas de conciliación laboral y familiar, algo que se ha agravado en este nuevo contexto.

A todo esto se le suma la dramática situación en la sanidad salmantina y, sobre todo, en la atención primaria. Apenas ha habido un refuerzo de las plantillas sanitarias, existe un colapso de los teléfonos de atención sanitaria, grandes listas de espera, constantes brotes en residencias de mayores, el retraso continuo de la apertura del nuevo hospital, el aumento de la presión sobre las UCIs, etc. Nos encontramos en medio de una crisis sanitaria y lejos de solucionarse las problemáticas que durante años lleva arrastrando nuestra ciudad, estas se están acentuando enormemente.

Las repercusiones negativas en la salud de los salmantinos y que no solo se refieren al Covid-19 se suman al empeoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de la clase trabajadora, que ya está sufriendo las consecuencias del estallido de una crisis económica generalizada: ERTEs, despidos, paro, penosas e insalubres condiciones laborales y la miseria vivida por multitud de familias trabajadoras.

Todas estas contradicciones nos hacen ver una línea general: somos nosotros, la clase trabajadora, la que está pagando las consecuencias de esta crisis económica, agravada por la crisis sanitaria, y son las diferentes administraciones las que están priorizando la producción y el consumo ante nuestra salud. Las nuevas medidas hacen que no podamos ir durante el fin de semana al pueblo o a hacer senderismo a la sierra, pero que tengamos que ir cada día al trabajo, pase lo que pase. Se limitan las reuniones a un máximo de 6 personas, pero si el gran empresario de turno lo necesita, se crean situaciones de gran peligrosidad para el contagio, como la vivida el pasado viernes con la grabación de Máster Chef en plena plaza mayor.

Ante esta situación, desde el Partido Comunista de los Trabajadores de España y los Colectivos de Jóvenes Comunistas de Salamanca reivindicamos:

-La nacionalización bajo control obrero del sector sanitario, incluido el privado, y de las residencias de mayores, refuerzo de las plantillas, asegurar los medios necesarios para frenar el descontrol de la pandemia y descolapsar la atención primaria y las especialidades sanitarias.

-El aumento del profesorado y demás personal educativo necesario y la puesta en funcionamiento de los medios e instalaciones necesarias para disminuir la masificación en las aulas de colegios e institutos, además de asegurar la calidad educativa.

-El cumplimiento estricto de las medidas sanitarias y de seguridad en todos los centros de trabajo, así como de las medidas necesarias para la conciliación familiar y laboral.

No estamos dispuestos a seguir cargando con las peores consecuencias de esta crisis sanitaria y económica, ni a cargar con la culpa del empeoramiento de la situación. Desde el PCTE y los CJC hacemos un llamamiento a la organización de la clase trabajadora, a comenzar a construir en cada centro de trabajo, en cada barrio y en cada centro educativo una Salamanca para la clase obrera.

NO PAGAREMOS ESTA CRISIS NI CON NUESTRA SALUD NI CON NUESTROS DERECHOS

SALAMANCA PARA LA CLASE OBRERA

Colectivos de Jóvenes Comunistas de Salamanca