Aunar y canalizar esfuerzos

Cuando las seguridades de occidente se tambalean debemos sacar lo mejor de nosotros mismos o retirarnos y que otros lleven las riendas.

En este tiempo de pandemia y miedo tenemos el mejor caldo de cultivo para dictaduras encubiertas. Hay todo tipo de pactos para mantener los privilegios de los de siempre.

En las guerras y en las mayores desgracias de la humanidad parece que siempre han sacado beneficios los que han tenido menos escrúpulos. En los últimos informes FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España, ya se proponen soluciones entre administraciones públicas, entidades no lucrativas y empresas sociales.

Si eso ya se decía antes del COVID imaginaros la necesidad actual donde crece la desigualdad y muchas más familias entran en la pobreza.

No es el momento de las viejas recetas ni de la izquierda, ni la derecha. Ambos acomodados y manejando los miedos de las mayorías.

Creo más en propuestas alternativas de pequeños grupos que inventan nuevas formas de convivencia. En nuestros barrios, trabajos y familias.

Sí creo que nos podemos juntar muchas ONGs sin caer en las soberbias de los políticos y con un conocimiento real de los expulsados de la sociedad privilegiada. Con ellos podemos tejer soluciones en una nueva escuela, en empresas de economía social, en una inclusión de las que están dejando de ser minorías.

Hay salidas en el mundo rural, hay formas de energía menos contaminantes, hay formas de vida sin tanto consumo, más intercambios y no tanta producción descontrolada. Cada vez a debemos alargar la vida de las cosas, nos debemos revelar a la obsolescencia programada.

La tecnología nos da nuevos oficios. Pero también debemos rescatar oficios perdidos, que no dejaban una inasumible huella ecológica.

Por ejemplo, aquí en Salamanca todos los que nos dedicamos a promover nuevos caminos para la integración social, a pesar de tener plataformas en las que colaboramos. Considero que debemos ser más valientes y unirnos más para al lado de las administraciones públicas generar más oportunidades para los que están sufriendo más.

No podemos quedarnos cada uno en nuestra parcela. Es transcendente generar nuevos espacios de colaboración más coordinados.

Tendremos en muchas ocasiones que llevar la iniciativa porque los poderes públicos van muy lentos y en general no están demostrando solvencia.

La consigna parece que es que todo siga igual, que no cambie. Pero el virus está acelerando la necesidad de cambios en todos los ámbitos. La escuela que no puede acomodarse en el on line, la sanidad que no puede ser telefónica. El dinero de Europa no puede ir para financiar partidos políticos o mantener sus sueldos vitalicios. Eso también debería cambiar.

En tiempos de crisis no veo más trasparencia, veo más trampas. Quiero creer en la juventud, pero tienen que espabilar mucho. Nos despierta mezclarnos con los pobres y ver que no son culpables, mucho más que la Universidad.

Construiremos una sociedad mejor  desde abajo, a veces con deconstrucciones creativas.