Lunes, 28 de septiembre de 2020

Las medidas propuestas por el Ministerio de Curiosidad

No han salido publicadas en el Boletín Oficial del Estado, ni saldrán, pero desde Upuntocurioso nos parecía importante aportar algunas ideas que bien podían haber sido verdad, con algo de previsión y de sentido común, pero qué vamos a saber nosotras, mujeres, jóvenes, emprendedoras, comprometidas con lo cultural, social y educativo a todos los niveles. Qué vamos a saber…

  1. 1. Obligatorio traducir la conciencia social a la realidad más cercana y dejar el egoísmo a un lado.  Si hoy un pequeño sacrificio por mi parte puede salvar al de al lado, lo haré pensando en el bien común. Compras en comercios locales,  ayuda a los más perjudicados por la pandemia, control de la crítica desaforada…
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  2. 2. Prohibido caer en la tentación de ponerle etiquetas a la pandemia con la intención de aliviar la responsabilidad personal que todos y cada uno de nosotros asumimos en ella. No es un asunto del gobierno, de los chinos, de Trump, de los negacionistas ni de la madre del cordero. Es tu asunto, Y el mío.
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  4. 3. Recomendable  olvidar las aglomeraciones, celebraciones multitudinarias y eventos masivos. El mundo también os lo va a agradecer. Es hora – por fin- de revitalizar el entorno rural con cabeza y con cuidado. En las aulas de los municipios más pequeños es fácil mantener las distancias de seguridad y así recordamos que los pueblos no son solo para el verano.
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  6. 4. Ante un caso posible de COVID19 el protocolo a seguir debe ser el marcado por las autoridades competentes correspondientes sin olvidar en ningún momento que estamos hablando de personas. No criminalizamos la enfermedad ni ponemos nombres y apellidos a los contagios con la intención de criticar comportamientos, crear rencillas o sacar trapos sucios que no vienen a cuento.
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  8. 5. Y, por supuesto, no les hagamos creer a los más vulnerables (los niños y los ancianos) que no poder darnos un abrazo o tocarnos implica la pérdida de contacto. Es el momento – más que nunca- de confiar en el poder de las palabras, de una llamada a tiempo, una mirada de cariño y  tiempo para contarnos cómo nos sentimos o qué necesitamos.

Qué difícil, ¿verdad?

Rebeca Martín

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