Martes, 20 de octubre de 2020

Cómo empezar a invertir sin perder mucho tiempo

Los tiempos actuales son complicados, tanto a nivel económico como social, y el futuro tampoco tiene visos de mejorar. De hecho, recientemente, el Fondo Monetario Internacional daba a España un retroceso de más del 12 %, la cifra más alta de todos los países del entorno y que representa el doble del retroceso que esta entidad otorga a Alemania.

En este contexto, se aproxima una crisis económica sin precedentes, donde las economías domésticas serán las más perjudicadas. En este sentido, muchas familias deciden  invertir con InbestMe u otro tipo de robo advisors ya que se considera importante no tener los ahorros parados para que den sus frutos.

Se estima que la tasa de desempleo llegará en torno al 16 -18 %. A pesar de que ya se está viendo ligeramente las consecuencias y el impacto que ha tenido la pandemia a nivel de empleo, son muchos los economistas que indican que lo peor aún esté por llegar, dado que actualmente la mayoría de los recursos se están concentrando en sobrevivir a esta gran crisis que ha puesto patas arriba todo el sistema y los ERTES todavía están en vigor.

Los fondos de reconstrucción que llegan de Europa, en una suerte de Plan Marshall, servirán de alguna manera de alivio para poder organizar unos mínimos y ayudar a los sectores que se han visto más golpeados por la crisis sanitaria y sus confinamientos asociados, tales como la hostelería, el turismo o el transporte.

Las familias se preparan para vivir el invierno más largo que se recuerda en tiempos. No enfermar y capear el temporal como se pueda son los objetivos para la inmensa mayoría y, sobre todo para aquellos que ya salieron golpeados de la crisis anterior y que afrontan esta aún con las defensas bajas.

Pequeñas inversiones con robo advisors: ¿qué son y cómo funcionan?

A pesar de todo, casi el 28 % de los españoles, según un estudio del BBVA, consiguió ahorrar durante el confinamiento, a pesar del incremento de las compras online – tanto de supermercado como de consumo de audiovisuales, etc.

Esta capacidad de ahorro, que no es igual para todos, permite hacer pequeñas inversiones para hacer crecer la economía familiar, sin meterse en grandes operaciones que a veces no se comprenden y resultan contraproducentes al largo plazo.

En este sentido, utilizar robo advisors para la inversión puede ser una muy buena ayuda si se está empezando o se cuenta con un ánimo más moderado o cauteloso.

Pero, que no cunda el pánico, robo advisor, no tiene nada que ver con la acción de robar, como se podría pensar en un primer momento. Robo viene de robot que sumado a advisor, significa “asesor robotizado” o “asesor automatizado”.

Teniendo en consideración esta definición, probablemente la predisposición a ello es mucho más positiva y, sobre todo, cómoda, ya que no hay que tener miedo de no disponer del tiempo suficiente para estar atento a todas las operaciones.

El asesor automatizado se ocupa por ti de gestionar tu dinero e invertir en aquello que considera más atractivo siguiendo una serie de algoritmos, además de un equipo real de inversores expertos que verifican que las operaciones se realicen correctamente.

De hecho se ocupan de todo, desde elaborar un plan con los objetivos a conseguir hasta los cambios que se tienen que realizar cuando es necesario.

Estos robots tienen pocos años de vida relativamente. Surgieron en 2008 en Estados Unidos y fueron creciendo de manera exponencial hasta hoy, llegando a España poco antes de 2015. El equipo inversor que tradicionalmente llevaba a cabo la tarea ya se apoyaba a menudo en software de gestión más o menos automatizado.

Ahora la balanza ha cambiado y es el software quien se apoya en el equipo humano, permitiendo a éste poder coordinar muchos más perfiles de clientes.

Poner en marcha un robo advisor es tan sencillo como querer hacerlo. En el mercado hay distintas plataformas para ello, por lo que conviene conocer las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas y decantarse por la que se considere mejor.

Una vez se haya hecho, se procede una especie de test para poder conocer la situación patrimonial, en qué se prefiere invertir  (plan de pensiones, carteras de inversión, etc.) y qué objetivos se pretenden conseguir. Con estos datos se podrá obtener el perfil de inversor y poder calcular el riesgo.

El segundo paso y el tercero van de la mano. Una vez identificado el perfil de inversor, se le asigna una cartera, se abre una cuenta con el dinero que se quiera depositar – normalmente el mínimo es de 1.000 euros o 10.000 euros, dependiendo el producto - y el robo advisor se pone en funcionamiento.

Estar al corriente de todas las operaciones que hace el robot o no dependerá de cada uno, del tiempo que disponga o de cuánto le atraiga el mundo de las finanzas.