Viernes, 30 de octubre de 2020

El mar ya no es

El poemario El mar ya no es, de Marcelo Gatica Bravo (Chile, 1976) fue reconocido con el Accésit del VII Premio Internacional de Poesía ‘Pilar Fernández Labrador’, en honor de una dama de valor inestimable en la vida cultural de Salamanca y de España. El premio, bajo la coordinación literaria de Alfredo Pérez Alencart, convocado por la Asociación Mujeres en Igualdad de Salamanca, con la colaboración de la Excma. Diputación Provincial de Salamanca y la Sociedad de Estudios Literarios y Humanísticos de Salamanca (SELIH), España, tuvo la participación de 1017 trabajos enviados desde 26 países. El libro ganador fue Los excesos milenarios, de Dennis Ávila Vargas (Honduras, 1981).

 

El mar ya no es


    Su estructura presenta tres partes, Postales frente al mar (o fragmentos a la muerte de mi padre), Diálogos cuánticos, y Posteos finales o pese a la temporada de sequía en el horizonte. El volumen lo abre un prólogo del catedrático de lengua y literatura José María Muñoz Quirós y lo cierra una nota biobibliográfica. La pintura de la cubierta, titulada Oleaje, lleva la firma de Miguel Elías. El volumen fue impreso por Ediciones Diputación de Salamanca, Serie Lengua y Literatura, tiene 58 páginas.

    Gatica Bravo cuenta con premios literarios desde el 2003. Tiene tanto publicaciones poéticas ajustadas a los usos habituales de la composición letrada en el cuerpo de la página, como otras sustentadas por un diálogo ya entre fotografías ya entre imágenes digitales modificadas y versos. El Accésit del Premio ‘Pilar Fernández Labrador’ se ubica en la primera categoría. Una clave para su lectura nos la ofrece la dedicatoria para su padre y el nombre de la primera sección, Postales frente al mar (o fragmentos a la muerte de su padre). La elegía consta de ocho fragmentos. Diálogos cuánticos, por su parte, contiene asimismo ocho piezas. Por último, Posteos finales... presenta seis poemas.

    Un pilar de la estética lo formas versículos bíblicos. El título mismo del libro, según lo señala el autor en el epígrafe inicial, se debe al libro del Apocalipsis: “[Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron [...] Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no es].” Dos de los restantes siete epígrafes también son bíblicos. En ese sentido, la interioridad del vate se expresa en relación con códigos compartidos con el cristianismo en su vertiente contemplativa. Se palpa un ambiente sacro ligado a la figura del mar: “< es invierno y si algunos coleccionan estampillas yo persigo silencios en las iglesias. [...] < solo me siento como una flor de loto bajo sus cúpulas < es lo más parecido a estar frente al mar”, “< busca el mar que es lo más parecido a un templo”.

    Formalmente, el universo del escritor chileno se inclina hacia la prosa poética, integrando en su discurso frases y expresiones del habla diaria. Ese caudal lingüístico lo lleva a la síntesis de su expresión lírica, y la materia de la vivencia de la realidad de los sentidos la transforma en una materia distinta, original, en una experiencia encausada por la corriente del lirismo, y precisamente en virtud de ello, en una experiencia nueva que solo puede entenderse bajo los parámetros del lenguaje poético. Sin embargo, en última instancia, la materia de los sentidos y la materia poética, lejos de encontrarse en las antípodas se complementan y crean una totalidad coherente.

    Los poemas de Postales frente al mar tienen lugar y fecha de composición, mas tal registro no se ubica al margen del cuerpo de la poesía, en cambio, debido a su estética lírica su lectura se presenta como una extensión natural del poema. El mar ya no es, al principio del libro, señala al pie de los versos: “Desde una terraza con forma de agua, febrero, 2XXX.” La siguiente pieza, La sala de urgencias, lee: “Desde un pasillo que es lo más parecido a un río evaporado, abril, 2019.” La voz del sujeto lírico por momentos nos hace pensar en el flujo de conciencia. Las imágenes se encadenan en relación con un ritmo que es a un tiempo efecto y causa de esa galería de la conciencia. Tiene como motivo recurrente la frase “el mar ya no es”, ligada a la muerte del padre: “< el mar ya no es < parece un verso espuma en la piel de estos últimos días < Padre, ya cruzaste al otro lado del mar”.

    El tachado del título nos hace pensar en una posible negación, o en una aceptación a regañadientes de la materia expuesta en el volumen. Se elimina constantemente algo en ese discurso donde la composición gráfica mediante signos matemáticos asimismo condiciona el significado de la obra. En relación con esto último, el poema Hielo rojo bajo el cuerpo lee: “< la metástasis te agarra de los pies < ya no caminas < la metástasis no te deja tachar las palabras < aquella rutina cuando terminabas de hacer tus presupuestos en la municipalidad del pueblo”. Más abajo refiere que el uso insistente del signo “menor que” (<) en la prosa poética refleja una “manía” en la escritura del padre; de otro lado, ese signo asimismo puede tener el uso de versificación de la prosa poética.

    Diálogos cuánticos, la segunda parte, combina prosa poética con verso. Dentro del verso, nos llama especialmente la atención su uso del encabalgamiento que pone énfasis en la explicación de los nombres: “el tiempo sigue siendo un espejismo | numérico”, “de la semilla muerta | que da fruto | en el preciso instante de la lengua | abierta | al oxígeno”, “tal vez, sólo tal vez se mueva | el velo | del mar”. El uso de los signos matemáticos de pone de realce en esta sección. En palabras del poeta abulense José María Muñoz Quirós, los diálogos cuánticos “suponen otra vuelta de tuerca, una observación más hacia la intimidad, hacia adentro, hacia la génesis de la palabra y de sus relaciones con la vida y con la ciencia [...] afronta la posibilidad de que la literatura beba de la memoria personal, de lo anecdótico, de lo trivial, de lo mágico y de lo especulativo, y todo ello se reafirma en una manera personalísima de afrontar la materia poética”.

    Por último, en relación con Posteos finales o pese a la temporada de sequía en el horizonte, el último apartado del libro, dejamos al lector de este festejo poético a las manos de la última composición.

Pese a la temporada de sequía en el horizonte


Pese a morder la tierra,
pese a la desaparición de mis huellas
como si fuera un animal extinto
de antes de la caída del meteorito.

Pese a dejar los gruñidos inadvertidos
de los que mastican penas en la calle,
pese a las avenidas que se tragan el oxígeno
de los ojos de ciertas estatuas de barro.

Pese a la sequía en la anatomía
de mis manos sin ríos ni mares,
en plena temporada de noticias falsas
cuando nuestros cuerpos son cifras evaporadas al tacto.

Pese a la aparente temporada
de sequía en el horizonte
salgo a cazar erupciones de luz
en el iris de tus ojos.

[Fin]

 

Marcelo Gatica Bravo

 

Fotografías ofrecidas por el autor del libro.

10 de octubre de 2020
Xalapa, Veracruz, México
Juan Angel Torres Rechy
torres_rechy@hotmail.com
WeChat TorresRechy