Hablando de responsabilidades 

Siempre es buen momento para hablar de responsabilidades, máxime, en el este año en el que vivimos en peligro y al borde del abismo. Aunque tengamos la sensación de que por distintos caminos pudiéramos llegar a repetirnos, bien vale la pena compartir reflexiones y analizar actitudes en torno a la responsabilidad que todos: instituciones, empresas y personas, debemos asumir.

Nadie quiere volver a aquellos días tristes y dramáticos de la primavera, donde las muertes por coronavirus llegaron a rondar el millar de persona diariamente. Junto al esfuerzo colectivo; de la comunidad científica; de los políticos poniendo a disposición los medios, recursos y personal necesario; de los profesionales sanitarios y de otros servicios básicos, … la responsabilidad individual es un factor decisivo para controlar la pandemia y en ello me centraré en las próximas líneas porque, más allá de las normas de seguridad o reglas de convivencia impuestas que todos deberíamos respetar y aplicar, está la responsabilidad individual de cada uno, para contener las sucesivas oleadas de infecciones que nos están matando.

Es preciso que agudicemos el sentido de supervivencia, cual seres vivos que somos. Es preciso que llevemos a la práctica el espíritu de solidaridad que corresponde a la buena convivencia. Es el momento de pensar en uno mismo y en los demás, esto es, debería ser, un binomio inseparable en la vida de cada uno de nosotros. Ahora más que nunca el sentido común y la autoaplicación de la responsabilidad ha de imponerse.

Si durante el desconfinamiento la responsabilidad individual y personal fue clave, ahora, cuando el virus nos vuelve a azotar con una nueva oleada, es más necesaria, si cabe. Teniendo más libertad para movernos y actuar por nuestra cuenta, deberíamos imponernos a nosotros mismo un comportamiento que vaya más allá del civismo. Me estoy refiriendo al sentido de la supervivencia individual y colectiva. Hemos de tomar y tener conciencia de lo mucho que nos jugamos y aplicar nuestra responsabilidad para actuar responsablemente, ante uno mismo y ante los demás.

El recuerdo de lo mucho que perdimos durante el confinamiento, todo aquello que se había conseguido por la lucha a lo largo de los años, como la libertad, el placer de abrazar a tus seres queridos, el movernos libremente, las relaciones sociales, el trabajo, viajar. Todo ello se fue al garete y todavía hay miles las personas que no han podido realizar el duelo por la pérdida de sus seres queridos. Ese recuerdo debería darnos fuerzas suficientes para que, con coraje y responsabilidad, repetirnos en nuestro interior aquello de que “Este virus lo paramos entre todos” ¡Por mí que no quede!

La nueva realidad se va imponiendo, pero nos quedan meses de convivencia con el virus, hasta que llegue la vacuna efectiva o el tratamiento que lo combata. Hasta entonces, puede hacernos mucho daño. Es el momento de demostrar nuestra sensatez, nuestra humanidad, nuestra capacidad de ser responsables, el orgullo de pertenecer a una sociedad que sabe cuidarse. Si hay que ajustar nuestro comportamiento a estos tiempos de incertidumbre, pues lo ajustamos. ¡Por mí que no quede! Porque la compensación en términos de salud propia y de contribución a la sociedad, bien vale la pena.

En pocas ocasiones como esta, la responsabilidad se transforma tan fácil y rápidamente en solidaridad, en generosidad, en un comportamiento ético y moral. Nadie tiene que decirnos lo que es permisible y lo que no, lo sabemos y libremente lo hacemos.

La conciencia personal se nutre de creencias, valores y capacidad de reflexión para conectar con los demás y con el mundo, saliendo de nuestro propio “yo” y entender cómo debemos actuar ante las normas que rigen ahora nuestra sociedad y comprometernos con ellas de forma responsable. Lo que necesita en estos momentos nuestra sociedad, nuestro mundo, es generosidad y empatía, para superar exitosamente este tiempo de amenazas y crisis generalizadas. Seguiremos hablando de responsabilidades, ahora les dejo con Vicente Fernández y Raphael, en su versión de “Volver Volver”:

https://www.youtube.com/watch?v=wxr3Fz0PzZM                                                                                                      

                                                                                                           Aguadero@acta.es