Viernes, 30 de octubre de 2020

La puntilla

Estos días hemos tenido noticia de una encíclica que el Papa Francisco ha publicado arremetiendo contra “el dogma de fe neoliberal” y proclama un nuevo orden mundial postpandemia. “El mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal” decreta el final del neoliberalismo que tilda de "pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente". "El neoliberalismo se reproduce a sí mismo sin más (...). La especulación financiera con la ganancia fácil como fin fundamental sigue causando estragos"

Le da un buen repaso al orden actual de gobierno que impera en nuestro mundo, ya levantó la voz cuando se empezó con el centralismo, diciendo que el centralismo dejaba fuera a los más débiles: los ancianos, los necesitados y los jóvenes que tenían escasa  formación. Recordaremos que se dejó de hablar de centralización y se pasó a hablar de globalización, que para el caso es lo mismo. Cómo debe estar el mundo para que el máximo representante de la Iglesia llame al orden a los políticos que (en teoría) más cerca están de ella.

En este país se han utilizado y se utilizan mucho no tanto las cuestiones de fe como los “argumentos” (divorcio, aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo, etc.)  para recabar votos hacia las posturas que interesan para gobernar a las gentes. Después de contar los votos todas esas cosas  se olvidan por quien las ha utilizado, y pasan a otra  cosa, a lo que verdaderamente les interesa: la privatización, acaparar dinero, o sea el neoliberalismo.

Cómo nos afecta eso a nosotros, en concreto a los pueblos, a las gentes de los pueblos, y en esta provincia no olvidemos que la población  mayoritariamente vive en los pueblos. 

En 2013 se aprobó en la Cortes de Castilla y León  la Ley de Ordenación Servicios y Gobierno del Territorio de la Comunidad de Castilla y León. Una ley que está pensada para desarrollar el neoliberalismo más puro y duro

En ella se dice que se basa en “la Economía de escala”. Que quiere decir esto a nivel de pueblos, quiere decir que hay que reducir gastos para que en teoría sea más barato el mantenimiento, luces, agua, arreglo de calles, etc. hasta aquí todo parece lógico. Pero, ¿cómo se hace esto si en esta provincia hay más de 300 pueblos?

La propia ley lo deja claro, empieza creando las Mancomunidades de Interés General, lo mismo que las actuales Mancomunidades pero (entre otras cosas) con la modificación del voto en sus consejos, los municipios con las población tendrán más votos, pudiéndose dar el caso que las decisiones fueran cosa de solo dos o tres municipios, dejando fuera a otros 10 o 12 que formasen parte de la mancomunidad pero que no tienen votos suficientes para decidir qué hacer con su dinero.

Se crean unas Áreas funcionales estables y Áreas funcionales estratégicas, y otra serie de organismos para la relación con la Diputación, cuyo fin no es otro que le decidir qué se hace con el dinero que se recibirá en subvenciones, y demás ingresos que se reciban de los diversos organismos, Junta, Estado, Comunidad Económica, etc.

Otra de las “perlas” de esta ley es la desaparición de los Secretarios de los ayuntamientos, solo estarán en los ayuntamientos cabecera, podemos pensar que supondrá un ahorro, pero no. Se crea un puesto de Auxiliar Administrativo en cada “sucursal” de cada pueblo, no podrá dar ningún documento oficial, ni gestionar documentación oficial alguna. Además el coste de salario de cada uno. 

El Título V.  De la fusión de Municipios. ARTÍCULO 60 Régimen de las fusiones de municipios.

La creación de nuevos municipios por fusión de otros limítrofes se regirá por lo dispuesto en la legislación básica del Estado, en la Ley de Régimen Local de Castilla y León y en esta ley.

No me extenderé aquí sobre él, pero resumiendo, el municipio resultante tendrá el ayuntamiento donde se decida, (por el sistema de votos en el de mayor población) y tendrá a los trabajadores de los fusionados, derechos, bienes, aprovechamientos, etc. o sea los demás serán meros barrios de la cabecera.

La atención que ahora tenemos en cada pueblo dejará de existir, el alguacil desaparecerá en nuestros pueblos, esa figura que para todo vale, y sobre todo para preocuparse y ocuparse  de sus vecinos.

Se hará ver la imposibilidad de atender a los pueblos en todas sus necesidades con la plantilla de los ayuntamientos fusionados, se privatizará el mantenimiento de los municipios, una sola empresa privada o semiprivada (por si hay perdidas) se  encargará de ello, aquí aparecerá la economía de escala: comparara mucho y barato para abaratar costes, pero eso no se traducirá en menos impuestos y tasas para los habitantes de los pueblos, los que queden, que eso tampoco importa, una vez creado el negocio, las subvenciones seguirán llegado para mantener pueblos vacíos.

Esta es la verdadera amenaza de la despoblación de los pueblos: se legisla para vaciarlos. Todo lo que se nos quiere hacer creer que se está haciendo para evitar la despoblación en esta Comunidad Autónoma es tiempo y dinero perdido, pero eso también está previsto y contabilizado.

Esto es lo que el Papa Francisco denuncia en su Encíclica, el neoliberalismo bestial que está acabando con las personas.

Reflexionemos sobre qué podemos hacer, y si nos importa dejar a nuestros descendientes un mundo mejor de lo que lo encontramos nosotros. Y si esta será la puntilla que acabe con los pueblos.