Viernes, 4 de diciembre de 2020

Messi está con el rey emérito

A mí me han dejado muchas  mujeres. Creo honestamente que dejarme es algo natural. Hay muchos abandonos anunciados y algunos chuscos. Por ejemplo al actor canadiense Jim Carrey le dejó su novia la actriz estadounidense Renée Zellwerger por el torero español de Vox Morante de la Puebla. Menos mal que Zelweger se fue  por el torero, que si viene por mí me pone en un compromiso porque yo no sé decir no y ella me gusta menos que un soldado gurka. El triángulo Carrey, Zellweger, y el torero de Vox español: tres países distinto y juntos, hay que ver lo que unen el amor y los cuernos.

Pero, así a vuela pluma, creo que me han dejado Ana  Montojo, Ana Galán, Ana Garrido, Ana María Reyes, Arantza Gonzalo, Asunción Escribano, Carmen Borrego, Carmen Bermejo Fuertes, Carmen Fabre, Carmen Lafuente, Carmen Briz, Celia Bautista, Charo Alonso, Charo García Diego, Cristina Gaviria, Fátima Orue, Gloria Forasté, Hortensia Higuero, Isabel Miguel, Julia León, Lola S. Rozas, Lola Álvarez Feito, Marian Ramentol, Sonia Hernando, Marisa Peña, María Guivernau,  María Sangüesa, María del Mar Gallardo, María Ángeles Pérez López, Montserrat Villar González, Nati Ajo, Paloma Corrales, Pepa Roma, y más y más y más que ahora no me acuerdo. Porque hay mucho dolor en un fracaso  y yo, como todos, pongo en marcha el olvido como un mecanismo de autodefensa. Que no todo va a ser trabajo para el doctor Simón y los centros de salud que existieron en el pasado.

Le he preguntado a mi santa si ella tiene apuntadas cuántas  mujeres me han dejado, aparte las Anas, las Cármenes, las Lolas, las etcéteras. Me ha mirado con misericordia y me ha dicho que todas. ¿Todas? ¿Qué todas? Pues que a ti te han dejado todas las mujeres, alma de cántaro, incluidas las 11.000 vírgenes de Jardiel Poncela que jamás existieron. Lo de alma de cántaro no me ha dolido porque lo he leído varias veces en El Quijote desde niño, pero lo otro me ha parecido que no era necesario.

O sea, que ella  me ha confirmado lo que yo sabía.

Para ser justos, tengo que decir que esas mujeres que he mentado me dejaron antes de que yo abriese la boca para pedirles relaciones. Así que cuando me dejaron no tuve que decirles eso de se te olvida que no soy de la  estatura de tu vida. Y ellas no se vieron obligadas a mentir  con un no eres tú, soy yo.

Y para dejarme, ninguna mujer utilizó el burofax.

Se puede decir adiós a una historia de amor de muchas formas, pero yo tengo el vicio de creer que hay que poner más amor a la hora del adiós que a la hora del fuego abrasador del enamoramiento. Decir por ejemplo “nuestra fiesta se cayó en vencejos sin futuro”, es mejor que “tu ausencia no me dio pánico, sino júbilo, jarana de niños al recreo”. Que una vez al año, al menos, hay que mentir, me tiene dicho mi nieto Marcos.

Lo que ha hecho Messi -después de jurar amor eterno durante 20 años a Barcelona, mandando un  burofax para perjurar como el emérito perjuró ante Rodríguez de Valcárcel que casi le fulmina con la mirada-  no le viene nada bien a su fabulosa historia como futbolista. Aunque sus botas sigan en Barcelona su corazón ya es del jeque.

Porque en realidad ha salido corriendo tras los petrodólares -sin despedirse- y ya sabemos que correr es de cobardes. Esa última frase se la atribuye mucho el ex futbolista catalán Rexach, cuando en realidad es del bético Rogelio Sosa, a quien llamaban la zurda de caoba. Bueno, plagiar no es tan malo como ser un delincuente que se apropia de 4,1 millones de euros y le caen 21 meses de cárcel, cosa fea en el historial de Messi.

El caso de Messi ignorando el compromiso con un club y una ciudad que le ha convertido en leyenda, representa una manera de ver la vida desde el propio fútbol. La otra se puede encontrar en el mismo universo. Los clubs del  Norte (Real Sociedad, Athletic, Osasuna) no pueden  hacerte millonario sino esforzarse para que estés contento. Eso lo saben todos quienes están en el fútbol. Luego cada cual decide qué modelo seguir. Al  extraordinario futbolista canario David Silva, después de regresar de Manchester, se lo han rifado varios equipos italianos que pagan un dineral y tienen un régimen fiscal muy benigno.  Pues David Silva ha dicho que se va a jugar a San Sebastián por un tercio de lo que vale en el mercado. Quiere ser feliz, eso es todo.

Messi y David Silva, el uno contaminado por toneladas de millones árabes   y el otro disfrutando el fútbol dichoso del Norte, representan en realidad el debate eterno de dos sociedades tan diferentes: el capitalismo atroz donde vales tanto cuanto tienes, y la intención social de la austeridad compartida.

El resultado de estas dos maneras de acometer tu propia vida y la de los demás,  si tienes poder para decidir sobre esto último, lo estanos viendo desde hace siglos.

El capitalismo se reduce al infame eslogan de todos queremos más que Alberto Castillo recogió en su inolvidable vals que bailaban los mozos y las mozas de mi pueblo cuando yo era monaguillo. Lo malo es que para conseguirlo, el sistema capitalista imprime el inevitable carácter de ricos y pobres, opresores y oprimidos, que en lenguaje parlamentario desemboca en ese los parados que se jodan. La desigualdad.

Dirán ustedes que no hablo de fútbol. Es que esto de Messi no es deporte, es una historia de amor,  como empecé diciendo, con la calentura de un godo argentino. Pero una historia de amor al dinero, que es mucho más importante que la académica palanca de Unamuno y Javier Batanero.

Dinero que no conoce reglas, capitalismo donde el poder va más allá del propio dinero. Porque si hablamos de fútbol tendríamos que decir que la Unión Deportiva Salamanca, el equipo de mis amores, desapareció en 2013 cuando tenía una deuda de 45 millones de pesetas, mientras que el Real Madrid reconocía ese mismo año una deuda 603 millones de pesetas, que antes del apoyo del PP a una operación urbanística vetada por la ley hasta entonces, había llegado a ser de 66.000 millones de pesetas.

¿Nos creemos que cualquiera de nosotros, si no hubiera sido Messi con el Barcelona y Cataluña detrás, no vamos a la cárcel si defraudamos a Hacienda  4,1 millones de pesetas? Amos, anda.

Los que piensan que el capitalismo lo iguala todo a base de dinero que se apliquen el cuento. Pero el cuento se acaba cuando se descubre al fin que Manolo Escobar era un pasodoble belga, los propios belgas fueron mercenarios trufando nuestros gloriosos Tercios de Flandes pese al patriota Eduardo Marquina, Balduino no rezaba el rosario antes de Fabiola sino que se acostaba con la mujer de su padre, y que la señora Francis era un señor. Crítico de toros, para más coña.